lunes, 19 de octubre de 2020

Alex y Fionna - Capítulo 3 - Enfrentamiento

 En la jefatura se recibió el informe de lo encontrado en ese edificio en ruinas, reseñando el hallazgo de un cuerpo sin vida.  De inmediato  pasaron  el correo a su jefe el comisario que, no tardando mucho, se jubilaría. Era la documentación que necesitaban, con todo tipo de detalles, bastante pocos, por cierto de parte de los bomberos. Se detuvo en el apartado  que  hiciera la inspección del siniestro. 

Como pasó el día anterior , poco o nada habían sacado en claro.  Pero el informe forense tampoco aclaraba nada. Se reafirmaba en que debido a las quemaduras tan extensas y tan profundas, no se sabía el tipo de muerte que había tenido.  Lo examinaría concienzudamente por si, aunque no lo creía, hubiera algún rastro de ADN que pudiera aportar algún detalle. Lo único que sacó en claro fue que el cuerpo no había muerto en el mismo lugar en que lo encontraron, sino que había sido movido.  Probablemente al intentar salvarlo antes de que ardiera, pero nada de eso se aclaraba.  El comisario, leyó varias veces el informe, pero al no sacar nada en limpio, creyó que el fallecido se trataría de algún mendigo que se refugiaba allí del frío de la noche, y quizá fuese él mismo, quién lo provocara con alguna colilla de cigarro mal apagada.  Con esas conclusiones, y ante la falta de pruebas, optó por meterlo en un cajón y dejarlo en el apartado de casos sin resolver. Y allí permaneció , dentro de una carpeta de color azul hasta que, a su jubilación, lo reclamó su segundo que ocuparía su puesto a su regreso de las prácticas en Londres 

Y fue Alex que, al ocupar el puesto del anterior comisario ya jubilado, desempolvo todo lo pendiente y comprobó que aún estaba sin resolver, y que durante esas fechas coincidía con la desaparición de un  afamado hombre de negocios, por lo que abriría de nuevo el caso.  Comenzaría por el principio, es decir iría hasta la estación de bomberos de Brooklyn que atendió el aviso de ese suceso.  Hablaría con el capitán  para que le mostrase el informe que de ello hicieron en su día, y si acaso estuvieran presentes, hablaría con los agentes directamente, en especial con los paramédicos que fueron quienes se encargaron de recoger el cadaver.

— Bien, vamos allá ¡Menudo comienzo tengo!  En esa fecha creo que  yo estaba de servicio aquí a punto de partir para Inglaterra  ¿Cómo es que no lo sabía ? Seguramente lo guardaron, y poca gente se enteró. Dieron por bueno que se trataba de un mendigo, y no es la primera vez que eso ocurre, pero... ¿Y si se tratara del hombre de negocios? ¿Cómo llegó hasta allí ? Por las fotos se trataba de una casa deshabitada y en ruinas.  No sería precisamente lugares como ese, que un hombre adinerado los frecuentase. Sin duda algo sucio habría.  Es mucha coincidencia, y no se volvió a hablar más del asunto.  Es como si quisiera olvidarse, pero esto hay que cerrarlo como sea. Pero esa muerte horrible... A ver si ahora  lo aclaramos, aunque va a ser muy difícil.  Ha pasado mucho tiempo y posiblemente algunos rastros habrán desaparecido. Un abandono total por parte de mi anterior jefe.


Se dirigió hacia el parque de bomberos que se ocupó de ese incendio. Con un poco de suerte a ver si localizase, al menos, alguno de los que allí estuvieron.  Comenzaría desde el principio; era su forma de trabajar y después uniendo todas las pruebas y circunstancias daría con el verdadero protagonista del suceso.  Lo que verdaderamente era importante sería averiguar quién era el fallecido, que bien pudiera ser el empresario, y después las causas que motivaron su muerte.  Pero poco a poco, y paso a paso.

