sábado, 22 de julio de 2017

Al final del camino - Capítulo nº 7 - Siguiendo su camino

Y no dejó en ningún momento de dar vueltas a su idea de trasladar su residencia a otro lugar. Ni tan pequeño como Porthleven ni tan grande como Londes.  Elegiría un sitio apartado de estos lugares, con el propósito de alejarse el máximo posible de donde él pudiera vivir.  No quería saber nada de Richard; estaba dolida por su despego, por su frialdad al tratarla, sólo porque otra persona ocupaba un espacio que ella no tenía.  Le dolía su ironía al dejarla hablar de su mentira, para luego rebatirla.  Y su poca delicadez al no avisarle de su prolongada ausencia. Le dolía la preocupación que había sentido, sin siquiera le importara su inquietud.

 Estaba claro que se había terminado su relación.  Esa relación de amistad que, en un principio fue cordial, para terminar en un desastre.Comenzaría una nueva etapa en su vida, dejando atrás aquellos años transcurridos en  Porthleven, pero había una parcela de la que no conseguíría deshacerse y tenía un nombre: Richard Foster..no eligiría Londres, porque en esa ciudad, es posible que se encontraran en cualquier sitio.  Elegiría otro lugar distinto, quizás otro pais ¿ Irlanda, Escocia?.


  Mientras hacía su maleta no dejaba de pensar en ello.  Se arriesgaba  a dejar una vida tranquila, apacible como la que había llevado hasta ahora, por un lugar desconocido para ella, aunque lo hubiera visitado alguna vez, pero nunca pensando en residir en él. Sin trabajo, sin casa, sin amigos y con poco dinero.  El panorama pintaba desmoralizador, pero nada la importaba; sólo que debía alejarse  de allí.  Comenzar de cero, en lo que fuera, no importaba.
Ignoraba que él ya no residía  allí, sino que había vuelto a Londres

 Quizá en ese nuevo destino encontrara nuevos amigos y por qué no, un amor que la compensara del que ahora sentía y no  correspondido  .Y sin embargo allí estaba, rodeada de cajas de mudanza y terminando de guardar sus últimas pertenencias

 Se decidió por Birmingham, era una ciudad lo suficientemente grande para pasar desapercibida ante su millón largo de habitantes.  Había vendido su agencia inmobiliaria y alquilado un pequeño apartamento en un edificio en uno de los barrios no alejado del centro de la ciudad.  Tenía que mirar muy bien el dinero, hasta que encontrase un trabajo.

Era una ciudad bonita y agradable.  Había estado unos días para decidir si ese sería su lugar de residencia;.  Sabía que echaría de menos la tranquilidad y la paz de Porthleven, pero ya estaba decidido, y no podía volverse atrás.  Su nueva vivienda nada tenía que ver con la tenida hasta hacía unos días.  Era un apartamento de una sola habitación, salón,  una pequeña cocina y el baño dentro del dormitorio.  Rechazó vivir junto al canal por temor a la humedad, a pesar de que todo el clima de Inglaterra era húmedo. 

En realidad lo que estaba no era indecisa, sino desorientada. ¿ Por qué había tomado esa decisión tan drástica? Bien era cierto que en alguna ocasión lo había comentado con sus amigas, deseaba salir de la tranquilidad de aquel pueblecito encantador, pero aburrido. Y pensando en ello, le vino a la cabeza Daphne, y por consiguiente Richard. ¿ Había sido ese el motivo?  Se detuvo  un momento en lo que estaba haciendo, y pensativa, supo que, efectivamente, él había sido el causante.  Estaba dolida y decepcionada, pero ¿ por qué' ? Nunca habían tenido nada más que amistad y si fue Daphne quién paso aquellos días con él, su amiga no tenía la culpa, puesto que ni siquiera había mencionado al escritor, sólo su nombre, pero eran demasiadas casualidades, que un día confirmara el propio interesado. Ella fue culpable. Inició un romance a sabiendas que a ella le gustaba,, pero no sólo ella :  él  era  el infiel,  el enamoradizo y conquistador de placeres mundanos.

