martes, 30 de octubre de 2018

La Dama de la rosa - Capítulo 23 -Un futuro de vida

Anya reclinó la cabeza sobre la cama de la niña.  Connor al otro lado, contemplaba los rostros de aquellas dos mujeres que eran lo más importante de su vida.  De una vida que hacía tiempo estaba en soledad, y que sin pensarlo, en cuestión de unas horas, había cambiado radicalmente.  Se detuvo en la carita de su hija; sonreía y movía los labios como si estuviera hablando, al tiempo que movía la cabeza  afirmativamente. En un momento dado, levantó una de sus manos como para coger algo en el aire.  No quería despertarla;  seguramente sería algún sueño que estaba teniendo.  Miró a Anya y ella dormía a ratos y otros tenía unos movimientos extraños como si algo la sobresaltara.   Su mano estaba apoyada en la muñeca inmovilizada de la pequeña.  Era curioso observarlas ¿Soñarían entre sí?

Estaban tan implicadas la una en la otra que seguramente ese sería el motivo.
Ni siquiera había tenido tiempo de llamar a sus padres.  Todo había sucedido muy rápido y tampoco era el lugar adecuado para dar explicaciones, lo haría cuando llegase a casa. Las horas pasaban lentas, tediosas, pero al fin
era de madrugada.   La paz reinaba tanto en la habitación como en el hospital. Se levantó de su asiento y dio unos paseos para estirar las piernas.  Se dió cuenta de que Anya sólo estaba con una blusa ligera y posiblemente sintiera destemplanza. La puso su chaqueta por encina de los hombros.  Ella tenía el sueño ligero y se despertó al sentir el calor de la prenda.  Sobresaltada miro al rostro de la niña que dormía plácidamente y vio que a su lado estaba él.  Ese había sido el contacto que la había despertado, pero también  recordó que había tenido un sueño y nuevamente era con su tía.  ¿ Por qué estaba tan obsesionada, o es que acaso se  había manifestado realmente?  Se incorporó y sonrió a Connor que acarició su rostro.

- Pensé que tendrías frío; perdón si te he despertado
- No, no.  No tengo nada que perdonarte, al contrario que estés aquí con nosotras y hayas sido tan delicado al arroparme.  Estaba en duermevela.  Desde que nació Perl, mi sueño profundo dejó de existir; el menor ruido me despierta.
- Ella está tranquila, no tienes de qué preocuparte.  Voy a ir a buscar algo caliente.  Tienes que estar destemplada.  No has comido ni cenado nada en todo el día
- Gracias, pero no tengo hambre.  Tú tampoco lo has hecho

Se miraron y en sus miradas no había ni enfado, ni rencor.  Sólo trataban de llevar esa situación a buen puerto.  Connor había declarado sus intenciones, y ella sabía que aceptaría.  Se habían vuelto a encontrar y era algo inevitable.  Y de pronto comprendió que eso era lo que , en sueños, su tía la estaba diciendo  "Ya no me necesitáis.  Seguid vuestro propio camino, el que ya os habéis marcado. Amaos  y sed felices.  Borrad todo lo ocurrido, porque todo estaba escrito y se ha cumplido ... "

El la miraba con curiosidad.  Tenían sus ojos fijos el uno en el otro, se miraban sin pronunciar palabra.  Ella se levantó de su asiento, y sin pensarlo,  y Connor no esperarlo, se abrazó a su cuello. El la rodeó con sus brazos, apretándola fuerte contra él.

- ¡ Cómo te he echado de menos" ¡ Cómo he añorado el contacto de tu cuerpo con el mio ! Sólo Dios sabe lo que te he amado; lo que he intentado olvidarte, pero ha sido imposible. Nunca, nunca, mis sentimientos cambiaron respecto a ti.  Creo que esperaba algún milagro, pero al mismo tiempo, mis esperanzas se evaporaban al ver cómo el tiempo pasaba y no nos encontrábamos en ningún sitio. Te he querido siempre, Anya, y eso no cambiará nunca, por mucho tiempo que pase. No estoy enfadado, haya pasado lo que haya pasado.  me siento satisfecho y feliz con la hija que tenemos. Es un regalo que me hiciste sin esperarlo y que no conocía, pero ahora, nada ni nadie va a separarme de vosotras.
- Connor.  Creo que toda mi vida te he estado esperando.  Deseo empezar de nuevo, desde cero, como si nuestra vida no hubiera tenido este paréntesis.  Volver a vivir tranquilos, queriéndonos. Dejaré mi trabajo.  Lo único que me interesa sois vosotros.  Volveré a hacer fotos de bodas y comuniones, esperando que regreses de tus viajes