— ¿Y la familia?  ¿ Por qué no han reclamado más noticias? Ni siquiera han presionado para su esclarecimiento.  Todo es muy extraño y eso me hace pensar que de claro no tiene nada en absoluto. En fin, ya veremos. A ver qué pasa.

 Fionna y Murray, fueron reclamados al despacho del inspector que se había hecho cargo del caso nuevamente..  Lo que menos podían esperar es que esa llamada fuera motivada por el suceso acaecido hacía tanto tiempo, tanto, que apenas lo recordaban.  Murray indicó que fueron ellos quienes lo metieron en una bolsa de plástico para poderlo trasladar al exterior, con el miedo constante de que se les deshiciera mientras efectuaban el cambio, dado el estado  terrorífico que presentaba.

De todo ello, el inspector,  tomaba notas sin olvidar ningún detalle, pero tampoco le dijeron  nada que ya no supiera, al haber leído todo lo concerniente a ese caso abierto aún. Por tanto decidió llamar al médico que certificó la muerte y  que no fue el forense.  Pulsó un timbre llamando a Fionna, que se presentó de inmediato en el despacho.  Al entrar, algo nerviosa, repasaba mentalmente todo aquel suceso, pero mucho se temía que hubieran algunos datos, que, por el paso del tiempo, habría olvidado.

Saludó, y el policía la indicó que se sentara. Apenas la miraba, siempre con la vista baja en los papeles que tenía delante o bien tomando notas en un blog. Poco más que lo declarado por Murray podría agregar, pero entonces, haciendo una pausa, el comisario la miró de frente y la espetó bruscamente.

—¿Es usted médico, señorita... Morley?—la dijo secamente

— Si señor, lo soy

— ¿No se le ocurrió comprobar si efectivamente estaba muerto o inconsciente?

— No señor: estaba muerto

—¿ Por que lo asegura tan firmemente?

— Pues porque soy médico. Tenía el cuerpo abrasado. Quemada gran  parte de la cara , y profusamente  el pecho.  Eran quemaduras incompatibles con la vida

— ¿Ni siquiera comprobó el pulso?

— ¿Qué?  ¿Cómo? Sus manos no existían, no existía parte de sus brazos, y su garganta era una masa de carne chamuscada.  Estaba muerto, señor. Lo reitero. ¿Por qué ustedes no obtuvieron sus huellas dactilares? Por la misma razón que yo sé que estaba muerto. Se había convertido en una masa de carne quemada.

—¿Tampoco pudo comprobar acercándose a él, si aún tenía respiración?


— Señor le digo por activa y por pasiva que estaba muerto.  Francamente tengo la suficiente experiencia para saber lo que digo, y me molesta muchísimo que se ponga en duda mi diagnóstico.  Quizá si ustedes hubieran hecho su trabajo bien, y a su debido tiempo, no estaríamos discutiendo sobre esto y no pondría en duda mi profesionalidad  ¿ Puedo irme ya ?

Alex la dirigió una mirada furibunda con sus ojos acerados, pero tuvo que reconocer que no la faltaba razón en la parte de reproche hacia la policía.

—Espere un momento, por favor.

 Pidió que permaneciera allí todavía.  Rebuscó entre el dosier, las fotografías realizadas en el lugar de los hechos y, después durante el examen forense.  Se las quedó mirando detenidamente hasta el último rincón de ellas.  Al cabo de unos minutos, sin levantar la cabeza de las fotos dijo secamente:

—Está bien, puede irse

Fionna dio media vuelta dirigiendo la mirada hacia él, y secamente dijo:

— Buenos días —saliendo del despacho.

