viernes, 13 de diciembre de 2019

Los Grey - Capítulo 12 - Reddy, la preocupación de Christian

Se sentaron en el salón después de cenar, que fue a la hora acostumbrada, pero lo hicieron los tres solos, porque Teddy, no acudió a la hora fijada. Posiblemente pensara que su padre aún seguiría en Nueva York. Christian relató la conversación mantenida con el canadiense y  Ana le dijo:

- Si todo fue tan bien ¿ cómo es que has tardado más de la cuenta ?- Christian no se atrevió a relatarla el suceso Elena, máxime que Phoebe estaba delante y preguntaría quién sería esa mujer a la que odiaba tanto su madre


- Me vi obligado a acudir con él al Metropolitan y al Moma. . Estaba deseando volver a casa. Dentro de un tiempo vendrá a Seattle a seguir con las conversaciones, y tendrás oportunidad de conocerle.  Y ahora cuéntame ¿ qué has hecho tu ?
- He visto a una escritora muy interesante, asistí al symposium en el que entablé contactos con otras editoriales, en fin...
- Y Teddy ¿ no es eso ?
-¿ Cómo lo sabes ? ¿ Phoebe?
- Si, me lo ha contado ella. ¿ A qué hora suele llegar ?
-A las doce o algo más.
- Muy bien. Id a acostaros.  Yo le espero hoy
- Pero...
- Ana...no discutas. Hoy le espero yo. Esto no puede ser.. Si se corrige, que yo espero que si, todo volverá a la normalidad.  Si no es así, tomaré medidas drásticas con él. Primero le escucharé a ver que me dice.  Si lo encuentro razonable, no pasará nada, pero si no es así me va a oir.

Y Christian miró el reloj y vio que eran las diez de la noche; consideraba que esa era un hora prudencial. Se sentó tranquilamente, encendió el televisor, y puso un canal de música. Leería mientras escuchaba alguna grabación:  Chopin era su preferido y qué casualidad  estaban con el preludio, Asfixia. Y de repente recordó cuando él tocaba esa pieza en  momentos en que algo le preocupaba, y no era precisamente la tardanza de Teddy, sino el asunto Elena. Cuándo y cómo decírselo a Anastasia. ¿ Sería mejor ocultarlo? ¿ Dejarlo pasar? Vivían en sitios diferentes, por lo que sería extraño que se vieran y que Anastasia se enterara de todo. El único que lo sabía era Taylor, y le constaba que él no se iría de la lengua.

Lo dejaría pasar unos días.  Ahora lo importante era Teddy, y ya se estaba impacientando y alterando,  al mismo tiempo.  ¿ Era Teddy el que le alteraba, o era su conciencia al demorar la noticia a Anastasia?
Dando las doce, el ruido de las llaves de la puerta de entrada le avisó su hijo ya estaba en casa.  Teddy entró y se dirigió al salón como todas las noches para saludar a su madre, a pesar de que ésta le recibía de uñas, pero más que nada era para tranquilizarla.  Su sorpresa fue mayúscula cuando se encontró que no era Ana, sino Christian quién le aguardaba.

Calmosamente, Christian se levantó del sillón en el que estaba, y se plantó en mitad de la habitación, enseñando a su hijo el reloj, como si Teddy no supiera la hora que era.

- Papá ¡ has vuelto ! Se me ha hecho un poco tarde.  He tenido que esperar a que me trajera James, y él no tenía prisa por que nos marcháramos
- Teddy, si hay algo que me molesta es la mentira, y tú lo estás haciendo en estos momentos
- Deja que te explique, papá
- No Teddy. Has tenido a tu madre preocupada todos estos días y no te ha importado.  ¿ Qué excusa le dabas a ella, que James no te traia? ¡ Vamos hijo ! Que yo no he nacido así. ¿ Qué es lo que está ocurriendo? Quiero que me lo digas y va a ser ahora. ¿ Bebes ? ¿ Tomas algo indebido ? tú sabes a lo que me refiero
- No papá, ni una cosa ni otra
-¿ Entonces , dónde andas hasta estas horas?


