miércoles, 28 de octubre de 2020

Alex y Fionna - Capítulo 12 - Futuro

 Poco a poco Alex, sin darse cuenta estaba abriendo sus sentimientos, pero al mismo tiempo controlaba las palabras y los proyectos que había pensado realizar en un futuro.  Fionna le escuchaba con mucha atención, midiendo  todas sus palabras que, además le parecían lógicas. " Una mujer sola se las arregla mejor que un hombre solitario", se dijo, mientras seguía el hilo de la conversación. Alex sólo hablaba de futuro más o menos inmediato, porque había dejado claro que dependía de muchas circunstancias que no había nombrado, pero tal y como lo narraba, comprendía que tenía razón:

-De avión en avión cuando menos lo piensas, pero acatando las órdenes que te dan. Crees que en unos días lo solucionas, y resulta que esos días se traducen en meses o en años , como  así ha  ocurrido.

De nuevo había vuelto a dejar en suspenso el suceso que dio motivo a que se conocieran, y se quejaba de que a medida que el tiempo transcurría, cada vez veía más cerca el dar  carpetazo al caso, a pesar de que sabía que había algo más y no un simple accidente. Pero se quejaba que cuando creía tener el hilo por el que tirar, una llamada le reclamaba en algún lugar que no era su despacho.  Hasta había pensado que era adrede para que no siguiera investigando. Había una razón extraña en ello y no acertaba a adivinar cuál sería. Pero todo tiene su porqué en esta vida, pero a él se le escapaba en este caso.

La corrupción no era su estilo, no se había hecho policía para perseguirla, sino para ayudar a la gente que lo reclamase. Y Fionna, en ese momento se dió cuenta que lo que él necesitaba era alguien que le escuchara  cada vez que tuviera alguna duda, que aunque no pudiera ayudar, lo hacía simplemente con el hecho de escuchar, y quién sabe si pudiera aportar alguna idea.  Debía ser muy duro llegar a casa y no tener a nadie con quién hablar, ni que te preparen algo de comer, que no sea pedir comida china o una pizza, porque llegas tan cansado que no tienes ganas de ponerte a cocinar.

¿ Qué la estaba diciendo? Era una confidencia en toda regla que no esperaba, ya que su amistad era muy reciente y no había tanta confianza como para contar las cuitas de alguien que no se siente del todo satisfecho con el tipo de vida que llevaba.  Pero también pensaba que quizás alguna de sus amigas especiales, habrían oído esa historia miles de veces, y eso hizo que se sintiera incómoda,  porque las comparaciones son odiosas, y con ella no había tenido ninguna noche especialmente íntima, sino  que había sido esta cita  por algo que le desazonaba, algo de lo que necesitaba hablar con alguien,  y sintió  que no quería siquiera pronunciar su nombre:  celos. ¿ Celos? ¿ De quién, y por qué? ¡ Absurdo !

- ¿ Qué demonios me pasa? ¿ Qué es lo que está haciendo conmigo? ¿ Por qué me cuenta estas cosas que a mi ni me van ni me vienen.¿ Es que en su trabajo no hay nadie que le guste? Sería lo más lógico, ya que a mi ni me conoce.  Le preguntaré a Gladys.  Me huele que hay algo y no sé qué es, pero no me gusta nada  esta desazón que siento ¿ Es por que quiero irme a casa? Sin duda no es eso: me gusta estar con él. Y mirarle, ya que atendiendo su conversación, puedo mirarle a la cara detenidamente sin llamar la atención. Y he de reconocer que es guapo, y esos ojos...

Estaba hecha un lio por las sensaciones que estaba teniendo que no terminaba de entender. Le parecía una situación confusa y absurda que no venía a cuento.  Entendía que pudiera sentirse solo, pero también seguro que tendría a alguien más cercano que ella, que le conociera mejor y más, cerca de él.  En definitiva ella era casi una desconocida.  Pero al mismo tiempo de no entender la confesión que estaba recibiendo, pensaba que detrás de eso tenía que haber algo más, que por el motivo que fuera no deseaba contar. Seguramente estaba yendo más allá, y todo será más sencillo de lo que a ella la estaba pareciendo; en definitiva todo lo que ha dicho es que está cansado, que le aburre estar solo y que  está pensando cambiar de trabajo. Nada anormal en todo ello.