— ¿Cómo se atreve?— se repetía mientras se dirigía al lugar de reunión con sus compañeros—.  Los incompetentes han sido ellos por no haberlo investigado antes. Ha pasado mucho tiempo y viene a dudar de nuestra pericia ¿ Quién se ha creído que es? Me gustaría saber dónde han tenido guardado el expediente durante tanto tiempo. ¿ Acaso la familia, o alguien no ha reclamado el cuerpo de ese hombre? ¿ Y la  autopsia no ha aportado ningún dato?  Seguro que si hubiera visto el cadáver como yo lo vi, no me habría hecho esas preguntas, como si hubiera sido yo la culpable ¡Claro! Es muy bonito, sentado detrás de una mesa, culpar a otros de negligencia ¡Imbécil ! Eso es lo que es. Se ve que el cargo le viene grande.

Al verla tan sofocada, los compañeros guardaron silencio por un momento.  Murray comentó con ella el asombro que les producía que después del tiempo transcurrido ahora lo desempolvaran. ¿ Qué había pasado? ¿ Acaso este inspector tenía nuevas ideas? ¿Quería airear todo lo que estaba pendiente por "descuido" de la anterior jefatura? o ¿Habían averiguado al fin la personalidad de ese cadáver? Lo que no entendían era a qué asunto venía esta indagación después del tiempo transcurrido.  Fionna hablaba poco o nada, estaba indignada por la forma de interrogarla, como si ella fuese la culpable de la muerte de aquel desgraciado.

Se alegró cuando, al cabo de un rato, vió que el policía salía del parque. Su capitán le estrechaba las manos y se ponía a su disposición. La relación entre ellos parecía cordial. Llevaba un abultado dossier con toda la información que había traído y las copias de los informes que había en el fichero del parque. 

—Lo estudiaré con detenimiento, a ver si podemos desenmarañar la madeja.  Gracias por todo, capitán. 

Se metió en el coche y antes de hacerlo, dirigió una mirada hacia el interior del parque. A la puerta habían salido algunos de los muchachos, que alzaron sus manos a modo de despedida. Todos menos Murray y Fionna que permanecieron en el interior.

— ¿ Quieres una cerveza?— la dijo Murray, al verla tan enfadada.

—Si, a ver si me tranquilizo.¿ Te das cuenta de ese tipo? Es como si yo tuviera la culpa de todo esto. ¿ Cómo se atreve? Lo que ocurre es que no saben nada de nada y quieren que otros se lleven la negligencia que es sólo de ellos.

— No te enfades, mujer. Él sólo cumple con su trabajo. Es una investigación difícil y de mucho tiempo. Debe ser muy complicada; es normal que pregunten todo y a todos.  Entre ellos estamos nosotros, ya que fuimos quienes le sacamos de allí. Cálmate, porque mucho me temo que le veremos en más ocasiones.  No tenemos que reprochamos nada: hicimos nuestro trabajo. El resto corre por cuenta de ellos.

— Y tú ¿Cómo sabes tanto de eso?— le preguntó Fionna

— Porque mi novia trabaja con él. Gladys es mi novia y segunda en el cargo de ese inspector

— ¿ Gladys, mi compañera de piso? ¿ Esa Gladys ?

Murray se echó a reír estruendosamente. No sabía el motivo de haberlo ocultado. Se conocían desde hacía tiempo y ambos se enamoraron; el resultado: un noviazgo normal y corriente.  La extrañó que Gladys no la hubiera comentado algo al respecto. Se lo reprocharía en cuanto la viera.