- Papá me da un poco de corte decírtelo
-Si te da corte, es que no es bueno. Olvídate que soy tu padre.  Dime ahora mismo en que andas metido.
- Estamos dos chicos encaprichados con unas chicas, y vamos a verlas todas las tardes al salir del instituto
-¿ Y dejan los padres a esas chicas hasta estas horas?
- Es que ellas trabajan
-¿ Trabajan? ¿ Qué edad tienen ?
- Son mayores que nosotros
- ¿ Mucho ?
- Papa, es muy difícil para mi hablar de estas cosas contigo
- No me dirás que vais a un burdel   ¿verdad? - Teddy agachó la cabeza y no respondió. Christian se echo las manos a la cabeza , dio dos pasos y trataba de contener la furia.  Sabía que gritándole no iba a conseguir nada y debía saber toda la verdad- Responde Te3ddy ¿ vais a un burdel?
- Si... pero...
- Pero ¿ qué Teddy?  ¿ Folláis con ellas?
- Pues... si, papa
-¿ Todos los días?
- Si
- ¿ Y cuánto os cuesta ? Porque ellas no trabajan gratis
- Bastante
- ¿ Cuánto Teddy ?
- Quinientos dólares
-¿ Quinientos dólares todas las noches? ¿ Por cuánto tiempo ?
- Media hora
-¿ Media hora y quinientos dólares? ¿ No os dais cuenta que os sacan el dinero?
- No papa, ellas nos quieren
- Os quieren. ¿ Cómo podéis ser tan imbéciles?  Dime, ¿ al menos te proteges? porque no pensarás que eres el único al que atiende
-Si me protejo. Tienes que comprender que ya tengo una edad...
- Claro ¡ ya eres un hombre ! ¿ De dónde coño has sacado el dinero? ¿ Se lo pedías a tu madre?
- No, qué cosas dices
- Pues alguien te lo tenía que dar ¿ lo pagaba tu amigo, y si es así de dónde lo saca él ? ¿ Cuánto dinero debes?
- Debo  tres mil dólares
-¿ Quién te los dio ?
- Verás le dije que era para otra cosa.   Esa persona no sabe nada, me los dio creyendo que era para arreglar  mi motocicleta. Luego te fuíste a Nueva Yok y...


- ¿ Ha sido Taylor .  Contesta. ¿ No le extrañó que no nos lo pidieras a nosotros?
- Le dije que tu me regañarías, que te pondrías hecho una furia
- Encima con mentiras. Lo que más odio.  Muy bien.  Pues desde ahora se te han acabado las escapadas. y por las tardes, como tienes tiempo para follar, vas a tener tiempo para trabajar, Así que acudirás todas las tardes a las oficinas y allí trabajarás en algo. Ya te buscaré algún departamento. No creas que vas a ir de directivo: irás para repartir los cafés, el correo o irás a algún recado que te manden .
- Pero papa, tengo que estudiar.
- ¡ Claro que tienes que estudiar ! Lo harás y cuando termines, trabajarás. Y ahora... escúchame bien.  No soy tan viejo como para no entenderte, sé que a determinada edad, los chicos necesitan , bueno lo que tu ya has probado. Para información pregúntame, por favor. Yo te diré donde puedes y donde no puedes ir.  Hasta que me casé con tu madre yo...  Bueno no necesitas saber lo que yo hacía.  Espero que ésto no se repita más ¿ entendido ? Porque si desobedeces mis órdenes, tomaré medidas bastantes más severas que estas.  ahora ve a cenar , dúchate, hueles a burdel.  Y acuéstate enseguida antes de que se despierte tu madre,, que bastante preocupada la tienes.Buenas noches Teddy.
- Buenas  noches, papa



Christian se quedó preocupado por su hijo. De repente se daba cuenta de que se había hecho un hombre y que hacía las mismas cosas que cualquier joven.  No como él, que fueron circunstancias distintas, pero recordó la fogosidad de sus relaciones con Elena, y de que las hormonas no le dejaban tranquilo. ¡Elena ! Había olvidado ese tema  con lo de Teddy.  Definitivamente esta noche no se lo diría a Anastasia, si es que aún estaba despierta.
- Y mañana hablaré con Taylor.

Subió las escaleras y se dirigió a su dormitorio. Ana estaba despierta, sentada en la cama, esperaba ansiosa a Christian

- ¿ Has hablado con Teddy ?
-¡Claro mujer. Y no te preocupes.  Está todas las noches en casa de un amigo viendo películas y oyendo música.  Le he dicho que invierta su tiempo en trabajar, así que a partir de mañana irá a la oficina
- Pero tiene que estudiar
-Ana, si tiene tiempo de estar con sus amigos, tiene tiempo de hace algo útil. Si tiene que estudiar, lo hará allí. Y ahora dejemos ese tema y ocupémonos de nosotros.  Hace muchos días que no he estado contigo y reclamo mi espacio.

