jueves, 9 de agosto de 2018

Amores menores, grandes amores - Capítulo 10 -Y la vida sigue

Cuando regresamos a casa, todo me resultaba extraño, a pesar de haber faltado de ella un par de días.  Había un silencio especial, y a ratos me parecía escuchar la risa de un bebe, de mi bebe.  Pero todo eran ilusiones mías.
Me senté a los pies de la cama y recordé la conversación con Ann y Maggie, tan sólo unos pocos días antes, haciendo planes de futuro, y sin embargo un absurdo accidente, dio al traste con todo.  Ahora éramos de nuevo dos personas, pero no  las mismas.  Sé que Maggie sufría por mí en silencio, y yo a penas hablaba, mi con ella, ni con nadie.  Ann me llamaba a diario y venía a visitarme; pasábamos juntas los fines de semana, y a duras penas conseguía sacarme a pasear.  Ella misma había hecho correr la voz en la clase de que estaba con gripe en cama, pero que no tardaría en volver a incorporarme a las clases.

Y no recuerdo si rápido, lento, o normal, el tiempo transcurrió y con él, la culminación de mi carrera.  Seguía sin tener promesa de futuro, es decir no sabía qué es lo que haría en cuanto obtuviera el título. De Dylan, directamente seguía sin saber nada, pero por la televisión y por la prensa, sabía que se había abierto paso en el mundo editorial y era un reconocido escritor que comenzaba a conquistar premios. Pensaba lo fácil que le había resultado todo y qué pronto había escalado la fama.

Al día siguiente de recoger mi título, comencé a buscar trabajo, pero eran tiempos de recortes y no encontraba lugar en donde trabajar.  Me daba lo mismo en lo que fuera, y pensé en ser camarera, pero al enterarse mi tía, puso el grito en el cielo prohibiéndome terminantemente que pensara en eso.

Y fue en Wells, en su pequeño periódico, en donde comencé a escribir una columna en los ecos de sociedad. Y fue allí donde me enteré que un reconocido escritor que residió en Bristol y dio clases en la Universidad de esa ciudad, iba a contraer matrimonio con la hija de un acreditado editor, en una de las editoriales más importantes de Inglaterra.

- Pisa fuerte - pensé, al tiempo que un puñal de dolor me llegaba al corazón.

Ni siquiera sabía que había tenido un hijo.  Ahora estaba localizable, pero   era el momento más inoportuno para decirle lo que ocurrió.  Iba a casarse  dentro de poco, y a pesar de que le reprochaba que no se hubiera interesado por mí, al mismo tiempo seguía amándole, inexplicablemente.  Y le justificaba diciéndome a mi misma que probablemente fue una aventura de una noche, y ni siquiera recordará mi nombre, ni mi cara.

Al tratarse de una celebridad, el director de mi periódico me envió como reportera a cubrir esa boda y yo era la única disponible.  Me resistí negándome en redondo, pero algo me decía que fuera, siquiera para poder verle un instante, a pesar de que después me doliera en lo más profundo.  Y sin pensarlo siquiera, dije que sí, que lo haría.  Debía salir para Bristol al día siguiente y cubrir la columna con detalles previos a la boda más famosa del año, al menos en Bristol y por consiguiente en Wells.

Solamente anuncié a mi tía y a mi amiga, que tenía que salir a cubrir una importante boda próxima a celebrarse durante ese fin de semana.  No expliqué de quién se trataba; ya daba lo mismo.  No había remedio, él había elegido el suyo definitivamente.

En el viaje me acompañaría Tom, que sería mi fotógrafo; yo haría la crónica y él lo reflejaría en imágenes.  Teníamos la reserva en un buen hotel de Bristol, sin ser nada del otro mundo, ya que todo estaba ocupado por la cantidad de personajes que acudirían a la boda.  Cuando llegamos a la ciudad, lo planificamos todo.  Salimos del hotel para analizar el recorrido de los contrayentes desde su llegada al Ayuntamiento, en donde se convertirían en marido y mujer.  Discutíamos sobre las mejores tomas:  era una oportunidad única para nosotros, para demostrar que éramos buenos profesionales,