-Estoy viendo fantasmas donde no los hay. Nada hay de extraño en lo que me ha dicho.  A veces yo también pienso que podría estar más tranquila en cualquier otro sitio que siendo médico de una ambulancia de un parque de bomberos. Cada vez que llego de un siniestro pienso lo mismo. La diferencia está en que no lo comento con nadie.  Por el motivo que sea, hoy se siente parlanchín.

Mientras ella se dispersaba en sus pensamientos, Alex debió notar que estaba en otra onda y de pronto, paró la conversación sin que ella se diera cuenta de ello.

-Te estoy aburriendo, lo siento- la dijo

- No, en absoluto.  Me interesa y si puedo ayudarte deseo hacerlo; sólo que no entiendo nada. Prácticamente somos dos extraños, y me estás explicando tus planes de futuro que no termino de entender.  Seguro que tendrás a  alguien más cercano con quién tengas más confianza. Eso es lo que no entiendo y me tienes hecha un lio. Pero me doy cuenta que para tí está siendo un problema, y de verdad deseo ayudarte, pero no sé cómo, porque yo misma me planteo algunas veces eso mismo.

- No eres una extraña, al menos según yo lo veo. Siento mucho interés por tí, desde la primera vez que te ví. Es cierto que te parecerá rara esta conversación, pero es importante para mí, y desearía que me dieras tu opinión, porque entre mis proyectos de futuro entras tú.

- Alex, no te entiendo absolutamente nada.  Llevamos meses sin saber nada uno del otro. Andas por el mundo y ni siquiera hemos tenido contacto por teléfono, y al cabo del tiempo ¿me sales con éstas? No comprendo nada, y ahora mismo mi cabeza es un laberinto. Así que habla claro ¿Por qué estaré en tu futuro? ¿ Has pensado  en el mio ?

- Tienes razón, pero lo estoy haciendo en este momento. Llegue ayer de viaje y ahora estamos aquí. No hay nadie en mi vida si es eso lo que quieres saber. Pretendo que nos conozcamos mejor y para eso deseo establecer contigo una relación que no sea de amistad, sino algo que va más allá. Comprendo que tú no pienses lo mismo, y lo entiendo. Seguramente tendrás tu vida con alguien que no soy yo, por eso te pido que me lo digas, a poder ser en este momento, para dejar las cosas claras entre nosotros.  No me gustaría perder tu amistad por malos entendidos.

- ¿ Te das cuenta de lo que dices y de lo que te he dicho? ¿ Me estás pidiendo que sea tu novia sin saber siquiera si yo tengo a alguien en mi vida?  Esto no es una investigación sin resolver, Alex, se trata de nuestras vidas, de la de los dos. Y no, no tengo a nadie, pero... Dame tiempo; he de pensar en ello.  Ha sido todo muy precipitado e inseguro. Probablemente dentro de una semana, estaremos hablando en este mismo lugar para romper esta especie de contrato que te has forjado.

-Naturalmente que no.Pero te daré el tiempo que necesites porque comprendo que estés sorprendida. Pero dame la oportunidad de enamorarte, a ti, porque creo que yo ya lo estoy

- ¿ Lo crees? Alex creo que debemos cerrar este asunto. Búscate una mujer de la que estés enamorado en verdad, únete a ella, o cásate, lo que prefieras. La vida de pareja es muy compleja y tu lo planteas lo mismo que si fueras a cambiarte de traje.  Y no son esos los pensamientos que tengo de una relación  seria y de futuro.  ¿Sabes por qué permanezco soltera? En la universidad me enamoré de un compañero, nada extraño porque eso es bastante frecuente, pero como se suele decir "me salió rana". Después de terminar la carrera, él se casó con otra y yo quedé destrozada. No deseo volver a repetir la experiencia; si lo hago será con todas las consecuencias, con alguien que me ame sin reservas, lo mismo que yo le amaré a él. ësto que planteas tiene toda la pinta de ser un juego para tí, así que no.

