martes, 17 de octubre de 2017

La primera vez que visité Londres - Capítulo- 25 y último - La llegada de Dylan

Cuando Liz se levantó se dió cuenta que James no había venido a dormir. Soltó una pequeña carcajada y se frotó las manos al tiempo que decía:  " Bien ".. Avisaría a Ralph para que no se intranquilizara si Maille falta a su hora al desayuno. Ralph sonreia y corrió a anunciárselo a su mujer. ¡ Al fin !, exclamaron ambos.

Era mediodía, cuando ambos tomados de la mano,  hicieron acto de presencia en el hotel. E n sus rostros se notaba la felicidad y la falta de sueño, pero no importaba, estaban juntos.  Eso era lo que en realidad importaba.  Ralph hablaría con su abogado para que hiciera las gestiones sobre la anulación del contrato de separación de mutuo acuerdo. Si tuvieran que volver a casarse, volverían a hacerlo, manifestó James rotundamente.

Pasaron tres días en solitario antes de regresar nuevamente a Londres.  Allí comenzarían una nueva vida.

 Ralph, el día antes del regreso, entregó como regalo a James y a Maille, las escrituras en propiedad de las tierras compradas de los MacKenzie, y entonces supieron quién era el comprador anónimo que llegó en su rescate.  James se abrazó a su suegro emocionado y besó en la mejilla a su mujer que contemplaba asombrada el documento.

- Pero aquí figura un apellido... - dijo James sin comprender lo que había reflejado en el documento como comprador.  Ralph, sin dar muchos detalles le explicó la razón
-Yo también soy MacKenzie, aunque muy lejano, pero lo soy.  Es una larga historia que ha permanecido oculta y que no soy yo quién debe revelarla  Ya os enteraréis algún día si los interesados así lo quieren
- ¿ Tienen en ello algo que ver mis padres? - dijo James intrigado
- No James, en esta ocasión no directamente
- Eso quiere decir que les toca de cerca
- No exactamente, pero no andan muy lejos
- Me dejas intrigado- respondió
- Su padre pudo ser tu abuelo, por eso lleva el apellido MacKenzie.

Todos se volvieron al escuchar aquella voz.  En el dintel de la puerta estaba Liz sonriente, pero no era el momento ni el día de dar explicaciones, por tanto lo dejó estar en ese punto.
-¡ Vaya  ! - es todo lo que exclamó James mirando a su mujer.

Liz se había convertido en una fiel aliada de Ralph.  Tenían afinidad, esa complicidad de tener una historia común y un compromiso en la felicidad del joven matrimonio.


Llevaban dias ya en Londres, cuando James, se acercó una mañana a visitar a sus padres, no quiso que le acompañara Maille.  Tenían que hablar y a ella le era violento después de todo lo pasado.  La prometió que la diría en que consistiría la entrevista, aunque el silenciarlo,  se lo hiciera jurar el mismo papa de Roma.  James acudió a la mansión abrazó a sus padres y posteriormente les preguntó cómo andaban las cosas.  Ellos le respondieron que algo mejor,  debido a la ventas de aquellas tierras.  En ese momento, James, creyó oportuno revelar el verdadero comprador y los destinatarios de ellas:

- Ha sido mi suegro, papá y mamá. La propietaria es Maille, que se dedicará a explotarlas.  No os alarméis, no romperá el paisaje.  Tiene idea de cottage en armonia con el entorno.  Cabe la posibilidad de su alquiler para los fines de semana o cortas vacaciones. No debéis alarmaros no os molestará nada ni nadie, ya que será separado por arboles y setos de flores.  De este modo seguiremos teniendo ambos la intimidad. que deseamos.

Los padres no sabían qué decir.  De modo que se lo debían a aquella muchacha que no creían conveniente para su hijo, y ¡les había salvado de una quiebra!.  Cuando recuperaron el habla, fue la madre la que dijo:

-James, no sé qué decir, pero tengo muy claro que hemos de darles las gracias por habernos salvado. Seamos francos por una vez. Cuando el padre apareció dispuesto a comprar las tierras, teníamos,  para ocho días después,  el embargo de la mansión.  Supimos que por esas cosas extrañas del destino era un MacKenzie, y ésto es lo que aún no entendemos .
- Yo tampoco lo sé, mamá, ni Maille tampoco, pero sí,  lo conoce la abuela Elizabeth.  Pero eso ya no tiene importancia
- Quiero ir a visitar a tu esposa, iremos los dos - dijo refiriéndose a su marido - es lo menos que podemos hacer.  Nos portamos muy, muy mal con ella y es hora de que la pidamos perdón
- No es necesario, mamá. Ella ya os ha perdonado
- Pero no está bien, James. Iremos y no se hable más
- Muy bien, pues id a comer . El sábado ¿ os parece?
- ¿ Estará ella de acuerdo ?
- Si mamá. ella estará de acuerdo. Es la persona más generosa que existe. Ya la iréis conociendo. Además andará por aquí muy pronto.  Quiere establecer contactos con arquitectos para comenzar cuanto antes.
- Eso significa que sus padres tienen buena posición
- La tienen, mamá.  Pero no te preocupes son gente sencilla y amable.  Seguro que os haréis amigos en cuanto les conozcáis. Aunque tardará un poco para que eso suceda porque el negocio que tienen les ocupa mucho tiempo.  Será en la primera oportunidad que tengan.  Y ahora me voy a casa.  Quiero estar el mayor tiempo posible con ella.  Tenemos muchas cosas que contarnos.