Después de cenar, volvimos a salir, por dar una vuelta.  Hacía una noche preciosa.  De regreso al hotel, entramos en un pub y allí, por primera vez pude abrir mi corazón a prácticamente un extraño, a un compañero de trabajo, pero que sabía escuchar.  Y ante él, confesé el esfuerzo tan grande que estaba haciendo con este trabajo por tratarse de alguien muy especial para mi.  Omití el accidente por el que perdí a mi bebé;  eso me pertenecía en exclusiva, ya que la otra parte interesada en el hecho, lo ignoraba totalmente.
Bebí más de la cuenta al no estar acostumbrada a ello, pero fue lo suficiente para terminar llorando en el hombro de mi compañero que no sabía qué decirme para consolarme.
Recuerdo que me acompañó hasta la puerta de mi habitación y me dejó instalada en ella.  Se comportó como un caballero sin propasarse en nada, algo que no le hubiera resultado muy difícil en el estado en que estaba.
Me tendió en la cama, me arropó, y salió silenciosamente de allí.  Después supongo que el sueño me venció de inmediato y dormí profundamente durante toda la noche, hasta que el sonido incómodo del despertador, me alertó que había llegado la hora de ponerse en movimiento.  El gran día se acercaba, estaba ahí, a pocas horas.  Al recordarlo, no pude evitar que las lágrimas anegaran mis ojos.  Me las quité de un manotazo y me dirigí a la ducha.  Tom me esperaba en media hora, y no podía mostrarme como lo hice la noche anterior.  Debía sobreponerme a todo lo que no tenía remedio.

RESERVADOS DERECHOS DE AUTOR / COPYRIGHT
Autora< rosaf9494quer / 1995Rosafermu
Edición: Agosto de 2018
Ilustraciones: Jamie Dornan ? Cincuenta sombras de Grey - Internet)

miércoles, 8 de agosto de 2018

Amores menores, grandes amores - Capítulo 8 - Un esperado encuentro

Todos los vestidos me parecían ridículos y fuera de temporada. Todos me hacían más joven, y yo deseaba estar a su altura, en todos los sentidos. Así que saqué del armario toda la ropa y la puse sobre la cama, ante el asombro de Ann que  no entendía el entusiasmo que ponía en rechazar uno tras otro cada vestido o traje.  Nada me parecía adecuado, y mi desesperación aumentaba al comprobarlo.  El resultado final fue que Ann se enfadó conmigo ante la irresponsabilidad que estaba demostrando, pero yo estaba tan excitada que no me importó que saliera de mi habitación dando un portazo.  Al final elegí un pantalón negro y un jersey color rojo. Estaba verdaderamente atractiva y me hacía más alta, estilizada y mayor,  que era lo que pretendía.


 
Salí de casa con mucha antelación.  No conocía muy bien Bristol y seguramente tendría que preguntar por el lugar de la cita.  Lo encontré y me pareció absurdo estar dando vueltas sin ton ni son, por la ciudad, así que me senté en una mesa   con un ventanal que daba a la calle principal.  Al menos me distraería viendo pasar la gente.  Faltaba más de media hora para que fuera la hora de la cita.  Le suponía puntual, y educado, así que pensé que no haría esperar a una dama. ¿ Una dama yo ? Tuve que taparme la boca al reírme de mi misma.  Era lo más antagónico a una dama.  Era educada, eso sí, pero de remilgada nada de nada.  Era espontánea y decía las cosas como las sentía.  A lo largo del tiempo, eso no me ha servido de mucho; aprendí que es mejor pensar las cosas antes de decirlas.

Miraba el reloj constantemente, parecía que no corría, pero sí lo hacía, y diez minutos antes de la hora fijada  Dylan Anderson entraba en el pub, buscando con la mirada.  Pienso que no esperaba verme aún, sino que miraba a un lado y a otro buscando un lugar agradable.  Alcé mi brazo y llamé su atención;  Se sorprendió al verme tan pronto

- Has sido extremadamente puntual ¿ Cuánto llevas aquí ?-  Me di cuenta de que me estaba tuteando, claro que la cita no era protocolaria, sino todo lo contrario, pero me gustó mucho; no parecía tan distante
-Como no conocía muy bien el sitio, preferí llegar con tiempo para no extraviarme.  Me gusta ser puntual
- ¿ Qué quieres tomar ?
- No lo sé.  Creo que un Bailey
- ¿ Estás segura ? Tiene alcohol
- Ya lo sé, pero creo que la ocasión lo merece
-¿ Qué ocasión ?  Por si te has hecho falsas ilusiones, venimos a criticar tu obra no a publicarla.
- Lo sé, pero me siento como si estuviera haciendo novillos.  Una entrevista casi a escondidas.  Se me hace muy extraño, cuando no hay nada de malo en esto.
- Lo sé, pero las normas son esas y se han hecho para respetarlas.  He de decirte que hoy es el único día en que nos veremos de esta forma.. No quiero perder mi empleo y eso es lo que pasaría si nos descubrieran, además de inmediato.  Y  sería un borrón en mi curriculum,  así están las cosas
- Lo que menos deseo es comprometerle por hacerme un favor.  Nunca pensé en buscarle algún problema.  Así que es mejor que lo dejemos.
- ¿ Dónde vas ?