- Te aseguro que no es así.Deseo que lleguemos a conocernos íntimamente, yo acabo de decirte que me gustas y a lo que aspiro es que me ames, que nos amemos profundamente, porque yo te necesito a mi lado, a tí, y no a otra.

Fionna se le quedó mirando en silencio . No sabía qué decir; no tenía motivos para dudar de que en verdad él se hubiera enamorado de ella ¿ Un flechazo? porque a penas habían tenido ocasiones para verse y enamorarse. Pero en realidad la distancia era la misma en ella, y tenía la impresión de que el pulso se le aceleraba cada vez que él insistía en esa relación.  Tendría que pensarlo detenidamente. No estaba dispuesta a volver a pasar por lo mismo y fracasar.  Ya le contestaría más adelante.

- Dame tiempo. Pensaré todo lo que acabas de contarme. Son demasiadas cosas para una sola noche y no estoy preparada para ello. Pienso que sería los tan llamados "daños colaterales". Lo dicho, necesito pensar y mucho; ya te daré una respuesta en unos días

- Pero¿ podré ir a buscarte después del trabajo, siempre que  ambos estemos libres, claro?

-Si... eso sí.

- Bien, pues esperaré . Mientras yo haré los trámites que tengo pensado, es decir ya te lo he contado, pero he de decidir en qué quiero volver a trabajar y dónde. Gracias por la oportunidad que me has dado al escucharme.


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Edición< Octubre 2020

Ilustraciones< Internet < Jamie Dornan < Dakota Johnson

martes, 27 de octubre de 2020

Alex y Fionna - Capítulo 11 - Pidiendo disculpas

 Alex charlaba animadamente con Murray mientras esperaba la presencia de Fionna, que se demoraba. Había aceptado verle, pero al mismo tiempo la disgustaba el no estar con otro atuendo más atractivo que unos vaqueros y un jersey. Además le guardaba un poco de rencor por no haberla llamado alguna vez y esperar tanto para cumplir su promesa. En su interior, también se decía que no todo era tan simple como ella lo planteaba. Que tenía un trabajo difícil, complicado y sin horarios fijos. Por muchos razonamientos que se hiciera, no sabía porqué deseaba verle, pero al mismo tiempo tenía que darse a valer.

Aminoró el paso, pero al fin estaban ambos frente a frente. Alex extendió su mano y su sonrisa nada más verla. pero avanzó hacia ella depositando un suave beso en su  mejilla. Fionna no lo rechazó, pero se quedó impasible ante esa muestra de cariño y confianza. 

Pensó que no debía recordarla bien, porque ahora que la tenía delante, sin apenas arreglo, la veía rabiosamente bonita, más aún que como la imaginaba;  que no sería difícil que, al final ,se enamorase de ella, además teniendo la falta de alguien a su lado que escuchase sus cuitas, y ella sabía escuchar, o al menos esa impresión le dio cuando se vieron por segunda vez.  Fionna tenía un gesto de reserva. No quería demostrar que la había sorprendido. 

Percibió que en su rostro,  se había borrado la arruga de la frente  que denotaba preocupación; creyó que el viaje le había sentado bien y estaba más tranquilo, más relajado. Pero seguramente  tendría otras compañeras de mesa que le conocieran mejor y que le darían más "conversación" si eso era lo que buscaba.  No terminaba de entender el por qué ella, después de un "siglo" de no haberse visto y sin casi conocerse. 
 Sólo se miraban, quizá buscando las palabras con que romper el silencio extraño que se había instalado entre los dos. Y fue Alex, quién lo hizo tratando de justificar el por qué de su ausencia y silencio durante tanto tiempo.  Ella sonrió  de medio lado al escucharle, señal inequívoca de que no lo justificaba.

—He llegado y, en lo primero que he pensado ha sido en ti y que había quedado muy mal contigo, ya que nuestra despedida fue que repetiríamos la excelente noche que había pasado, pero ya ves... un viaje se enredó con el otro y cuando quise recordar...

