lunes, 16 de octubre de 2017

La primera vez que visité Londres - Capítulo 19 - Una visita no prevista

Los padres de Maille se sentían plenamente felices:  su hija les había anunciado que dejaba definitivamente su trabajo para instalarse en Marbella, junto a ellos. Padre e hija,  llevarían la dirección del hotel, que al haber sido ampliado, a veces,  el trabajo le desbordaba.  Además, Maille se incorporaría con un nuevo bagaje de experiencia a aplicar en el hotel y eso redundaría en beneficio de todos.

Hacía tiempo que no la veían, y les tenía preocupados, pues a pesar de que hablaban con ella casi a diario, notaban en su voz un reflejo de lo que sentía anímicamente: desgana, tristeza, hastío.  De James no habían vuelto a saber nada, era como si viviera escondido, pero en realidad se había convertido en un refutado  especialista y andaba de congreso en congreso, posiblemente huyendo de la soledad.  Ignoraban si había organizado su vida junto a Maureen o a otra mujer, y ello le causaba dolor por cómo había terminado ese matrimonio por amor, pero fracasado. Tanto Maille como él, se habían convertido en dos almas solitarias y dolidas.

Algo no esperado sucedió aquél mediodía que hizo que  el personal de comedor, se alborotara un poco.  Todos sabían lo ocurrido con la hija de su jefe, y también conocían a la persona que se sentaba en una mesa junto al ventanal abierto a la terraza, cuya vista era la magnífica playa..  El personal sonreia y cuchicheaba, y el maitre decidió avisar a Ralph, ya que aquella presencia estaba constituyendo un poco de alboroto.  Fue avisado y se personó en el comedor pensando que quizá algún famoso había decidido almorzar en su establecimiento, dada la privacidad que exigía a los reporteros que siempre andan a la caza y captura de algún famoso de turno.. Pero en esta ocasión no se trataba de ningún famoso, pero sí alguien conocido de él y de su familia.

¿ Qué es lo que querría?  No habían vuelto a verse desde la boda de Maille con James, y no imaginaba a qué se debía su presencia allí, dispuesta a degustar el menú que ya solicitaba al maitre.  Con paso ligero pero firme, se encaminó hacia la mesa a saludar,a su pariente, porque en definitiva lo era,  aunque muy de paso.

- ¡ Elizabeth ! Qué gusto me da saludarte nuevamente
- Querido Ralph. He estado tentada en varias ocasiones de darme una vuelta por tu hotel, pero dudaba, porque después de lo vivido, no sabía si sería bien recibida.
-Lo que ellos han decidido, porque supongo que es a eso a lo que haces referencia, no impide que nosotros sigamos en contacto.  Había algo pendiente entre tú y yo, que quedó zanjado por mi parte antes de su boda.  Así que no tengas ningún reparo en volver por mi casa, que es la tuya también
- Eres muy generoso, Ralph, y no sabes cuánto te agradezco este recibimiento; tenía mis dudas, porque de haber sido al contrario, no sé si hubiera obrado igual.  Pero he comprobado la calidad humana que poseéis y lamento enormemente mi comportamiento de antes.  Hemos de hablar, con detenemiento, sobre nuestros chicos.  Deseo hacerlo con vosotros, con tu mujer y contigo. Así que elige una hora y un día en que lo podamos hacer.
-Si se trata de mis hijos, cuando tu quieras.  He de decirte que aprecio mucho a James.  A pesar de todo estaban en una situación insostenible y creo que la decisión que tomaron fue acertada.

- No lo sé Ralph.  Mi nuera es muy intransigente , y ella es una rancia que lo tuvo todo muy fácil, creyendo que su hijo sería un juguete en sus manos para hacer a su antojo lo que ella dispusiera.  Pero James no es fácil de manejar, pero en definitiva se trataba de sus padres y su mujer, y aunque no participó, libraba una batalla entre dos frentes.  En fin, el resultado es el que tenemos.  Sobre ello es que quiero hablaros.
- Si te parece nos tomamos el café de la sobremesa en algún reservado y charlamos tranquilamente
- No podía estar más de acuerdo.
- Bien, pues disfruta del menú que hayas pedido.  La casa invita

Ralph se despidió de Liz quedando en verse en la sobremesa.  Le extrañaba la actitud de la que hubiera podido ser su madre, aunque estaba orgulloso de la que había tenido.  Sonrió, y pensó ¡ la de vueltas que da la vida !