- No mi amor, yo también renuncio a los conciertos.  Quiero vivir en nuestra casa en Castlefin donde fuimos tan felices. Quiero que seamos los mismos de entonces y amarte,  sólo amaros a ambas con todas las fuerzas que pueda tener. Hoy mismo anularé los contratos que tenga pendiente. No viajaré como no sea con vosotras.  Me dedicaré a lo que hacía cuando nos conocimos, desde casa.  Quiero tener tiempo para estar con mi familia y jugar con mi hija y con mi mujer.  Y ahora que estamos de acuerdo ¿ quieres casarte conmigo ? ¿ deseas ser mi mujer para el resto de la vida ?
- Si quiero.  Estoy destinada a ser tuya para siempre y así será. Quiero todo lo que has planteado.  Quiero mi vida contigo y con Perl. Quiero volver a sentir el aire del campo en mi rostro y el frío también,  porque así me acurrucaré junto a tí como hacia antes.  Quiero borrar estos años pasados tan tristes y tortuosos, excepto el tiempo en que supe que me habías engendrado una criatura y el tenerla. Ella me compensó de todo y fuiste tú quién lo hizo posible.

Interrumpieron sus confidencias, pues Perl se revolvía  en la cama.  Se despertaba desorientada, mirando a su alrededor., sin saber dónde estaba.  Aquella no era su habitación, pero de golpe se dió cuenta que allí estaban su papa y su mama, y entonces una amplia sonrisa iluminó su rostro.

- Papi, mami - les dijo extendiendo sus bracitos hacia ellos - Los dos, fueron hacia su cama para abrazarla. Ya eran una familia, estaban juntos y no se separarían nunca.

- Mi cielo ¿ te encuentras bien ?
- Si mami. Ya no me duele la cabeza y además mi hada ha estado conmigo casi toda la noche. Me ha traído una rosa, pero era invisible como ella.

Ambos padres se miraron con ojos alarmados, pero la pequeña estaba feliz y contenta.

-   Ese instante- , recordó Connor,-,  debió ser cuando extendió sus brazos al aire.para recoger la rosa que nos cuenta.  Hemos de hablar de ésto- le dijo a Anya
- No te alarmes.  Yo también he soñado con ella, aquí. Debió ser al mismo tiempo. Me habló, pero ahora no hablemos de ello, no delante de Perl

A mediodía la dieron el alta después de haberle hecho radiografía y encontrar que todo estaba en orden. Tendrían que llevarla a revisión, pero eso sería pasados unos días.  Los tres salieron felices y contentos. Perl llevaba a sus padres, cada uno a su lado.  No se lo podía creer:  su papá estaba con ella.

- Papa ¿ Mañana me llevarás al colegio?
- Tu ¿ lo quieres? Si es así no hay más que hablar.  Te llevaré y te recogeré, pero veamos lo que dice mama -.  Y mamá sonrió feliz observando la conversación entre padre e hija. Él se lo había dicho y tenía razón:  la niña admitía las situaciones sin preguntar nada, asimilando lo que ocurría y aceptandolo.

Cuando llegaron a casa salió a recibirles la señora encargada de cuidar a Perl, que se abrazó a ella revisando su pequeño cuerpo.  Había sido informada por Anya desde el hospital, pero ella quería comprobar que todo era cierto.  Anya recordó que tenía su coche aparcado en el Conservatorio y que habían ido al hospital en el de Connor

- ¿ Puedes recogerlo, por favor ?
-  ¿ Por qué me hablas con tanta ceremonia.  No acabamos de conocernos
- Probablemente si.  Esta va a ser una etapa nueva y diferente.  Llevo tiempo sin tener a nadie a mi lado a quién pedirle favores, así que no te extrañe que lo haga.  Será cuestión de acostumbrarse. ¿ Qué vamos hacer con  tu reportaje ?
- ¿ Pienso que habéis sacado las suficientes, y si así no fuera , vas a tenerme a cualquier hora del día y de la noche. Lo podríamos terminar aquí mismo.
- No.   Creo que habrán bastantes-, respondió ella.
- He de ausentarme durante un largo rato.  Iré  a la oficina para  anular todo lo que tenga pendiente. Y hablaré con mis padres de todo lo que ha pasado.  se llevarán una sorpresa increíble
- Sé que tienes que hacer cosas.  Yo también hablaré con el estudio y cuando la niña esté mejor,  me pasaré por la oficina para presentar mi dimisión
- Te lo has tomado muy en serio
- Todo lo serio que requiere mi familia, ya te lo dije.
- Hay otra cosa pendiente, pero creo que debemos hablar de ello cuando estemos solos, cuando Perl se acueste esta noche.  Hay algo que me intriga por casual y porque no es la primera vez que ocurre. Me refiero a La Dama de la rosa
- Sé a lo que te refieres, pero lo hablaremos a solas.
- Bien, pues ahora he de solucionar varias cosas.  Quizá no llegue a tiempo para la hora de la comida; ya sabes que estaré realizando varias gestiones.  Esta noche...   ¿ tienes cama para uno más ?
- No, pero creo que eso no importa.  Mi cama es amplia.  Cabremos los dos.

Connor sonrió llamó a su hija para despedirse y después besó a Anya.  Iban a tardar horas en volver a verse, pero les parecería una eternidad.

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