Anastasia rió y se escurrió de la cama. Christian la quitó el camisón y las caricias por el cuerpo de su mujer comenzaron.  Era como un ritual al que ella respondía. Sabían cuál iba a ser el resultado, algo que ambos buscaban

 "Ana, mi Ana" - Y besaba su boca con ansiedad, como si le fuera en ello la vida, al tiempo que recorria su cuerpo y bajaba por él con sus besos y sus caricias.

Pero Ana notó algo desacostumbrado.  Desde que se casaron sus relaciones sexuales eran intensas, pero no tenían lo que estaba teniendo hoy. Era algo que no sabía expresar, pero distinto.  Hacía mucho tiempo que no tenían esta intensidad, esta necesidad de ella. Pensó que se debía a los días de ausencia, y rechazó de su cabeza cualquier otra razón. Y disfrutó del sexo tan ardiente y especial que Christian y ella estaban teniendo a su regreso de Nueva York.  Al fin rendidos, como siempre,  sus cuerpos permanecían abrazados, eso no había cambiado.  El besaba sus cabellos y atraía su cuerpo hacía el. Amaba a esa mujer con desesperación, cada día más. Adoraba su olor a fruta fresca, y sonrió. Ana plácidamente se quedó dormida y un rato más tarde lo hizo Christian.




Peo su sueño duró poco y al cabo de dos horas de haberse acostado, ya estaba con los ojos abiertos.  Hacía tiempo que no le ocurría ésto.  Aprovechó que Ana se movió,  para soltar su abrazo y levantarse. Y de nuevo volvió al piano y de nuevo el preludio de Chopin resonó en las paredes, a pesar de la sordina.  Lo que hizo que Ana se despertara

- ¿ Qué ocurre? ¿ Qué te preocupa? Hacía mucho tiempo que no tocabas a estas horas
- No te preocupes. Sin duda el Jet lag y la espera de Teddy. Ve a la cama no tardaré
- No lo haré sin ti- Y se sentó a su lado reclinando la cabeza sobre su hombro.

El diario de Fiona - Capítulo 10 - Necesito respirar

En una de sus miradas, vió cómo Maxwell había abandonado su lugar en la mesa y salido del salón.  Respiró aliviada y siguió su charla con sus compañeros.  La orquesta iniciaba los compases de una música suave y varias parejas ocupaban la pista de baile.  Y una de ellas era Aisling yMichael que se mostraban bastante cariñosos, lo que hacía sonreir a Fiona.  Esta se acercó hasta ellos y bajito dijo a sus amigos

- Voy a salir a la terraza.  Aquí hace mucho calor y necesito respirar un poco de aire
- De acuerdo - respondió Aisling - ¿ estás más tranquila ?
- Si.  Ya sí.  Nos vemos luego

Y lentamente se dirigió hacia la terraza.  Tenía necesidad de estar sola y respirar el aire de la noche, que era templado y suave.  Alzó la mirada hacia el cielo y respiró hondo, dirigiendo la mirada hacia el frente, sumida en sus pensamientos ajena a todo lo que ocurría en la sala de baile.  Hasta ella llegaban los compases de la música  y el susurro de las charlas de los tertulianos que comentaban el acto.  Pero ella se evadía de todo.  Había pasado una noche infernal, deseando que terminara, pero al final, había seguido los consejos de su amiga, y todo había resultado satisfactoriamente bien..  Comenzó a correr una suave brisa.  Entornó los ojos  y adelanto su rostro hacia adelante como para absorver el vientecillo que traia olores a jazmines.  Reinaba la paz en aquella baranda de la terraza.  Se oía lo que ocurróa en el salón, pero eran sonidos suaves que no interrumpian para nada aquello en lo que pensara.  Tan absorta estaba, que no percibió una presencia detrás de ella, hasta que sintió sobre sus hombros que la depositaban una prenda.  Se giró rápidamente y frente a ella esta Maxwell que la miraba con ojos brillantes y penetrantes.

- ¿ Qué haces ?