RESERVADO DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT

Autora< rosaf9494quer

Edición < Octubre 2020

Ilustraciones<Internet < Jamie Dornan<  Dakota Johnson

domingo, 18 de octubre de 2020

Alex y Fionna - Capítulo 2 - Fionna Morley

 Era de familia no rica, pero bastante acomodada. Desde muy pequeña sentía inclinación por las agujas. Todos sus juegos eran con muñecas enfermas a las que había que inyectar.  Su padre, al no tener descendientes varones, pensó en  Fionna para que estudiara una carrera  que la capacitase para llevar sus negocios cuando él se retirara.  Pero a pesar del disgusto que le causó, ella se empeñó en ser médico y a ello se dedicó en cuerpo y alma.  Le apasionaba la carrera elegida y una vez licenciada, hizo unas oposiciones como médico al cuerpo de bomberos.  Nunca se paró a pensar por qué eligió ese cuerpo en lugar de un hospital. Quizás era muy joven y su mente fantasiosa idealizó ese trabajo apasionante de fornidos muchachos que arriesgan sus vidas por salvar la de otros, y ella también sería una salvadora, siempre sobre el terreno, y con riesgo, pues muchas veces debían entrar, a pesar del fuego, a rescatar a alguien que se encontrase impedido en salir por su propio pie.

Su padre no la dirigió la palabra durante casi un mes, y su madre era la intermediaria  en transmitir los mensajes que uno y otro se dirigían.  No hubo forma de convencerla de la seguridad de un despacho, a la incertidumbre de un incendio. Era tozuda como una mula y nada ni nadie la apartaría del camino que se había trazado.

Y se integro en el parque  de Brooklyn, y lo que más la costó, más aún que la carrera, fueron los ejercicios físicos a los que se vio obligada a realizar todos los días junto a sus compañeros varones, que la miraban de reojo en tono jocoso, pero tenía una voluntad de hierro, y nunca nadie tuvo que decirle que se rindiera. Pasó dos meses en que la dolía todo el cuerpo de las agujetas que acumulaba día a día, pero lo calmaba con analgésicos y, al incorporarse cada mañana, iba fresca como una rosa, sin que nadie notara que estaba molida de dolor, y que apenas había dormido.

Sonriente entraba dando los buenos días. Poco a poco se ganó el respeto y la confianza de sus compañeros, aunque seguían siempre tratando de protegerla si tenían que acudir a algún incendio. Al principio la molestaba, pero con el tiempo se fue acostumbrando a ellos; lo interpretaba como si lo hicieran con una hermana.  La camaradería era patente entre todos, a pesar de ser la única mujer en el equipo formaban un solo bloque y se ayudaban mutuamente.  Su ambulancia la tenía siempre a punto lo mismo que el material, que repasaba a diario con su compañero paramédico que la acompañaba.  Una vez hecho esto, planificaban entre todos quién haría la comida ese día, y casi siempre le tocaba a ella, a cambio de que otro limpiara los platos, porque eso  no la gustaba en absoluto.


Todos estaban encantados y les parecía que era la mejor cocinera del mundo. Su madre la había enseñado tres o cuatro recetas y esas son las que realizaba.  Cada día de la semana una distinta, que  repetía a la semana siguiente; pero ellos no protestaban, al contrario devoraban todo cuanto les pusiera en la mesa.

Como deferencia, y por ser sólo una mujer, la adecuaron un cuarto pequeño, para que ella tuviera su intimidad.  Los hombres dormían dos en cada habitación habilitadas en una zona del parque.  Casi todas las noches, su sueño se interrumpía por algún aviso, y raudos todos se levantaban vistiéndose en un tiempo récord. Fionna también tuvo que ensayar mucho para hacerlo en el mismo tiempo que ellos, y al fin lo consiguió.

Era de madrugada, cuando el timbre de aviso sonó estridente en el parque.  Como cohetes todos se levantaron y en cuestión de segundos bajaban por la barra dispuestos a atender el servicio. Fionna también. Se terminó de vestir el uniforme por el camino, su compañero ya estaba en la ambulancia, que  marcharía detrás de los coches que irían avisando con las sirenas que abrieran paso si es que algún coche se les atravesaba.

Pronto llegaron al lugar del suceso.  Era una casa  medio en ruinas envuelta por las llamas, y según la inspección a primera vista deshabitada.  No obstante había que estar seguro, y mientras unos comenzaban a atajar el incendio, otros se preparaban para entrar en el edificio.  Pudieron conseguirlo en la segunda planta y, de este modo, alguno de ellos pudo entrar. Había un cuerpo tendido en el suelo, pero entre el humo y los uniformes que llevaban no pudieron comprobar si estaba vivo o muerto. Sería mejor asegurarse, y dieron la voz para que los paramédicos lo confirmaran.