Era la primera vez que sentía su contacto sobre mi brazo y fue como una descarga eléctrica en mi cuerpo.  Le miré fijamente algo disgustada.  No esperaba esas palabras, que por otra parte estaban cargadas de razón, pero que yo me negaba a admitir que algo tan limpio, resultase un delito y un borrón en la hoja de servicio de Dylan.  Y le respondí algo decepcionada


- Creo que es mejor que regrese a casa.  No voy a estar cómoda pensando en que seamos descubiertos.  La repercusión sería para tí, así que es mejor que me vaya.  Lamento haberte hecho perder la tarde del sábado, pero te aseguro que por mi, no tendrás problemas.
- Siéntate de nuevo, hazme el favor.  Yo también deseo estar contigo.  Eres una persona muy agradable y decidida.  Me gustan esas personas.  Por mi no  te preocupes, en cuanto termine el curso volveré a lo mío.  Me gusta la enseñanza pero andar con tantos remilgos..., no me agrada.  Y ahora pidamos lo que queramos.  ¿ Así que un Bailey ? Bien yo un whisky con hielo.  No bebo alcohol muy a menudo y he de confesarte que se me sube algo a la cabeza, por eso es que me ha extrañado que tú lo pidieras.

-¡ Vaya, ni bebe alcohol, tampoco fuma , es puntual... ! Ahora lo que le falta para ser perfecto es que no tenga novia.. -   Pensé que la única manera de averiguarlo, sería ir a por todas y de frente.

- Pensé que vendrías con tu novia
-¿ Con mi novia ? ¡ Nooo !
- Te vimos un día en el centro comercial con una chica y te lo pasabas muy bien
-¿ Por qué no me dijiste nada ?  No recuerdo, debe hacer mucho tiempo.  Seguramente se trataba de mi hermana

-¡ Bien ! No tiene novia.  Está libre como un pájaro. Muy bien, pues allá voy.  Pero ¿ en qué estás pensando, insensata ? Haz el favor de tener un poco de amor propio- me dije.

Ha pasado el tiempo y ahora sonrío al recordar aquella tarde y lo que siguió a continuación.  Ninguno de los dos teníamos costumbre de beber alcohol, y por eso creo  que fueron sus vapores los que subieron a nuestras cabezas nublándonos el sentido común.  No sé cómo, ni en qué momento, ni por qué, ocurrió todo.  Pero al terminar nuestra consumición, escuché que me decía:

- Ven
-¿Dónde?
-Vamos a mi casa. ¿ Quieres venir ?

¿ Qué parte de la historia me había perdido ? ¿ En qué momento le insinué que estaba loca por él ? ¿Por qué fue tan directo ?  No sabía qué decir, y a pesar de que lo deseaba más que cualquier otra cosa, me daba miedo no fuera a imaginar que era una chica fácil.

- No - dije en voz más alta de lo debido
- Pero tú has dicho que...
-No sé lo que he dicho, pero yo no... No soy de esas ¿ sabes ?  Seguramente no debí pedir el brebaje irlandés que seguro que algún druida le hizo algún encantamiento. Creo que es mejor que me vaya
- Está bien, pero deja al menos que te acompañe hasta el coche.  Creo que no estás en condiciones de conducir.  No soy un aprovechado  ¿sabes ? Seguramente te he interpretado mal. Me gustas mucho y entendí que te insinuabas.  Eso ha sido todo; un mal entendido