 Es todo cuanto pudo decirle, porque él cogiendo fuerte la chaqueta por las solapas, la atrajo hacia él, depositando un ardiente beso sobre su boca.

La infiel - Capítulo 14 - Luz en la oscuridad

No obstante, y creyendo que James estaría comprometido, quiso escribirle una carta, que entregaría a sus padres y ellos obrasen como mejor creyeran.  Debía saber, que aunque se hubiera olvidado de ella, su hija tenía derecho a conocerle. Y se dispuso a ello con un nudo en la garganta.  Su mano no la dirigía una voluntad, sino que brotaba de los profundos sentimientos que albergaba dentro de ella.  Y escribió a James, y según la redactaba, el llanto inundaba sus ojos, creando dificultades para poder ver lo que en ella decía.  Pero debía hacerlo, debía proteger a su pequeña.  Olivia ya estaría casada y quizá, cuando fuera madre, lo comprendería todo y lograse su perdón. ¿ Cómo comenzar aquella carta ?



Para James:

A estas alturas de mi vida, y después de todo lo vivido, no sé cómo encabezar esta carta. No me valen los formulismos, porque me quedan cortos para expresar mis verdaderos sentimientos. No creo oportuno llamarte "mi amado James", porque es seguro que se la mostrarás a tu esposa y a ella no le parecerá bien.  Pero es cierto: fuiste mi muy amado James, una luz cegadora en la absoluta oscuridad de mi vida.  Me diste fuerza para luchar , para defender , como fuera,  nuestro amor, pero tampoco quería dañar al que entonces era mi marido, porque él,  había recibido ya  su castigo. Pero ¿ por qué castigarme a mi también ?.  Al final obtuve el mejor premio y el más amado de todos cuantos pudiera recibir : mi hija Sarah, nuestra hija Sarah.  Porque ella es el fruto de nuestro amor imposible, pero lo fue en una noche, por la que mereció la pena todo el sacrificio.
  El día que nos vimos, allá por Navidad, la llevaba en brazos, pero alguien me había dicho que estabas comprometido con la chica que te acompañaba.  Y salí huyendo porque sentí tanto dolor y desamparo como si las personas hubieran dejado de existir y,  estuviéramos la niña y yo, solas en el Planeta.
Me asusta la soledad que tendré cuando Olivia se case dentro de nada.   Me asusta tener que volver a empezar a luchar yo sola, de nuevo, y la experiencia me ha hecho ver, que la vida es breve, y que pueden ocurrir cosas que lo cambien todo.  Sólo te voy a pedir un favor, porque no tengo a nadie más a quién recurrir:  no desampares a Sarah.
Te he querido y te querré mientras tenga un aliento de vida.  Deseo que obtengas la felicidad y no te sientas responsable de nada, porque de nada lo eres.  Vivimos unos momentos especiales en unas circunstancias especiales, nada más.  Ni tú ni yo, tuvimos culpa de nada, sólo de amarnos.
 Te envio mis bendiciones, porque sólo tú me has dado felicidad.  No me arrepiento de nada, y lo volvería a hacer de nuevo, si con ello volviera a tenerte cerca.

                                                               ELVA



Dobló el papel y  lo metió en un sobre en el que puso el nombre de James.  Se lo entregaría a su madre, para que ella se lo hiciese llegar.   Fue hasta la habitación de la pequeña y acarició su cabecita, depositando un beso en su frente.  Después se tendió a su lado cogiendo la mano de la niña.,  apagó la luz y se quedó dormida.

Se despertó muy temprano, e hizo lo que hacía siempre, lo primero, miró a Sarah, que dormía tranquila a su lado.  Ni siquiera se había quitado la ropa.  Se acostó tan cansada anímicamente, que agradeció dormirse pronto.  Comenzó a pensar en lo que haría: después de arreglarse, irian en el autocar que les conduciría hasta el lugar de residencia de los padres de James, no estaba muy lejos, pero al menos tardaría hora y media, como poco en llegar.  Preparó unas galletas y agua por si Sarah quería tomar en el viaje.  Buscó la dirección  y guardó la carta de James en su bolso. Cogió dinero, y después de vestirse ella, despertaría a la niña.  Hoy mismo sabría si su hija era aceptada por esa familia o tendría otro frente abierto. Si así ocurriera, sería entonces de pensar en un abogado.