- No se te ocurra venir otro día sin ella. Dile que será bien acogida y que olvide lo pasado.
- Se lo dirás tú el sábado cuando vayáis a comer.
Les dio un beso a cada uno, y salió de la mansión feliz y contento: todo había salido a pedir de boca.

La puerta de urgencias se abrió bruscamente cuando una camilla entró en el pabellón  .  Maille estaba a punto de dar a luz y James, desencajado estaba a su lado tomándola de la mano, asustada y muy nerviosa

- ¡ Cómo duele James, cómo duele !
- Lo sé cielo, lo sé.  Pero no estés nerviosa ni preocupada. Te atenderá el mejor ginecólogo de Inglaterra
- No me dejes por favor, no te vayas de mi lado
- Nadie me separará de ti , nunca. Siempre estaré contigo.

Entraron en la sala de partos y rápidamente comenzaron con los preparativos.  Después de revisarla, comprobaron que el nacimiento era inminente a punto de coronar.  No había tiempo para la epidural, así que el médico les habló:

- Chicos ya está aquí.  No hay tiempo para más, así que, tú, James ayúdala, Y tú Maille, sigue al pié de la letra todo cuanto te vaya diciendo. Aguanta un poco que el bebe estará fuera enseguida.

James estaba lívido. Debería estar acostumbrado a estas escenas, pero él era cardiólogo y además se trataba de su mujer. La persona que más quería y además era su primer hijo.  Mentalmente rezaba para que todo fuese bien, sin complicaciones. La secaba el sudor y la ayudaba a incorporarse cada vez que una contracción llegaba, " Ya está aqui, ya está aquí ", decía el médico. En un último esfuerzo salió el bebe que lloró al instante de estar fuera.  Era bastante robusto.

Le limpiaron un poco y se lo pusieron encima del vientre a la madre.  Maille y James se miraban y ambos reian y lloraban a un tiempo: Dylan, por fin, había llegado.  Él era la compensación de todo. Habían sido naúfragos, pero estaban en buen puerto y no habría vientos ni tempestades que les alejara.

Los cuatro abuelos y la bisabuela Liz aguardaban inquietos y nerviosos esperando la buena nueva, cuando la puerta se abrió dando paso a un James totalmente emocionado que llevaba en sus brazos a su primer hijo y primer nieto.  Las abuelas lloraban,los abuelos se abrazaban y Elizabeth contemplaba la escena con satisfacción.  Nunca había estado tan emocionada como ahora.  Dylan fue un nudo de unión para todos, el primero de los que vendrían más adelante.

Dylan ya contaba los tres meses de edad, era un día de principios de verano.  Brillaba el sol y la temperatura era ideal. Los tres, subieron al coche y se dirigieron hacia el cottage.  Después almorzarían con los abuelos que les esperaban impacientes por recibirles.  El cottage ya estaba terminado y habían conseguido algunas reservas para los puentes y festivos que se aproximaban.  Maille lo regentaba a la perfección.  Había contratado a algunas personas para atenderlo, de manera que ella se dedicaba exclusivamente a la administración y no le impedía disfrutar de su marido y su hijo.

James era total y absolutamente feliz.  Reia con frecuencia y siempre canturreaba a su hijo mientas la mamá preparaba su baño, o simplemente le tenía en brazos.  La clínica marchaba bien y estaban pensando en la ampliación que quedó aparcada cuando surgió el problema con los padres.

En una de las visitas de fin de semana que realizaron los padres de Maille para verles, tuvieron una conversación con los padres de James, y no fue echada en saco roto:

- -Yo en vuestro lugar, haría visitas guiadas por alguna parte de la mansión. Las habitaciones privadas no, desde luego, pero los salones, las caballerizas, el jardín... en fin todo lo que no sea la vivienda vuestra, por decirlo así, las mostraría y eso os reportaría un gran beneficio económico.  Ahora estáis los dos solos en este caserón enorme,  sacadle un buen provecho.  Hay bastantes aristócratas que lo están haciendo ¿ por qué no vosotros ?
- ¿ Sabes ? me has dado una idea.  Hablaré con Maille para que me oriente y se encargue de todo.  Esa chica vale un mundo
- ¡ Si lo sabré yo que soy su padre !

Los cuatro rieron. Estaban felices de que todo se aclarara entre ellos.  Su economía poco a poco se iba recuperando . James y Maille se amaban inmensamente y la felicidad se reflejaba en cualquier acto que hicieran. A los padres se les caía la baba al verles felices y que fueran tan cómplices uno del otro.Tan cómplices fueron que al año de nacer Dylan, encargaron a la cigüeña que les visitara de nuevo, y a poder ser, que trajera una niña, aunque en realidad no les importaba que fuera otro Brendan.  Porque si fuera chico se llamaría Brendan y si fuera niña Elizabeth.  No siempre se tiene una bisabuela tan especial.  Como vendrían más, prometieron a los cuatro abuelos, que les pondrían sus nombres.  Algo que jocosamente cada vez que se reunían hacían chistes referente a ellos: tendría seis hijos..., por lo menos.

Muchas noches, ya acostados, comentaban todo lo pasado y que afortunadamente ya pertenecía al olvido. La experiencia vivida les había enseñado muchas cosas; fue una lección duramente aprendida, pero su gran amor siempre estuvo presente en ellos y volverían a repetir cada segundo , aún a sabiendas de lo que vendría después.  Pero todo había merecido la pena



                                                         F    I    N

Autora:   1996rosafermu
Edición:  Agosto de 2017
Ilustraciones:  Internet
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS
                                                     

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