viernes, 16 de marzo de 2018

Viaje a La Toscana - Capítulo 15 - Un plan de maldad

Charlaron durante largo rato dándose explicaciones, pidiéndose perdón y al final el resultado fue que quedaron amigablemente como si nada hubiera cambiado.  Y habló con Arthur y entre ellos todo estaba claro se amaban y tratarían por todos los medios de seguir adelante,  sin reservas ni resentimientos con Guido, que confiaban pasara el enfado y todo volviera a la normalidad.

- Estaré unos días ausente.  Voy de presentaciones e incluso tengo que volar hacia Moscú.  Han traducido al ruso una de mis novelas y quieren que haga la presentación.  No sé cuando podré llamarte, pero no estés preocupada: nada ha cambiado.

Se mandaron besos y palabras de amor, y cuando colgaron, la melancolía se instaló en sus vidas.  Tardarían tiempo en verse; quizá con un poco de suerte en las vacaciones de verano.
Si las cosas se arreglaban con Guido, viajaría hasta Italia. Si no fuera así, sería Liliana la que iría a Irlanda.

Y pasaron los días y nada cambió en sus vidas.  Guido había hablado con Arthur, pero no se habían puesto de acuerdo.  Veían la solución muy difícil y a largo plazo; algo que disgustaba a Arthur, pero no podía hacer más porque su amigo cambiase de criterio.

Y transcurrió aproximadamente mes y medio y Liliana sentía malestar sin saber qué era lo que lo producía.  Se dio de plazo unos días, y si no se pasaba acudiría al médico.  Una idea comenzó a tomar forma en su cabeza, pero ni siquiera deseaba pensar en ello.  No tenía a nadie cercano más que a sus padres a los que consultar, pero lo que imaginaba que podría ser, no era más que para causarles zozobra, así que ni siquiera podía hablar con su madre.  Arthur seguía con su peregrinar por Europa y por la Unión Soviética.  Hacía más de una semana que no hablaba con él.  Tendría que solucionarlo ella sola.  Y no tuvo más remedio que acudir al médico, ya que las molestias no cesaban.  Y la respuesta fue la que había imaginado:  estaba embarazada.

Lo que debía suponer una alegría, se tornó en preocupación y desasosiego. Tenía que decírselo a Arthur, pero ¿ cómo ?  No sabía dónde estaba ni cuando regresaría.  Se la ocurrió llamar a la editorial para ver si ellos le daban razón, pero nada sacó en limpio, ya que su respuesta fue la misma que ella tenía:  la diferencia horaria, de trabajo, el andar de un lado para otro... etcétera.

Su padre, en el viñedo la encontró cabizbaja y con el rostro demacrado:

- ¿ Qué te ocurre Liliana?  Te noto extraña
- Nada papá.  Estoy preocupada con el reserva.  Me tiene nerviosa el no poder dar con el punto exacto que deseo contenga
- No te lo tomes tan a pecho, hija.  No es más que un vino.  Ya lo conseguirás
- Pero es que es muy importante, no sólo para la bodega, también para mi
- ¿ Por qué no te marchas a casa y descansas ? Mañana verás como te encuentras mejor
- Puede que sea eso. Últimamente no duermo a penas.

Tomó la Vespa y se fue a su casa. Lo cierto era que no tenía ganas de trabajar, y en el viñedo percibía un olor que la molestaba, a pesar de que sólo ella lo olía.  Las palabras del médico resonaban en su cabeza y la preocupación de cómo enfocar las cosas se le hacía insoportable.  Guido llamó al viñedo para quedar con ella, y el padre le dijo que se había ido a casa porque no se encontraba bien.

Guido, ahora que tenía el terreno libre, se desvivía más por ella.  Algo daba vueltas en su cabeza, y decidió ir a ver lo que la ocurría  Sabedor del romance con Arthur, imaginó lo que pasaba y al mismo tiempo Maquiavelo le sonrió con un plan que de estar en lo cierto pondría en práctica.

Cuando llegó a casa de Liliana, la encontró algo desmejoraba y con los ojos irritados, señal inequívoca de que había estado llorando

- Pero criatura ¿ qué te pasa?  Hace menos de una semana que nos hemos visto por última vez y has cambiado en estos días
- Nada Guido, no me pasa nada.  Estoy nerviosa...  Por el viñedo, ya sabes.  Eso es todo
- ¿ Segura ?  Sé que no me dices la verdad, que ocultas algo que estoy imaginando.  Pero has de ser tú quién me lo confirme  Estás esperando un bebe ¿ verdad ?

 Ella le miró con los ojos muy abiertos y asustada ¿ Tan evidente era ? Si él lo había intuido pronto lo notarán sus padres, y eso haría que enfermasen de la preocupación.  No entenderán por lo que ha sido, en un arrebato de amor y no por otra cosa

- ¿ Es eso ?

Ella bajó la cabeza y se tapó el rostro con las manos.  No paraba de llorar; no hacía falta confirmaciones: estaba claro.

- ¿ Se lo has dicho a Arthur ? - la preguntó
- No he podido hablar con él desde hace bastantes días.  Está de gira por Rusia
- Pero ¿ no te llama siquiera?
- No habrá podido.  Es un trabajo complicado.  Son presentaciones, reuniones con editores, charlas... en fin, es complicado
- Si uno quiere que así sea- exclamó él de mal humor - Es el responsable y ha de saber que va a ser padre y que no puede deshacerse de su responsabilidad
- No Guido.  El me quiere, sólo que ahora no ha podido saber de mi.  Por otra parte, la confirmación la he sabido ayer.
- Ya, ya. ¿ Sabes qué ? Verás como yo le localizo de inmediato - Algo más calmado, tomando sus manos la dijo - Estoy aquí, siempre lo estaré si me necesitas. Afrontaremos el problema juntos, no te preocupes.  Debes cuidarte, eso es lo importante
-Gracias Guido, pero verás que no hace falta.  En cuanto pueda hablar con él se lo diré y no me dejará sola.  Estoy segura
- Eres una chica muy inocente. Verás que da la espantada
- Te ruego que no sigas.  El no es así.

Al cabo de un rato, algo más tranquila, él salió de su casa.  En su cara había una sonrisa diabólica:  Las cosas comenzaban a ir bien para él. Tenía el presentimiento de que no todo estaba perdido. Lamentaba tener que hacerlo, pero estaba por medio el amor de ella y debía convencerse de que para el irlandés había sido un buen rato, nada más.  Pero también pensaba que podría ser real el amor que él sintiera por Liliana.  Era una chica fácil de querer y  enamorarse de ella y el irlandés no podía ser una excepción.  Además sorprendía entre ellos miradas que dejaban bien a las claras la atracción mutua que sentían.  Arthur le había hablado sinceramente al intentar haces las paces con él.  Pero era la única oportunidad que tenía de conquistarla, y para ello se convertiría en un miserable y lo sentía por Arthur, pero él también tenía derecho al amor de ella  . Seguramente le olvidaría pronto.  La distancia era un buen  enemigo para los enamorados, y por la profesión de él, tendrían que separarse en varias ocasiones. No. Hacía lo correcto para reconquistarla. Pasado un tiempo urdiría el plan que tenía en mente.  Si resultara bien, obtendría su compensación y sería que ella volviese su mirada hacia él, olvidándose de la aventura irlandesa.  Si salía mal, ella se quedaría con Arthur.  Además la ofrecería casarse y criar su bebe como si fuera su hijo, y posiblemente esa sería la baza que terminara de decidir a Liliana

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