martes, 3 de julio de 2018

Niall y Daphne - Capítulo 5 - Regreso y vida

Y el fin de semana pasó más rápido de lo que ellos deseaban. Y sin a penas darse cuenta, se vieron empacando el equipaje y de nuevo en carretera de regreso a casa.  Al día siguiente les esperaba de nuevo la rutina diaria, y no es que se quejaran, porque se tenían el uno al otro, pero esos dos días disfrutados, les habían sabido a poco.  Se prometieron repetirlos no tardando mucho, pero eran conscientes de que el trabajo y los chicos, les coartaban la libertad y estaban sujetos a unos horarios determinados.  Pero siempre tendrían  las vacaciones que no tardarían en llegar, aunque aún faltase algo de tiempo para tomarlas.  Era como si hubieran renovado su sangre.  Se sentían con más fuerza, con mas ímpetu, con más amor entre ellos.  Se habían conocido mejor en tan solo dos días.
sus ojos brillaban y no se soltaban de la mano.  Necesitaban su contacto, y de esta forma, llegaron de regreso , primero a casa de Gerard.  Allí recogerían a sus hijos, que, hasta ellos notaron que algo había cambiado en sus padres.

Los chicos se miraron, al igual que Moira y Gerard, y  ambos  sonrieron.  Esa noche cenaron todos juntos y Niall explicaba a sus hermanos la excelencia del lugar del que habían conocido desde pequeños, pero que poco recordaban.  No tardaron mucho en irse a casa, ya que al día siguiente tenía que trabajar y comenzaba muy temprano, pero por difícil que fuera alguna situación vivida en urgencias, esta escapada, le había infundido el ánimo suficiente para renovarse por dentro y por fuera.

También sus compañeros en el hospital, comentaban que algo había cambiado en él.  Sonreia sin parar y gastaba bromas.  Todo ello hasta que entraba en quirófano, allí era un profesional y no admitia ni chistes ni bromas.  Sólo la preocupación por el paciente que tenían entre manos.

En un momento de descanso, llamó a su clínica y estuvo hablando con el administrador referente al trabajo que podría desempeñas Daphne. No hubo problemas, pues siempre andaban escasos de personal y si un nuevo empleado, además sin remunerar, se unía a ellos, mejor que mejor.  Aguardó impaciente a que diera la hora de la salida que sería a las tres de la tarde.  No tenía nada pendiente con algún tipo de urgencia, pero si surgiera alguna, se ocuparía el turno de tarde.  Estaba deseando llegar a casa para informar a su mujer de que ya tenía trabajo, y porque después de haber pasado los dos días con ella, necesitaba verla y tenerla cerca.  Sentía que dentro de él, su amor había crecido, aunque pareciera mentira, pues ya llevaban bastante tiempo casados, pero para ellos es como si hubiera sucedido el día anterior.

 Eran jóvenes  y tenían todo el ímpetu de la juventud.  Aún les quedaban muchas cosas que realizar juntos, y lo harían poco a poco.  También llevaba una noticia que tendría que anunciar a Daphne, y tenía sus reservas de que fuera no muy bien recibida.  El trabajo de ella, podía esperar unos días, y ese sería su argumento principal para convencerla de que le acompañara a Quebec a una convención sobre las últimas técnicas empleadas en la cirugía del corazón.  Le interesaban mucho, y sólo eran tres días a lo sumo.  Reconocía que para ella sería pesado estar todo el día en el hotel, pero aprovecharían por la noche a conocer la vida nocturna de esa ciudad canadiense,  Por el día ella podía aprovechar  para conocer la ciudad y efectuar algunas compras, que seguro le gustaría hacer.  Niall estaría en la convención desde las nueve de la mañana, hasta las seis de la tarde, parando una hora para el almuerzo.  Sería en uno de los hoteles más lujosos, y allí mismo reservaría habitación para ellos.
Cuando se lo dijo a Daphne, aceptó de inmediato puesto que aún no había comenzado en su trabajo, podría hacerlo unos días después; no había prisa.  Niall respiró tranquilo; lo había aceptado mejor de lo que pensara y es que su mujer era una caja de sorpresas que nunca le defraudaba..Hablaría con Celia para que durante esos días estuviera en casa y durmiera en ella.  De este modo atendería a los chicos.


Y aterrizaron en Quebec junto con algunos compañeros médicos y sus mujeres. , incluida la guapísima Margaret que charlaba con todos ellos. Al menos trataría de hacer amistad con alguna de ellas y así no pasar sola mientras ellos estuvieran en la convención. En la salida, les aguardaba un minibús que les llevaría hasta el hotel. No le hizo mucha gracia a Daphne la presencia de esa médica, pero aguantaría el tipo lo mejor que supiera serían un par de días.  Podría hacerlo.

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