jueves, 13 de julio de 2017

Cuando no lo esperaba Capítulo 5 - Confesiones

Fue un fin de semana maravilloso el que disfrutaron en familia. Elise, discretamente, se ausentó con la excusa de visitar a una antigua compañera de universidad. Debía dejarles disfrutar  de la visita de Charles y Gisele. Conocía el cariño que tia y sobrino sentían y,  lo que Agnes lamentaba la ausencia de su sobrino.

Después de la partida de los jóvenes rumbo a su destino en el continente, nuevamente volvió la normalidad en sus vidas.  Elise comenzó de nuevo sus estudios y en sus ratos libres atendía a Agnes. Faltaba poco para concluir el relato y ambas mujeres estaban satisfechas del resultado.

A pesar de que el tiempo pasaba lentamente en su vidas, seguía transcurriendo,  y pronto llegaron las Navidades.  Charles anunció nuevamente una visita

- Esta vez será algo más prolongada, tia Agnes
- ¿ Me lo dices en serio ? ¿Vendrás con Gisele?
- No, esta vez no... Tiene trabajo. No podrá acompañarme
- Pero hijo... ¿ os pasa algo?
- Bueno... tenemos algún problemilla, pero nada que no pueda solucionarse.
- Me das un disgusto. Creía que todo marchaba bien
- ¡ Ah ! no te preocupes. Hemos tenido diferencias y estamos algo distanciados. Como todas las parejas... disgustos y reconciliaciones...  todo normal.  Ya tendremos ocasión de hablar cuando  regrese a París

Agnes, se quedó preocupada.  Su sexto sentido le decía que era más grave de lo que aparentemente Charles le había hecho creer.

- ¡ Claro, que si han decidido darse una tregua !...  Los días que pase en casa, le vendrán bien, y a su regreso verá todo con más claridad. ¡ Ay, los jóvenes ! Hacéis una montaña de un grano de arena - comentaba con su inseparable Elise,  que callaba y sonreía .

Charles llegó el día de  Navidad a mediodía. Abrazó a su tía y saludó cordialmente a Elise, que discreta ,  se retiró a su habitación para dejarles a solas,  y pudieran charlar de sus cosas.  Se reunió con ellos a la hora de la cena. Por la expresión en los rostros de tía y sobrino, pensó que era más complicado de lo que sospechaba.

 La cena transcurrió casi en silencio, salpicada de vez en cuando con alguna gracieta de los comensales, pero la frialdad se cortaba en el aire.  Esa noche no hubo sobremesa y se retiraron pronto a descansar.

- ¡ Qué raro ! - pensó Elise -.  Debe ser más grave de lo que aparenta. Nunca he visto a Agnes tan silenciosa y seria. Seguro que cuando estemos a solas, algo me comentará-- pero Agnes, nada la dijo, y ella prudente, tampoco preguntó nada.

Con el pretexto de efectuar unas compras , Elise se ausentó de la casa, dejando a solas a tía y sobrino. El tenía necesidad de hablar con Agnes, se lo notaba en su rostro y en la ansiedad que denotaba.

- Vamos a ver , Charles ¿ Qué te ocurre? Para mi,  eres mi hijo y,  ten por seguro que comprenderé todo aquello que me confies, y supongo que habrás meditado la decisión que has tomado. No comentaré nada, no te diré nada, salvo si tu me pides mi opinión.  Sólo te escucharé y con lo que me dijiste el día de tu llegada me preocupas.
- Verás tia. Creí que todo marchaba perfectamente, pero ella ...  cada vez estamos menos tiempo juntos... más fría... como ausente..., y mucho me temo que tiene algo por ahí
- ¡ Qué cosas dices ! Se os veía muy enamorados...
- Si, y lo estábamos, al menos eso creí yo.  Pero ahora no estoy tan seguro. Lo hablamos detenidamente y aunque ella no lo negó con rotundidad, sí noté que ya no era lo mismo.  Decidimos darnos una tregua y reunirnos de nuevo.  Entonces veremos si nuestro compromiso de pareja, sigue en pié o es mejor dejarlo.  Yo la quiero, tía, pero no me gusta su aptitud.  No te puedo concretar qué, pero algo me dice mi interior que la ilusión que ella sintiera, ha terminado.
- No sé qué decir, Charles.  Lo lamento, pero si vais a tener dudas ó no estáis a gusto estando juntos...  Creo, que la tregua os vendrá bien para aclarar vuestras ideas.  Sé de alguien quien te orientaría mejor que yo, porque pasó por algo parecido, pero... no es mi vida y no debo inmiscuirme
- ¿ A quién te refieres?
- A Elise. Su novio se enamoró de su mejor amiga, después de más de un año de relaciones.  Ya ves... no eres tú solo.
- Creo que debemos dejarlo por hoy. No tengo confianza con ella para abordar ese tema, y estará a punto de regresar a casa.  Por otra parte, no hay más que contar.

