jueves, 10 de enero de 2019

Te esperaba - Capítulo 19 - De nuevo en casa

Y los días se sucedían y Robert resultó un aprendiz aventajado de esas nuevas tecnologías.  Ya las dominaba perfectamente.  Habló con Agneta para ver si tenía posibilidad de experimentar con un enfermo de verdad y no con un pobre cerdo sacrificado para tal efecto.  Ella le prometió hacer las gestiones necesarias para su autorización y en pocos días recibió el visto bueno de la dirección del hospital y de la empresa comercializadora del robot.  Habían pedido informes sobre Robert al hospital en el que ejercía, y sus informes fueron inmejorables, por lo que no tuvo ninguna pega.  Tan sólo que se demoraría unos días más en regresar a casa.  A Emma no le gustó nada la idea y aunque  confiaba en la habilidad de su marido, era una técnica  demasiado nueva y le preocupaba su manejo.  Aunque ciertamente no era eso sólo lo que la preocupaba, sino la belleza rubia que rondaba a su alrededor.

Cuando Robert se lo anunció, guardó para sí sus dudas, y al contrario fingió estar feliz por representar un gran paso en su carrera y profesión y de esta manera, hizo que desaparecieran las dudas respecto al tema que Robert tenía.  Pero fue todo un éxito recibiendo los parabienes de todos sus compañeros y directivos del hospital.  En verdad era un cirujano extraordinario y el día de la operación, el anfiteatro del quirófano estaba repleto de profesionales que querían ver en vivo y en directo la primera intervención del robot y del médico aprendiz.

Ya mas relajado, se tumbó en la cama de la  habitación del hotel mientras marcaba el número de su casa.  Quería ser el primero en contar a Emma el éxito logrado.

- He pasado muchos nervios, pero todo ha sido magnífico.  Un éxito rotundo.  El paciente está muy bien y en unos pocos días le daremos el alta.  Es una máquina extraordinaria que salvará muchas vidas. Hablaré con el hospital para que vean el modo de adquirir una
- ¡ Qué alegría amor mio !  He estado todo el día en vilo, pendiente de ti.  No dudaba de tu pericia, pero es algo nuevo y en una operación pueden fallar muchas cosas.  Pero ya ha pasado todo.  Felicidades, amor.  Te echo mucho de menos y los niños lo mismo ¿ Cuándo regresarás ?
- Creo que en dos o tres días me tendréis allí. Aprovecharé el tiempo al máximo para practicar.  Esta oportunidad no se da todos los días

Emma, como el que no quiere la cosa, le quiso tirar de la lengua y averiguar algo que la mantenía nerviosa y era la proximidad de Agneta

- Supongo lo celebraréis ¿ no ?
-Creo que no tendré más remedio que aceptar la invitación de Agneta. Ha organizado una reunión con los directivos de la empresa que están altamente satisfechos por el éxito de la operación.  Han grabado un video y desean volverla a ver.  No tengo más remedio que asistir, pero lo que yo deseo es quedarme en el hotel y relajarme.  Ha sido un día muy estresante para mi
- Me alegro y me gustaría haber estado contigo para disfrutarlo juntos, pero lo haremos cuando regreses.
- ¿ Cómo están los niños?
- Están bien.  Liam no hace más que preguntar que cuando vienes y Christine también lo hace, aunque en su idioma particular
- Y tú ¿ me echas de menos ?
- ¿ Cómo puedes siquiera dudarlo ? Te extraño mucho y cuento los días que te faltan para regresar; se me hacen eternos.
_ Me imagino.  A mi me ocurre lo mismo. Celebraremos el retorno, ya sabes de una manera especial. Son muchos los días que han pasado y te necesito a mi lado.

Al cortar la comunicación,. Robert sonrió, y Emma frunció el entrecejo en señal de desconfianza.  No se atrevía a juzgar a la sueca, puesto que no la conocía, pero algo en su interior la avisaba que no era del todo trigo limpio, que todas las celebraciones que estaba programando no eran más que una excusa para dilatar su estancia en Berna junto a Robert. A pesar de que sabía de que la era fiel, no bajaba la guardia, porque en él tenía confianza, pero no en ella.

Y como suponía,hubo de dilatar varios días mas su regreso a Londres:  sería  Robert quién diera el alta al paciente que había operado con tanto éxito.  Esta dilación  contrarió al matrimonio, pero se habían portado muy bien con él, dándole todas las facilidades, no podía rechazarlo.  Cuando se lo anunció a Emma, casi tuvieron una discusión; ambos se habían disgustado por el retraso de su llegada a casa, pero no podía decir que no, así que al final Robert convenció a su mujer de que no se quedaría más de a lo que se había comprometido, y si fuera necesario pondría cualquier pretexto, pero aseguró a Emma que  en cuanto cumpliera con el alta del paciente, pondría rumbo a Londres..

   Emma para recibirle, acudió a un  salón de belleza.  Quería estar bella para él, y porque además tenía una competidora  fuerte.  Estaba segura que Agneta andaba tras de su marido, y lo cierto era que no había sido la primera que tratara de conquistarle, pero era suyo, era su marido y no cedería el terreno.
Se hizo limpieza de cutis, se dió un masaje para relajarse, se arregló el cabello, se hizo la manicura y la pedicura...  en fin, cuando salió del salón de belleza, era otra mujer totalmente cambiada y renovada.  Al día siguiente llegaría Robert y quería deslumbrarle  Y aunque la había disgustado su dilación en volver, comprendió que era lo correcto,  que él estuviera dando el alta al paciente , y trató de conformarse, aunque los días se le hicieran eternos..

Y por fin, el avión tomó tierra y Emma con sus dos hijos de la mano, esperaban impacientes a que saliera Robert.  Cuando le vio salir, casi se la saltaron las lágrimas de emoción.  El corrió a su encuentro y abrazó en un mismo abrazo a su mujer y a sus hijos, a los que besaba repetidas veces.  Los niños palmoteaban al ver a su padre, y ellos, se fundieron en un abrazo y un beso largo, muy largo.  El la miraba con arrobo. Estaba cambiada y preciosa.  Los ojos la brillaban y lucía la mejor de sus sonrisas.  Ella miraba el rostro de Robert como si hiciera un siglo que no le viera; buscaba algún signo que la indicase que en verdad sentía la alegría que mostraba por retornar a casa y lo encontraba:  él estaba rotundamente feliz de tener a su familia allí.

- No le volveré a dejar solo si ha de viajar de nuevo.  Si es preciso me llevaré a los niños, pero no quiero que vuelva a estar tanto tiempo lejos de nosotros -  se repetía mientras recibía las caricias de su marido.

Era tarde para la rutina de los niños, pero como una excepción, dejó que Meredith se ocupara de ellos.  Tan sólo les acostaron y estuvieron con ellos hasta que se durmieron.  Tenían una cena especial  que como recibimiento había preparado ayudada por Meredith. Cenaron poco, porque ambos estaban nerviosos y deseosos de estar a solas. Durante la cena Robert explicaba a Emma todas las incidencias del aprendizaje y del éxito de su debut.  Omitía adrede, el nombre de Agneta.  Conocía a su mujer y sabía que no le caía bien,  y que el recelo asomaba  sus patitas y quería evitar a toda costa que se sintiera incómoda, ya que por su parte ni siquiera se le había pasado por la imaginación el serle infiel.  La quería y la  deseaba demasiado, para flirear con otra. La tenía a ella, no necesitaba a nadie más.

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