En qué momento mi lengua actuó más rápida que mi cabeza, y le respondí

- ¿ Y si no fuera ninguna insinuación ?  ¿ Y si quisiera estar contigo?
- Pues sería estupendo. Perdona, pero no te entiendo.   Te acabo de decir que me gustas mucho, y aunque nuestra relación esté resultando bastante anómala. eso no quita para que yo también lo desee, pero ha de ser de común acuerdo.  Por cierto ¿ cuantos años tienes ?
- Dieciocho, camino de diecinueve.  No soy menor, si eso es lo que te preocupa
- Bien aclarado ese punto ¿ quieres o no quieres  que pasemos la tarde juntos?
- Si, lo deseo.
-Pues andando

Me cogió de la mano y en su coche fuimos hasta el lugar en donde vivía.  Era una barriada de reciente creación, en la que se mezclaban chalets y edificios con una altura máxima de cuatro pisos. El suyo era un apartamento, mejor dicho un dúplex moderno, precioso y con unas vistas maravillosas.  Aunque la vista más fantástica la tenía delante de mi, cuando al entrar en su casa, se aproximó a mi mirándome muy serio e inclinó la cabeza y me besó.  En ese momento creí morirme y supe que le entregaría mi vida si me la pidiera.

 Lo que pasó después  iba a la velocidad del rayo.  Ambos nos mostrábamos desatados, nerviosos y la cabeza giraba en torno a que iba a estar con él y eso no entraba en mis planes, no al menos tan pronto,.  El sonreía al mirarme y me trataba con dulzura al tiempo que me susurraba frases muy tiernas, que yo a penas entendía, pero que sabía me gustaban.  Ni siquiera supe en qué momento le pertenecí, pero no me importaba estaba transportada al paraíso de su mano y allí quería estar para toda la eternidad.  Acariciaba su cabeza y respondía a sus labios con los míos.  En un momento dado, toda esa euforia cesó:  habíamos aterrizado en La Tierra

- Me has hechizado - me decía mirándome con ternura a los ojos -.  Nunca imaginé que ocurriera algo como lo que acaba de pasar ¿ Qué me has dado ?  A penas te conozco.  Me estoy jugando mi empleo y mi futuro.  Quedamos para hablar de tu novela, y nada de eso hemos hecho, sino algo muy especial que no esperábamos.  Creo que me he enamorado de ti, es decir, lo sentí cuando estabas maloliente en la carretera.

Yo no podía hablar, sólo le miraba , tratando de averiguar si estaba ocurriendo de verdad o era una fantasía mía. Pero no estaba dormida, y a su lado.  Y sus manos me acariciaban; y me besaba suavemente en la cara y deseaba amarme de nuevo.  No, no, no...  Que nadie me despierte. He descubierto lo que es el verdadero amor, el de toda una vida y está a mi lado.  Me dice que me ama también ¿ Se puede ser más feliz ?  Y nos amamos de nuevo hasta perder la noción del tiempo.

De repente me di cuenta de que ya era de noche y que Maggie estaría intranquila por mi tardanza.  De un salto salí de la cama y comencé a buscar de prisa mi ropa

- ¿ Qué te ocurre ? - me decía extrañado
- Mi tía ¿ Qué hora es ?
- Tranquilízate.  Es pronto son las once de la noche
-¿ Las once ?  ¡ Oh Dios mío !  He de llamar a casa.  Mi tia estará preocupada
- Está bien, no te pongas nerviosa ¿ Sabía que venías a Bristol ?
- Si.  Para hablar de mi novela, no a hacer el amor como una loca

´El estalló en una carcajada y abrazándome me dijo:

- Tranquila. Llámala y di que la reunión se ha extendido y que harás noche aquí
- ¿ Cómo voy a decirla que haré noche aquí ?
- Dile que irás a un hotel.  Aquí también los hay ¿ sabes ? Aunque en realidad deseo que te quedes conmigo, aquí, en mi casa
- He debido perder el juicio.  Me voy inmediatamente.  En cuanto hable con ella
- ¿ No vas a quedarte?  Quizá no tengamos otra oportunidad.  He de decirte que ha sido extraordinario  y muy especial.  Si, muy especial.  Creo que no lo olvidaré nunca.