- ¿ Infiel ? ¿ De qué ? No había nada entre nosotros y además, le rechacé cuando pude haber tenido algo , así que ahora no debo quejarme. ¡ Basta ya ! Que les vaya bien a los dos.  Tengo preocupaciones más importantes por delante, para ocuparme en lo que pudo ser y no fue.

Al día siguiente iría un camión a recoger todo.  Se acostó temprano aunque no podía dormir.  Estaba nerviosa ante lo que se avecinaba, ante la incertidumbre de su nueva vida.

 Una vez instalada, buscaría trabajo, inmediatamente.   Tantearía a ver qué podía conseguir.  Había estudiado  decoración, pero nunca  había trabajado en ello. Con unos ahorros que le dejaron sus padres al morir, compro la inmobiliaria, y precisamente fue por su pérdida, por lo que fue a parar a Porthleven: Necesitaba paz, después de una enfermedad larga y triste que se llevó a su padre, a los tres años de haber muerto  su madre.  No tenía más familia que ellos y al perderles entró en una depresión que la hizo abandonar Londres y vivir en un sitio tranquilo que nada le recordara su vida anterior.  Bien, pues en esta ocasión ocurría lo mismo, sino que ahora no buscaba paz, sino bullicio en el que distraer su cabeza y sus pensamientos




.Había realizado la mudanza, estaba ya instalada y ahora debía lanzarse a la calle en busca de trabajo pero  ¿en qué trabajaría?  Pensó que debiera hacerlo en  lo que estaba más preparada.  Había realizado su carrera de decoración con notas excelentes y era creativa y con buen gusto.  Cierto que no tenía experiencia, pero aparte de eso ¿ qué podría hacer? ¿ vender o alquilar pisos nuevamente?  Pensó en el sacrificio que habían hecho sus padres para que ella pudiera tener carrera y por ellos haría lo imposible por trabajar en ese   ramo, para que al menos el dinero gastado no hubiera sido inútil.  Se lo debía .  Y se dedicó a redactar su curriculum, pero en el apartado "experiencia", no podía facilitar absolutamente nada;  Por consiguiente, ninguna empresa respondió a su solicitud .

  Quizá había aspirado a lo más alto y decidió intentarlo con las empresas más pequeñas, sin tanto renombre en las que no contará el trabajo realizado, sino el que era capaz de realizar. Y escribió, y escribió, y al fin obtuvo respuesta.

Era una empresa  fundada por unos recién salidos de la Universidad, casi igual que ella, así que no la exigieron experiencia al estar en su misma situación.  Mostró sus trabajos realizados para su diplomatura y quedaron bastante satisfechos.  Ellos entendían del tema y supieron apreciar cada detalle de las imágenes y planos allí mostrados. Y fue contratada como ayudante de uno de los decoradores.  El sueldo no era muy alto, al menos de momento, porque la prometieron, según vieran su actuación subirle un poco, no demasiado, puesto que era una empresa joven y recién montada.  Rose sabía que no podía tener exigencias, y al menos era un trabajo digno, así que puestos de acuerdo en el horario y en el sueldo, firmó su primer contrato como decoradora.

Ya el círculo se había cerrado; ahora sólo faltaba comenzar a vivir.  Todo era nuevo, por tanto debía conocerlo y comenzar su nueva vida .  Sus compañeros eran amables y jóvenes como ella, así que se entendían a la perfección.  Al final, había tenido suerte .  No sería tan duro como en un principio había imaginado.

Confraternizaba con todos,  y con alguno de ellos, salía los fines de semana, tratando desesperadamente olvidar a Richard. Esperaba conseguirlo en algún tiempo.  Mientas tanto, escucharía los susurros de algún "encantador de serpientes" que rondaba salir con ella-

Se trataba de uno de los socios.  Un chico de su misma edad, un escoces bastante agraciado que se sintió, desde el primer momento atraído por ella.  Era fortachón y simpático que se esforzaba en agradarla, probablemente tratar de conseguir algo más que una sonrisa y un gracias a alguna invitación para tomar una copa.

Y de esta forma, pasaron algunas semanas, y poco a poco, su nueva vida comenzaba a tomar forma. Ya lo tenía todo organizado: casa, trabajo..., pero no olvido.  Había veces que se sorprendía mirando algún punto en el infinito, sin ver nada concreto, pero pensando en lo que a esa hora pudiese estar haciendo él.

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