Iba preocupada, y encima de ella, Sarah adormilada por el traqueteo del autocar.  llegarían a su destino en poco más de veinte minutos.  Mostraría la dirección al taxista que las llevaría hasta ese domicilio, y cruzaría los dedos.  Lo que más le importaba era a niña; que a ella la creyesen una buscavidas, la tenía sin cuidado.  No quería nada, no pedía nada, sólo amor para Sarah.

Y se vio frente a la puerta del chalet en donde vivían sus padres.  Era una bonita casa, lo que denotaba que la posición era bastante aceptable.  El corazón la golpeaba fuerte en el pecho, y la niña se quejaba de que le apretaba la mano muy fuerte.  Estaba nerviosa; tragó saliva y se encaminó hacia la puerta.  Pulsó el timbre , y al poco una señora rondando los sesenta años, abrió.. El parecido con James hizo que la identificara como su madre.  Se dio cuenta que ni siquiera sabía el nombre de ella.  La mujer la miró y miró a la pequeña, y en ella se detuvo un instante.  Al fin se dirigió a Elva:

- Digame ¿ qué desea ?
- Verá. No me conoce, no sabe quién soy. Tampoco conozco el nombre de ustedes, pero pensé que le agradaría conocer a la niña
- No la entiendo, perdone. ¿ Por qué había de conocerla ?
- Es muy difícil explicarlo en pocas palabras, pero sólo la diré que James tiene mucho que ver con ella.

La mujer, la miró detenidmente, y después a la niña, y se dio cuenta que tenía una fotografía de James , de su misma edad y que era el vivo retrato de la pequeña.  Entonces pensó que la mujer que tenía delante  era la que buscaba James sin resultado, y que aquella niña llevaba su misma sangre.

- Efectivamente no estoy entendiendo nada, pero creo que tiene algo que decirme.  Pase, por favor y charlaremos sobre ello. - La hizo pasar hasta una sala y allí la ofreció asiento y algo de beber, sobretodo a la pequeña.

Trajo té caliente y unas pastas.  Sarah pegada a su madre ronroneaba porque quería dormir.  La madre de James, la dijo cosas que hacían sonreir a la niña, y en un sofá la puso un cojín a modo de almohada, la quitó los zapatos, e hizo que se tumbara; después la tapó con una manta y la pequeña tardó cinco minutos en quedarse dormida

- Hemos madrugado mucho, y el viaje ha sido pesado para ella.  Discúlpenos por haber irrumpido de esta forma en su vida.  He de decirla que no vengo a pedir nada, no necesito ni quiero nada, pero... si me ocurriera algo..., quisiera que no fuera a parar a un colegio, interna.  Sé que es difícil entender todo este embrollo y que necesita explicaciones.  Le contaré todo lo ocurrido desde el principio hasta el día de la fecha.

" Me llamo Elva Morrison,   Shephard es mi apellido de casada. Me eduqué en el colegio de Madre Dolorosa en calidad de interna.  Allí cursé estudios hasta los dieciocho años, en que comencé a trabajar en un bufete de abogados..  Allí,  conocí a  Frederick, un apuesto muchacho, simpático y muy atractivo que me volvió loca.  El era abogado, y yo secretaria. El necesitaba casarse para ganar consideración .  Yo no tenía ninguna experiencia, de ningún tipo, y con sus lisonjas me conquistó.  Nos casamos enseguida, y antes de cumplir el primer año de casados, nuestro matrimonio hacía aguas por todos lados. Decidimos separarnos, pero me habia quedado embarazada, y no estaría bien visto divorciarse de su mujer con un niño en camino.  Se me vino el mundo encima, y accedimos a vivir como matrimonio, pero la magia del enamoramiento había desaparecido. "


 "El siguió su ritmo de vida, de tapadillo, y yo en casa, como buena esposa soportando sus idas y venidas con unas y con otras.  Volvimos a hablar de la separación, y ésta vez estaba decidido:  era lo mejor para todos.  La novia de turno le convenció, ahora si,  de que el divorcio era la mejor solución, para después casarse con ella.  Lo estaban celebrando, y bebieron más de la cuenta.  Ella conducía el coche, y al regresar a casa perdió el control y se estrellaron.  Ella murió en el acto, y Frederick quedó inválido de medio cuerpo para abajo y muy delicado de salud."