Y ya más tranquilos, pasada la hora de la comida, en un reservado se reunieron los padres de Maille y la dama inglesa, abuela de James.  Ante un cafe, los tres analizaron despacio, la situación de los muchachos y su ruptura matrimonial. ¿ No había marcha atrás? Liz había visto a su nieto clamar por su mujer a la que echaba de menos, y  los padres de la otra parte aseguraban que  Maille no tenía vida, que se refugiaba en su trabajo para tratar de olvidar su fracasado amor.

Ralph no tuvo pelos en la lengua cargando toda la culpa sobre los padres de James, por intervencionistas en algo que sólo al muchacho competía. ¿ Querían una lady para su hijo, a cambio de la felicidad? Bien, pues ya lo habían conseguido; estarían satisfechos .  Pero  habían destruido la vida y la felicidad de dos personas que se amaban y sólo buscaban tener una vida juntos.

- Ralph ¿ qué podemos hacer ? - preguntó angustiada Liz.-  No deseo esa situación para ellos.
- No lo sé, francamente,   no lo sé. Tú tuviste tu parte de culpa, pero supiste rectificar a tiempo
- Lo sé, lo sé.  Daría cualquier cosa porque no hubiera pasado.  Me gustaría tener la oportunidad de hablar con ella y pedirla perdón.
-Maille regresa a casa.  No tardando mucho, según nos ha informado. Si quieres una reunión con ella, te lo comunicaré cuando esté aquí.  Creo que sería conveniente para ambas.  Guarda dolor en su corazón no sólo por James, también porque fue considerada como de segunda categoría y la menosprecíásteis. Todo el trabajo que está realizando, es para demostrar que tiene valor y es competente.  Pero ¿a quién o quienes  desea demostrárselo?
- A nosotros Ralph.  Está dolida en su amor propio, y no le falta razón.  Hablaré con mi nuera, incluso con mi hijo.  Aunque creo que no sacaré nada en limpio, pero al menos lo intentaré.

Llegados a este punto, siguieron charlando en torno a lo qué hacer para unir de nuevo a James y Maille, algo difícil ya que no existía nada entre ellos. Para finalizar el tema, Ralph hizo a Liz una pregunta y la rogó respondiese con la verdad

- Dime una cosa,   James ¿ ha rehecho su vida, está con alguien? Porque de ser así, yo no movería nada y lo dejaría tal cual.
- Puedo asegurarte que no, que no tiene a nadie en su vida. Aunque de vez en cuando sale con alguna chica, bueno ya sabes...
-Está bien, te he entendido.  Deja que llegue mi hija y entonces tantearé el terreno a ver por dónde sale.
- Tenemos que hacer algo, Ralph.  Ni por un momento se me va de la cabeza la situación de estos chicos. Una volando constantemente por esos mundos de Dios, y el otro de congreso en congreso, o trabajando constantemente en el hospital, o haciendo guardias.  No ha querido volver por aquí: me dice que le trae recuerdos muy dolorosos, así que, si quiero verle, tengo que viajar a Londres en fechas que coincidan con su estancia, porque tampoco para mucho en mi pais.
- Bueno, Elizabeth, cálmate. Haremos todo cuanto esté en nuestras manos. Primero esperemos a que regrese  Maille, y según lo veamos, así obraremos
- Estaremos en contacto
- Desde luego, y por favor, ven más a menudo por aquí.  Siempre serás bien recibida.

Se despidieron y cada uno siguió con sus quehaceres, con la débil esperanza de un arreglo, contando, eso sí, con que los protagonistas lo quisieran..  Pero en la cabeza de Ralph, se abría paso una idea. Liz había llegado hasta ellos pidiendo árnica, ¿ por qué no intentarlo con los padres? Sabía perfectamente que los ofendidos habían sido James y, más concretamente Maille, pero estaba en juego la felicidad de la pareja, y a pesar de que no habían vuelto a verse, sabía que no se habían olvidado. Bien, pues por él no sería:  viajaría a Londres y hablaría con los padres de James.



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