— No es necesario que des alguna explicación. Casi no nos conocemos y no nos une más que el haberlo pasado bien aquella noche, que por otra parte fue otra disculpa por no sé que cosa del trabajo.

— Pero para mi no fue una justificación de nada, simplemente quise y quiero pasar una buena velada contigo.  Eres una mujer fascinante con mente muy clara en lo que quieres hacer, y aunque te parezca increíble, nos parecemos mucho en eso. Yo también busco algo, que aún no sé qué es, pero que iré perfilando en mi horizonte.

— No te entiendo.  Hablas como en jeroglífico, pero no importa. Querías verme, me has visto. Me has dado una explicación del porque de tu ausencia; está bien. Ya has cumplido.

—¿ Me estás despidiendo?— rio algo sorprendido

—Más o menos. Interprétalo como quieras

— Lo que quiero es que cenemos juntos, que charlemos y deseo saber tu opinión  sobre lo que he pensado para mi futuro.

— No nos conocemos casi, y no creo que me cuentes entre tus amistades más íntimas, así que con la cena será suficiente.

— Está bien, como quieras. Pero que sepas que eres más que una mera conocida. Deseo que seamos amigos, en serio, sin formalismos. Que tengamos el mismo tipo de amistad que tienes con Murray y Gladys, por ejemplo.

—Es diferente. Ellos son como mi familia, sobre todo Gladys es mi gran amiga y consejera. En quién puedo confiar y me orienta cuando tengo dudas sobre algo, y contigo no tengo esa confianza, al menos de momento.

— Está bien, lo comprendo.  Espero ser como ellos, y ahora vayamos donde quieras

—A un sitio normal. Mira cómo voy

—Vas estupendamente ¿ Cómo querrías ir ?

— Pues es que... eso que tu has hecho no se le hace a ninguna mujer. ¡Unos vaqueros y un suéter! ¿Te parecen adecuados para una cita?

— Estarás perfecta con lo que te pongas.  No deseo que haya ningún  protocolo conmigo. Si fuera así, nunca tendríamos la confianza que busco ¿Se lo reprocharías a tus grandes amigos como lo estás haciendo conmigo?

— Con ellos no: son de casa

— Pues de eso se trata: yo también quiero serlo.

— No sé adonde quieres llegar. Me confundes muchísimo, pero dejémoslo aquí. Llévame donde quieras... bueno quiero decir... ya me entiendes

— Lo sé ¿A dónde crees que te llevaría? Aunque si por mi  fuera, lo haría, pero te respeto muchísimo y sé que no es oportuno y ni siquiera lo había pensado— la dijo riendo viendo el azoramiento de ella.

Fionna se le quedó mirando detenidamente. Revisaba a fondo cada gesto de su cara; la tenía desconcertada. No sabía qué era lo que quería, y adónde deseaba llegar. Era un hombre muy extraño al que no terminaba de entender. No sabía si la decía sutilmente que quería tener una relación con ella, o simplemente era un adulador y conquistador que quería ganar su corazón.  No era tímida, pero delante de él, con esas palabras, las suyas volaban de su cabeza.  No comprendía lo que la estaba pasando.
Quería responderle con algún desplante, que se diera cuenta de que no deseaba ser conquistada por él, que no la importaba en absoluto sus viajes, ni sus correrías, que no formaba parte de su vida... Pero al llegar a este punto, se detuvo en sus pensamientos. Si seguía por ese camino no estaba muy segura de no querer serlo.  Se detuvo una vez más en analizar su rostro. Se fijó en sus ojos, grises, profundos, claros, pero a la vez sinceros. Cuando la miraba, lo hacía de frente, fijos también en  los suyos, sin rehuir la mirada y pensó que era síntoma de honestidad y que lo que decía era sincero. Carraspeó ligeramente, para romper el encanto de ese momento. Él estaba frente a ella, esperando a que diera el visto bueno para su cena de esa noche. 

También analizaba el rostro de Fionna, ambos lo hacían uno del otro. Querían conocerse, querían algo más que una simple velada de amigos, de disculpas. Algo había pasado que ninguno de los dos comprendía, como tampoco entendía Fionna a qué se debía la actitud de él, que en nada se parecía a una simple invitación para charlar tranquilamente. 