Después de hablar con mi tia, me vestí rápidamente y salí corriendo de allí a buscar mi coche.    En menos de una hora llegaría a Wells, pidiendo a la corte celestial, que Maggie no se diera cuenta de nada.  La experiencia de aquél día me valió para toda mi vida, porque, aunque nos veíamos de lejos, no volvimos a repetir lo vivido.  No tuvimos oportunidad, porque él se despidió de su puesto de profesor, una semana después.  El revuelo que se organizó fue fenomenal:  había dejado colgados a los alumnos y ...  a mi.
La dirección encontró enseguida un substituto, pero en mi corazón había dejado una herida que difícilmente cicatrizaría.
Ansiosa esperaba día a día una carta, una llamada, pero nada de eso se produjo.  Saqué en conclusión que por su parte había sido una gran juerga la que había corrido, con una soñadora chica que estaba profundamente enamorada de él, y ni siquiera se había dado cuenta de la pasión que en ella había despertado. ¿ Por qué lo hizo ? ¿ Qué le ocurrió para hacer esa fenomenal espantada ?  Me dejó completamente descolocada, frustrada y decepcionada de él.  Me juré a mi misma no confiar nunca más en un hombre y no volverme a enamorar jamás.


DERECHOS DE UTOR RESERVADOS / COPYRIGHT
Autora: rosaf9494quer
Edición: Agosto 2018
Ilustraciones< Internet



martes, 7 de agosto de 2018

Amores menores, grandes amores - Capítulo 7 - Extraña cita

Trabajé mucho sobre todas las anotaciones que había hecho.  Al principio me parecieron exageradas, pero cuando hube terminado la corrección, lo leí hasta tres veces y, efectivamente, tenía razón.  El relato estaba mejor enfocado, comprensible y hasta resultaba conmovedor.  Había ganado un cien por cien, aunque pensé también que la autoría no era del todo mía, sino, digamos, que la mitad de él.

No tuve ocasión de verle en unos días; tampoco quería molestarle, puesto que tenían exámenes trimestrales y al fin y al cabo, me estaba haciendo un favor.  Pensé que lo mejor era meterlo en un sobre con una nota para que se lo entregaran  en propia mano, dejándolo en Secretaría En la nota le puse:  Siempre le estaré agradecida.  Espero su respuesta "  Kylie ".

Pasó una semana sin saber nada,. La época de exámenes había quedado atrás.  Estaba en la cafetería con Ann y Richard, cuando se acercó hasta mí y escuetamente me dijo.

- ¿ Puedes esta tarde pasarte por Tutoría ?  Tenemos que hablar

Dije que sí ¡ faltaría más !ª  Era lo que más deseaba en la vida.  Ann se debió dar cuenta de que mi rostro se iluminaba porque cuando Richard se ausentó , me dijo riendo:

- ¡ Estás enamorada de Anderson !

Me la quedé mirando porque era la primera persona que se había percatado definitivamente de ello.   ¿Era tan evidente ?  Debía serlo.  Ella me conocía bien desde hacía mucho tiempo y sabía de mis reacciones.  Comenzó a atar cabos con lo narrado en la historia y con lo que sentía en realidad

- El relato es parte de tí ¿ verdad ?
- ¡ Qué cosas se te ocurren !ª Naturalmente que no.  Mi relato es una historia más
- A mi no me engañas, y sé que parte de lo que reflejas es lo que sientes.  Voy a darte un consejo: olvídale.  Es mayor que tú, y además es profesor.  La Universidad les tiene prohibido el contacto a nivel personal con cualquier alumno.  Puedes crearle un problema sin darte cuenta.  Además,  posiblemente tendrá novia, eso si no está casado.
-¿ Te quieres callar?   No dices más que tonterías.  No pretendo ni mucho menos crearle problemas.  Pero en algo si tienes razón, y es algo que no he podido evitar:, y es la fuerte atracción que siento por él.
- ¡ Lo sabía, lo sabía !    Debes haberte vuelto loca.  Olvídale. Olvida los relatos y las historias.  Fíjate en algún otro hombre que no sea tu profesor.  Tienes que olvidarle urgentemente
-Ann, eso no es posible.  Me ha calado muy hondo. Por favor, dejemos ya este tema

En verdad me dolía lo dicho por mi amiga con la mejor intención, pero en el fondo sabía que tenía razón.  Lo que me había ocurrido era absurdo;  es cierto que sucede a veces, pero dura lo que un curso.  Mucho me temía que lo mío no iba a ser ave pasajera, aunque tampoco lo deseaba.  Pero ¿ y si estaba casado, o tenía novia ?  Con eso no había contado y sin embargo entraba dentro de lo probable. Pero no entendían que era más fuerte que yo.  Que necesitaba verle, aunque fuera de lejos.  Que me hablara distante como profesor a alumna, a pesar de que yo deseara otra clase de conversación.  Que al mismo tiempo me torturaba con la idea de no verle durante las vacaciones...
Había comenzado una época terrible y a la vez dulce en mi vida:  me había enamorado por primera vez de alguien que no debía.  No era un simple enamoramiento como había sucedido con algún compañero de clase.  Con el que fuera, no había pasado de un ligero beso en los labios, pero con Anderson, los besos no serían ligeros, ni la relación pasajera.  Deseaba algo más, ir más allá con él, y eso, precisamente eso, sería impensable de todo punto.