" Fueron días, meses y años ingresados en el hospital, y allí, por casualidad conocí a James. Después nos veíamos de vez en cuando, ya que para atender a mi marido, pasaba horas y horas allí.  No sé lo que pasó pero una corriente extraña hizo que me enamorara de él.  Y en James encontré afecto y comprensión, que me faltaba en casa.  Mi hija, habida del matrimonio, adoraba a su padre, y me culpaba a mi de que nuestro matrimonio no fuera todo lo armonioso que debiera ser..Un día no sé cómo, ni por qué, ni cuándo. James y yo tuvimos nuestro primer contacto, pero decidimos que no era justo para Frederick y optamos por  seguir cada uno nuestro camino.  Pero él era mi refugio, y me sentí perdida.  Estuvimos mucho tiempo sin vernos, ni siquiera de lejos; rehuíamos el encontrarnos.  Entonces James solicitó el Máster, y antes de irse decidimos pasar una noche juntos.  Tardaríamos mucho tiempo en vernos.  Y de esa noche nació Sarah."

Hizo una pausa ya que las emociones la vencían.  La madre de James la escuchaba en silencio conmovida por la sinceridad de ella..  Y prosiguió su relato:

" Trabajaba en el hospital y cuidando a una anciana por las noches.  Mi marido había sido despedido del trabajo y las facturas médicas y los gastos de casa se acumulaban. Así que cambiamos de domicilio y busqué otro trabajo para incrementar algo la pensión que recibíamos. Pero... además de tener que confesar el embarazo, tuve que dejar los empleos.  Mi hija me llamó de todo y me retiró la palabra.  Ignoraba la trayectoria de su padre y que fue él quién me empujó a otros brazos, y, a pesar de todo lo que me hizo sufrir, nunca quise abandonarle.  Tuve a la niña y el día que llegamos de la clínica, él falleció.  Me había pedido perdón y comprendió lo ocurrido entre James y yo,, porque se confesó ser el culpable por no haberme dado el amor que merecía."

" Por mi expreso deseo pedí a James, que no tuviera contacto de ningún tipo conmigo, al menos mientras mi esposo viviera; yo tampoco quise tenerlo con él:  Pensé que, además de no dañar a terceras personas, sería más fácil para él y para mi.  Nunca supe dónde vivía en Estados Unidos, ni él supo mi nuevo domicilio. No supimos nada en todo este tiempo "

" En Navidad nos encontramos James y yo en un establecimiento.  Estaba junto a una chica rubia, y una antigua amiga me dijo que era su prometida. Iba son Sarah, y salí corriendo; ¡ cómo iba a decirle que la niña que llevaba en brazos era su hija! . Y decidí que no podía confesarle el resultado de aquella noche.  Pero si me ocurriese algo malo, mi pequeña se quedaría desamparada y él sin saber que tenía una hija, así que decidí venir hasta ustedes para que conocieran su existencia."

- La verdad es que no sé qué decir. La historia ya la conocía, porque James me lo contó. No está casado y ni siquiera prometido.  La chica rubia con quién le viste, es una amiga y compañera de trabajo.  Te está buscando incansablemente, hasta con una agencia de detectives, porque... le ha parecido extraño la presencia de esa niña, que coincide con las fechas en que ocurrió todo.  Regresó a Estados Unidos, pero ha vuelto para quedarse definitivamente y seguir buscándote.
- ¡ Oh Dios mio ! - Elva rompió en un sollozo
- Cálmate.  Ahora todo saldrá bien.  Mira...- y cogiendo un álbum de fotos, la enseñó una de James con la misma edad de Sarah-. ¿ Te das cuenta?  Conocía la historia y en cuanto te ví con la niña, supe que era mi nieta.  Pero deseaba saber tu versión, y ahora ya la sé. Discúlpame un momento.  Creo que necesitamos otro té caliente. -  Salió de la estancia mientas Elva calmaba sus nervios y sus recuerdos.  Desde la cocina, marcó un número de teléfono y al otro lado, oyó la voz de James:

- ¿ Qué pasa mamá?
- ¿ Está papá contigo?
-Si está a mi lado ¿ Te ocurre algo?
- No, pero venid a casa inmediatamente
- ¿ Qué pasa, estás enferma? Me estás asustando
- Estoy perfectamente, pero venid rápido. Ya  --Con el rostro demudado, James colgó el teléfono y le dijo a su padre.
-  Vayamos a casa, algo está pasando y mamá no ha querido decírmelo.




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