 Lo que nunca imaginó, es que aquella noche, en aquél momento, en la vida de Alex se instalaba firmemente una idea y que ella era la perfecta pieza que encajaba en su vida.

— Bien ¿Nos vamos?— dijo él tomándola por el codo y conduciéndola  hasta su coche. Saludó como despedida a todos los que estaban con la tertulia y que disimuladamente les habían estado observando, especialmente Murray con una sonrisa beatífica y de medio lado.

Y ella se dejó llevar, sintiendo en el  brazo la mano firme de él, resuelta, como diciéndola " estás segura a mi lado".  Lo más curioso era que así se sentía.  En ese breve espacio de tiempo en que se hicieron los reproches mutuamente, el hielo entre ellos se había derretido por completo. Estaban más seguros uno del otro, aunque Alex, tenía la parte más complicada para expresar sus metas, aunque por supuesto, en esa noche y en las siguientes no las expondría.  Ella no tenía problemas, así que sólo tenía que enamorarla y de esta forma hacer que aceptase ser su compañera. Pero... Le gustaba hasta ese extremo? ¿Qué había descubierto en ella esa noche precisamente? ¿O había sido desde un principio  que se fijó en ella y no lo sabía  ¿Por qué razón tenía una foto guardada en su móvil, si sólo se habían visto en un par de ocasiones? No lo sabía y necesitaba saberlo; todo era rocambolesco, no podía haber sucedido, pero algo había cambiado en él y probablemente en ella ¿Eran sólo las disculpas, o en realidad lo que deseaba era volverla a ver? 

 A simple vista, ella, parecía permanecer aún sin compromiso con otro hombre, porque de lo contrario estaba seguro que hubiera rechazado la invitación ¿Cómo era posible que una mujer tan espléndida en todos los sentidos permaneciera soltera? Ese también era un misterio que tendría que aclarar.  También ella tendría sus secretos, pero los de él eran de máxima categoría, y muy probablemente no los entendería. Pero tenía que contárselo ¿Cómo saber el momento oportuno?  Desde luego en esa noche no, era demasiado pronto e impactante. Disfrutaría la velada, sin más, y el tiempo correría poco a poco y llegaría el momento de confesarle todo lo que llevaba guardado en su interior.


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Autora< rosaf9494quer
Edición< Octubre 2020
Ilustraciones< Internet< Jamie Dornan < Dakota Johnson

lunes, 26 de octubre de 2020

Alex y Fionna - Capítulo 10 - Como a un hermano

 Charlaban amigablemente ante un vaso de whisky. Habían entablado una conversación  de sus respectivos trabajos, de los niños y de muchas diversas cosas.  Con el transcurrir del tiempo habían conseguido una estabilidad  emocional de amistad, no sólo entre Alfred y Alex, pero también con Rosalind , sobretodo con su ex ya que ambos habían tenido una hija. Pero su ruptura no fue traumática, sino que trataron por todos los medios, primero de ser consecuentes y después  amigos.  De este modo, al conseguirlo, todo fue más fácil para todos.  Y es por eso que entre los dos "esposos" de Rosalind no había rivalidad, sino comprensión y amistad. Alex le estaba muy agradecido porque se había convertido en el consejero mejor de su hija, y la trataba con enorme cariño y comprensión, algo que le tranquilizaba grandemente.

Por eso Alfred, sacó la conversación sobre el tema que más preocupaba al policía.  Éste había dejado entrever que se le hacía muy cuesta arriba, y cada vez más, tener que dejar a su hija, y no saber cuánto tiempo tardaría en volver a verla.

— La niña está creciendo lejos de mí, y a medida que se haga mayor, tomaré la categoría de extraño, y no le faltará razón. Estoy pensando en dejarlo todo, enfocar mi vida por otros derroteros y estar más cerca de ella.  La tratas de maravilla, y por ello te estaré eternamente agradecido, pero la echo mucho de menos. Me siento demasiado solo.  bendigo cada día por la suerte que ha tenido Rosalind de haberte encontrado.  Os veo a los cuatro, tan unidos y felices, y siento una envidia horrorosa.