Ni siquiera puse la música en el coche de regreso a casa como hacía siempre.  No paraba de darle vueltas a la cabeza lo que estaba sucediendo en mi vida.  No era para tomarlo a broma. Recuerdo que a los quince años, Richard me volvió loca, pero duró un mes más o menos y le reemplazo Peter:  una semana.  Pero Anderson fue un flechazo en toda regla desde el principio, y me lamentaba el haber rechazado su invitación a llevarme a casa aquella vez en la carretera.  ¿ Era simplemente por cortesía? ¡Naturalmente que así era ! Acababa de conocerte, y yo no le hice caso, algo que ahora lamento muchísimo.

Cuando frene el coche ante mi casa, estaba de muy mal humor por todas las recomendaciones de Ann. Ella no conocía lo que se siente cuando alguien entra en tu cabeza, en tu corazón y en tu vida.  Maggie supo enseguida que llegaba contrariada; imaginó que sería por cosas de clase.   Lo que menos podía imaginar es que su niña se había enamorado locamente de un profesor y que era un amor imposible por muchas razones
Estábamos  recogiendo la mesa después de cenar, cuando una llamada de teléfono fue atendida por mi tía

- Kyle, es para tí.  Te llama un profesor

El corazón se me desbocó en el acto ¿ cómo sabía mi número de teléfono ? ¡ Claro en Secretaría se lo habrán facilitado !

- Dígame - respondí con voz alterada
- Perdona, sé que es una hora algo inoportuna, pero he terminado ahora mismo  tu novela y deseaba decirte que está perfecta, ahora sí.  Has aplicado las correcciones precisas en  el espacio preciso.  Pero hemos de hablar más ampliamente de ello.  Esta semana la tengo complicada en Tutoría ¿ Qué tal si nos viéramos el sábado por la tarde  en Bristol ?  Sería un encuentro informal entre dos amigos, simplemente,.  Nada de profesor y alumno; algo casual ¿ te parece ?
- ¿ No tendrá problemas ? Ya, sabe, por las normas
- Precisamente por eso digo que sea en Bristol. Si algún rector nos viera, podríamos decir perfectamente que ha sido un encuentro  en una tarde de sábado sin más trascendencia de la de habernos visto porque te habías desplazado hasta la ciudad para ir al cine, o de tiendas,  por ejemplo
- ¿ Seguro que no tendrá problemas? Yo no...
- A las cinco  en el pub al lado del mercado de Saint Nicholas.  No faltes

- ¿ Qué pasa ? - me preguntó mi tia.- ¿ Son buenas o malas noticias?
-Son excelentes, tia.  El sábado el profesor Anderson desea hablar conmigo sobre mi novela

Y sin más, salí disparada hacia mi habitación.  Quería saborear esa cita con él.  No importaba si ese era su objetivo únicamente, pero yo lo interpretaba como una cita verdadera.  No le resultaba indiferente y eso hacía que mi imaginación volase y mi corazón palpitase a mil por hora.

Tumbada en la cama, miraba al techo sonriendo imaginando nuestro encuentro y lo que  le diría al vernos.  Me sentiría pequeña ante él y seguro que las palabras huirían de mi cabeza.  Seguro que parecería  indecisa, una cría aún más joven de lo que era. Ya tenía edad para votar ¿ por qué no iba a tener edad para enamorarme? Para eso si, pero no de ese hombre precisamente.  Pero el destino lo había querido así y no me importaba nada ni nadie.  Pasaría con él la tarde del sábado.  El resto de la semana se me haría larguísimo e insoportable.  Quizá con algo de suerte le viera por la Universidad antes del sábado. Por favor, por favor...  Suplicaba a no sabía quién.. Y con tantas emociones tardé en quedarme dormida.

DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS / COPYRIGHT
Autora: rosdaf9494quer
Edición: Agosto 2018
Ilustraciones< Internet

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