—Fionna, podéis subir, está asegurado.  Nosotros estaremos por aquí cerca. Poneros las mascarillas hay mucho humo.

  Y rápidamente con su maletín de primeros auxilios en la mano, Fionna y Murray se adentraron en el edificio. Subieron hasta la segunda planta, y un compañero, les indicó el lugar en donde habían encontrado el cuerpo.


No necesitaron comprobar nada,  se miraron moviendo negativamente la cabeza: estaba totalmente quemado.  Organizaron una camilla y procedieron a bajar el cuerpo sin problema alguno, ya que el incendio estaba casi extinguido.

Una vez hubieron llegado al parque,  tras ducharse y cambiarse de ropa, procedió a hacer el informe, que no fue excesivamente largo, dado que sólo pudieron certificar la muerte del cuerpo encontrado.  Ambos leyeron lo  descrito y estuvieron  de acuerdo en lo reflejado, toda vez que, confirmaron que tenía grandes quemaduras en el cuerpo y cara, incompatibles con la vida.
  Siempre que regresaban de un aviso, había un gran silencio entre todos ellos; no terminaban de acostumbrarse al sobresalto de un incendio, y a lo que todo el suceso conllevaba. En esta ocasión no fue difícil, a excepción del cadáver hallado, por lo demás no había más pérdidas humanas. Pero algo les decía, la fuerza de la costumbre quizás,  que en ese hallazgo había algo extraño que no terminaban de encajar.

Al día siguiente irían los especialistas en incendios y ellos determinarían lo ocurrido. No obstante, el capitán de ese retén debía informar a la policía del hallazgo del cuerpo.  Todos esos trámites les llevó el resto de la noche; no volverían a dormir.  Era la hora en que habitualmente comenzaba su jornada, sólo que ésta se había adelantado y por si esto fuera poco, estaban de guardia, así que no tuvieron escapatoria.  Al menos podrían dormir unas horas cuando entrase el relevo, y eso sería en media hora.

Desayunaron comentando el suceso ¿ Cómo se había producido el incendio? Seguramente algún mendigo tirase algún cigarrillo a medias de consumir y aún encendido. Había bastante suciedad y restos de todo tipo, por lo que pudiera prender con facilidad. En su mayoría abundaba la madera reseca y añeja, que haría que se incendiara como una tea.  Pero el muerto... Es lo que no terminaban de entender.  Sería la policía quién interviniera en ello.

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Autora< rosaf9494quer

Edición < Octubre 2020

Ilustraciones< Internet <Dakota Johnson

sábado, 17 de octubre de 2020

Alex y Fionna - Capítulo 1 - Alexander Sandeap

 Silbaba una melodía, que le encantaba, acompañando la música aleatoria de la radio de su automóvil, mientras conducía de regreso a su casa.  Llevaba trabajo en el asiento de al lado del conductor. Bastantes carpetas conteniendo todos los datos recogidos sobre un caso que le traía de cabeza.  No era un caso especial, sino uno de tantos: enrevesado.



Hacía poco que se había incorporado nuevamente a su jefatura como inspector en excedencia, después de permanecer durante dos años en la brigada especial de casos sin resolver de Scotland Yard, en Londres. Era un policía destacado, pues tenía una indudable habilidad para, en los interrogatorios, sonsacar a la persona interrogada cualquier dato de interés.