-

—Alex, te entiendo perfectamente. Si, somos felices y tu hija es también mía, y así lo siento.  Pero tienes razón, por encima de todo, tú eres su progenitor.  En esta visita que nos realizas, te encuentro muy desanimado. Eres joven y lleno de energía. El que  fracasárais en vuestro primer encuentro, no significa que vaya a ser así siempre. Ya nos ves, creo que hago feliz a la que fuera tu mujer y nos queremos mucho ¿Por qué tú no vas a tener la misma suerte que yo?

— Tienes razón Alfred, pero mi trabajo es difícil de llevar; además están los constantes viajes por largas temporadas. Si formara una familia no podría llevarla conmigo, y aún así, mis jornadas son interminables. Por eso estoy pensando en dejar Nueva York, buscar algún lugar tranquilo no muy lejos de vosotros, en un pueblo pequeño, y solicitar la plaza de sheriff o de vigilante municipal, ¡qué se yo! porque es a eso a lo que me he dedicado toda mi vida. Pero me siento cansado de estar solo, de encontrarme la casa vacía.  Echo de menos una pareja con quién hablar a mi regreso a casa, y cada vez    noto más esa falta.

—Lo que imaginaba. Búscate una mujer; seguro que la encontrarás en el mismo despacho en el que trabajas,  habrá alguna que estará deseando la invites a cenar. O frecuenta alguna amistad, no sé...Desconozco el tipo de vida que llevas en Nueva York pero eres un tipo atractivo con buena presencia, y un sueldo más que bueno. Seguro que hay alguna chica loca por tus huesos, sólo que no lo ves. Ábrete al mundo. Y me parece bien la idea que tienes en mente ¿Por qué no cerca de nosotros? Seguro que en Maryland hay un puesto para tí y estarías  cerca. Intenta pedir el traslado, de esta forma trabajarías en lo que te gusta, y para lo que además tienes instinto. Por otra parte somos tu familia y no sólo por la niña. Te aprecio Alex, y Rosalind se preocupa por ti.  La decisión que adoptes será la correcta y nosotros siempre te apoyaremos.  Ya sabes que estamos aquí para todo lo que necesites.

Pasaron veloces los dos días de asueto, y de nuevo volverían las complicaciones de la jefatura, y cada vez él iría más a remolque.  La idea de abandonar se había instalado en su cabeza y era tozudo.  Pero no haría las cosas a tontas y a locas. Iría paso a paso y poco a poco; tampoco era cuestión de echar la casa por la ventana, sino trazar una ruta  e ir siguiendo el camino marcado punto por punto. Y solicitar el traslado, sería buena idea.

Lo primero sería disfrutar algo de la vida. Cuando terminara pronto de trabajar, que eran pocos los  días, iría con sus compañeros a tomar una copa, o llamaría a alguna de sus amigas esporádicas... El caso sería romper el hielo y después, sobre la marcha, iría viendo.  Y con ánimos un poco más altos, se montó en el coche de regreso a Nueva York.

Las siluetas de "su familia" se iban perdiendo poco a poco, hasta llegar a  un recodo del camino, en que allí definitivamente les dijo adiós. No tenía ni idea de cuándo volvería. En en estos dos días había estado muy a gusto.  Por primera vez en mucho tiempo se sintió como uno más, y las palabras "somos tu familia", comenzaron a tomar cuerpo. Había notado lo que era el calor en una casa con una familia, y sintió, una nostalgia por ello infinita. ¿ Por qué él no iba a conseguirlo?

Estaba guardando el equipaje, cuando encima de la mesilla de noche puso el móvil. Con un ligero movimiento en la pantalla, salió su agenda de teléfonos, y en uno de los primeros  estaba el de Fionna. ¿ Por qué no retomar la amistad con ella? Le había gustado la vez que salieron juntos, y pensó que a Rosalind y Alfred les agradaría.  Pulsó el número, pero tenía puesto el buzón de voz:

—Seguro que está trabajando ¿Por qué no llamo al parque?

Y pensado y hecho. Preguntó por Murray: si estaba él, también estaría ella.  Tuvo suerte.  Miró su reloj y comprobó que aún era temprano; no eran más que las ocho y saldrían a las diez de la noche, tiempo más que suficiente para terminar de guardar el equipaje, ducharse e ir a buscarles.

¿ Pero qué excusa pondría? Porque algo debía decir. Bah, no importaba, algo se le ocurriría por el camino. De repente sintió que algo nuevo estaba experimentando con la sola idea de ir al encuentro de ella ¿Sería  el primer escalón de su nueva vida? Siempre le había gustado, pero sus intenciones eran muy diferentes a las que tenía ahora. Si se terciara ¿ estaría dispuesto a hacerla su mujer? ¿ Le gustaba hasta ese extremo? No lo sabía, todo era muy aventurado, pero era el comienzo.  Ella también estaba sola, al menos hasta que dejaron su amistad, y fue por él, porque él había sido quién interrumpiera el contacto.. Recordó que la había prometido otra cena como la última que tuvieron, pero entonces era un comienzo de amistad, y ahora sería el principio de algo más. Tendría que conquistarla poco a poco, enamorarla y enamorarse,  y después...

—Estás precipitando mucho las cosas— se dijo— Te has forjado un plan de vida para el cual se necesitan dos personas, y la que falta en este juego, no tiene ni idea de lo que te estás programando. Imagina que ella, durante este tiempo, ha encontrado a alguien y se ha enamorado. Pues olvidaré el proyecto y miraré en otra dirección, pero desde luego la favorita sigue siendo Fionna. Si, me gusta. Me gusta muchísimo.

Se subió  al coche y enfiló en dirección al parque de bomberos. Pronto saldría de dudas. Y efectivamente Murray estaba, junto con sus compañeros echando una partida a cartas. Pero ella no estaba con ellos. No obstante no desistió de su empeño y entró hasta la nave en que estaban.  Después de saludarlos a todos, preguntó por Fionna:

— Está en su dormitorio;  seguramente leyendo. No le va mucho esto de las cartas, así que seguro está escuchando música y leyendo alguna novela de amor

— ¿ La gustan las novelas de amor ?

— ¿ A qué mujer no le gustan ?— respondió Murray— ¿Qué haces por aquí?

— Acabo de llegar de uno de mis viajes. Quedé con Fionna en repetir nuestra última cena, y aquí estoy si ella acepta.  La he estado llamando, pero tiene el buzón de voz. ¿ Querrías ir a buscarla?

— ¡ Claro ? Ahora mismo.

Tamborileo en la puerta tras la cual Fionna estaba inmersa en una interesante novela de amor, como dijera.

— Pasa

Escuchaba con los ojos muy abiertos todo lo que su compañero  la estaba diciendo ¿ Después de tanto tiempo?

 —¿Después de tanto tiempo sin dar señales de vida, se le ocurre ahora venir a invitarme a cenar con las pintas que tengo? Da cualquier excusa. Que estoy dormida, o que me duele la cabeza, o lo que se te ocurra.

— Vamos mujer.  Acaba de llegar de viaje y quiere verte. No estás tan mal, una vez que te quites el uniforme. Seguro que le gustas, no le decepciones. 

Fionna masculló por lo bajo: 

— Todos los hombres sois iguales. Creéis que os esperamos eternamente a que se os ocurra acordaros  de nosotras

— Te he oído— respondió riendo— Piensa lo que quieras pero a él le gustas. Retoca tu maquillaje, péinate un poco y sal a saludarle. Con el uniforme estás muy atractiva, así que no te preocupes.

Cuando su compañero abandonó la habitación de Fionna, hizo lo que él la indicara se perfumó con una colonia fresca que tenía en su tocador y salió en busca de Alex. Iba nerviosa y no sabía por qué, pero era una visita inesperada  y eso la gustaba. Él la gustaba, tenía que reconocerlo, aunque no tenía ni idea de sus intenciones.

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Autora < rosaf9494quer

Edición<  Octubre 2020

Ilustraciones< Internet < Jamie Dornan < Dakota Johnson

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