 Para ampliar sus conocimientos  le habían enviado a Londres para compartir los datos  de algún caso internacional, es decir en  Interpol. Se trataba a modo de reciclaje.  Durante el tiempo que permaneció en la capital británica, no hizo muchos amigos, ya que su tesón en el trabajo, le hizo centrarse únicamente en ello.  Pero sí tuvo alguna complicidad con una compañera irlandesa, por afinidad familiar, ya que su abuelo fue un emigrante de ese país.  Además su carácter era más abierto que el de los flemáticos ingleses, aunque en realidad tenían poco tiempo para encuentros que no fueran las clases  de criminología que estaban recibiendo.

Le fue bien, pero no obstante, estaba deseando llegar a casa.  Sabía que debería incorporarse de inmediato a su puesto   en la jefatura de Manhattan y demostrar que no había sido invertido el dinero de los contribuyentes en vano, y  que había adquirido  conocimientos más amplios que les ayudarán a resolver algunos casos que tenían pendientes, es decir, estancados.  Y por eso decidió que en ese fin de semana, se llevaría a casa, cuatro o cinco carpetas de los casos, no más antiguos, pero sí de los que no tenían ninguna pista.  No eran muy relevantes, pero había que resolverlos, y él se pondría a la tarea  en cuerpo y alma.  Comenzaría al día siguiente nada más levantarse, mientras saboreaba una taza de café, que aunque na muy bueno, le apetecía más que el té, que no le gustaba nada y que se vió, casi forzado a consumirlo en el tiempo que allí estuvo.

.En Londres, los días que no trabajaba, los dedicaba  a conocer la ciudad, sus museos, alguna obra tearal y algún musical que tienen bien ganada fama. Como no podía ser menos, el museo de cera de Madam Tussauds, el Británico...,  y hasta asistió a una función de ballet en el Covent Garden, algunas veces acompañado por su compañera irlandesa, aunque ella ya lo conocía.   A lo más que llegaron fue a cenar o comer algún día juntos.  Y eso hicieron el día antes de su partida para Nueva York. Intercambiaron teléfonos y prometieron llamarse de vez en cuando y verse si alguno de ellos iba al país de ella o al de él.  Habían forjado una buena amistad, pero sin ninguna repercusión más que la amistosa:  ella estaba casada con otro policía que había quedado en Dublín.  

A pesar de tener fama entre sus compañeros de ser un conquistador nato, nada más lejos de la realidad.  le gustaban las mujeres, pero no era de esos que perdía la cabeza por unas faldas.  Sopesaba muy bien las repercusiones que pudiera tener su intimidad con alguien del sexo femenino, por tanto no se metía en berenjenales que le complicasen la vida.  Vivía por y para su profesión.  Probablemente le venía de un desengaño amoroso, no se sabía, a pesar de que alguna detective trataba por todos los medios de tener "algo" con él, pero todo lo que sacaba era alguna salida: cena y si se terciaba romance, sin mayor complicación.

Sentado en el porche de su casa, Alex repasaba lentamente las carpetas para tener una información de por cuál podría empezar; quizá el más antiguo, o el más escabroso. Junto a él, una pequeña mesa supletoria, en la que iba extendiendo recortes de prensa, fotografías, fotocopias de las pruebas, informes forense, etcétera, y al final de todo leería  el informe policial.

Decidió comenzar a reconstruir los hechos.  Para ello, había habilitado una habitación en su casa que parecía una dependencia de la comisaría: una pared diáfana con una especie de tablero de corcho para ir poniendo el encaje del asunto que tenía entre manos. Un escritorio, un archivador, una grabadora, y un reproductor para dvd junto al ordenador.  El resto de las paredes totalmente desnudas. Ningún cuadro, nada que le pudiera distraer de lo que en el momento estuviera estudiando.

Poco a poco fue transportando la documentación desde el jardín hasta ese despacho.  Guardó el resto de carpetas en el archivador y dejó los documentos encima del escritorio, clavando uno a uno en el encerado las fotos que contenía el dossier y extendiendo por el suelo algún recorte de periódico que en su día fuese noticia.

Un caso altamente complicado referente a una persona con alguna relevancia en los negocios que había aparecido muerto en el incendio de un edificio, pero había que descubrir lo que hacía en ese edificio, nada apropiado para sus negocios. El  por qué había muerto, si por el incendio o ya había fallecido  cuando se declaró el siniestro.  Las pruebas periciales no estaban nada claras y de ahí el interés en esclarecer los hechos, ya que en un principio se dio como accidental por el suceso, pero después aparecieron otros datos, al inspeccionar, el cuerpo de bomberos, el origen del incendio.

¿ Por qué eligió ese caso precisamente? Fue al azar. Seguramente porque le gustaba "el más difícil  todavía", o porque tenía un olfato especial y le parecía sumamente extraño todo el entramado.  El caso permanecía abierto, pero dormía en el cajón de la policía, y como responsable del departamento, tenía la obligación de sacar a la luz lo ocurrido. ¿ Estuvieron esperando a que él llegase? ¿ Era una prueba de su pericia ? ó ¿era incapacidad por lo enrevesado del problema? Daba lo mismo. Le costaría un poco más, dado el tiempo que había pasado, pero la tenacidad era su principal virtud, y como se empeñara en algo, no descansaba hasta conseguir aclararlo.  Y eso era justamente lo que haría con este caso.

Se sirvió un whisky y lentamente, miraba una y otra vez el tablero en el que, poco a poco, había pinchado  tanto las fotos del muerto, como del interior del edificio siniestrado, principalmente el lugar en donde apareció el cadáver.

No tenía nada claro, ni tampoco algún resquicio por el que arrancar la investigación.  Pensó que lo mejor sería acudir al parque de bomberos que sofocó el incendio y tratar de hablar con los que entraron en el edificio y también con los inspectores que indagaron sobre el origen del incendio, si fue fortuito o provocado. Una vez sabidos estos datos, analizaría el porqué se encontraba el cuerpo en determinada posición y qué era lo que hacía allí o si bien había sido transportado hasta allí.  El informe del incendio no estaba demasiado claro, y la autopsia lo daba como fallecido en el siniestro. Pero había algo que no le cuadraba  ¿Qué hacía una persona como aquella en una casa semiderruida en Brooklyn?

No paraba de dar vueltas al informe pericial del incendio No quedó conforme con el  mismo. ¿ Era quisquilloso o los demás  pasaban por alto algunos detalles?  En el  policial, iban  de puntillas por  algunas cosas, que él deseaba saber, y para ello, al día siguiente, antes de ir a jefatura, se pasaría por el parque  de  bomberos a ver si alguno recordaba algún dato más que pasara  por alto en el informe.  Le interesaba saber cómo encontraron al cadáver, los médicos que acudieron a ayudarle si acaso estuviera vivo, la posición... en fin múltiples detalles irrelevantes para ellos, pero imprescindibles para él.

- Si, decididamente me pasaré por allí..

Decidió dejarlo, al menos por un rato, aprovecharía para comer y después seguiría. Almorzaría  en el pueblo. 

Cold Spring Lodge, era un pueblo agradable y tranquilo en el que vivía desde hacía tiempo, por tanto era conocido en algunos lugares como en la cafetería, en el bar y en el pequeño restaurante, lugares habituales que frecuentaba.  Para otros "menesteres", o bien se quedaba en Nueva York aquella noche, o llamaba a Madame Julie, que a la vez que el burdel que regentaba, tenía una agencia de señoritas de compañía, y con eso, resolvía el problema circunstancial que le agobiara.  No le gustaba dar cuenta de su vida privada.  Era hermético en ese tema, sólo sus amigos más íntimos, conocían sus andanzas de hombre joven y soltero, pero aún ignorándolo, presentían que ese hermetismo se debía a algo o a alguien que no había salido bien.


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Autora< rosaf9494quer

Edición < Octubre de 2020

Ilustraciones< Internet <Jamie Dornan



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