Decidieron tomarse un Jerez, antes de cenar, y esperar a que Elise regresara. Al cabo de un rato de haber concluido las confidencias, la chica entraba a saludarles a la salita.

- ¿ Qué te has hecho en el pelo? - la preguntaron a coro tia y sobrino
- He vuelto a mi color natural.  No terminaba de verme ...
- A mi me gustas más así - la dijo Charles sonriendo
- Estás linda, hagas lo que hagas, querida niña- dijo Agnes
- ¡ Vaya ! pues me alegro. Ahora disculpadme voy a dejar todo esto en mi habitación. Terminé pronto con las compras y al verme frente a un salón de belleza, no me lo pensé dos veces. El motivo por lo que me cambié la imagen, ya es historia. Quiero volver a ser yo misma

Agnes y Charles, se dirigieron una mirada de complicidad, y eso dio idea al muchacho para en cualquier momento sacar la conversación y ver qué es lo que ella opinaba de su problema.

Tía y sobrino estaban en la sala leyendo el manuscrito de la novela de Agnes, cuando entró Elise para despedirse. Había quedado en verse con una amiga, aunque ese fue el pretexto para dejarles solos. Creía que debía hacerlo, ya que con Agnes tenía confianza, pero con Charles no,  tanta.  Además cada vez que estaba en presencia de él, notaba desasosiego, incomodidad, y se la veía nerviosa.  No se explicaba la razón de todo ello, porque Charles le caía muy bien, pero se sentía intimidada en su presencia


- Parece que me rehuye - comentó Charles a su tía cuando Elise se hubo marchado
- No, no creo, pero no tiene contigo la misma confianza que conmigo, y quizá eso sea  lo que la ocurra. También es muy considerada y no querrá interrumpir nuestra intimidad
- ¿ Cuál fue el motivo de que viniera a vivir contigo?- le pregunta Charles
- Yo me sentía sola y muy torpe. Ella también estaba sola, y llegó un momento que su horario de trabajo, que en un principio fue por unas horas, se alargó hasta la noche. Entonces la dije que porqué no se instalaba en casa, y así fue. Ella aceptó y yo estoy encantada de la vida  que lo hiciera.  Me hace mucha compañía. Es cariñosa y atenta.
- Me alegro, tía. Es muy simpática y muy atractiva.  No entiendo cómo no tiene novio de nuevo
- No creas, durante las vacaciones no le faltaron galanteadores, pero ella no quiso. Aún le duelen las heridas.
- ¿ Crees que aceptaría si algún día la invitara al teatro?
- Posiblemente acepte. Es tan educada que estoy segura no lo rechazará. Esa sería una excusa perfecta para que hablaras con ella de tu problema
- No estoy muy seguro de ello. Tampoco tenemos tanta confianza...  no puedo meterme en sus asuntos

Y una tarde se lo propuso. Ella le miró fijamente y sin saber porque lo hizo, aceptó encantada.

miércoles, 12 de julio de 2017

Cuando no lo esperaba - Capítulo 4 - Un libro, una ilusión

Charles invitó  a Elise a que les acompañara a comer en un restaurante. Al día siguiente volvería de nuevo a sus tareas docentes, pero deseaba obsequiar a su tía y a Elise.  Partiría a Paris.  Daría un ciclo de conferencias referente a literatura inglesa. Posiblemente el regreso a Inglaterra se demoraría, ya que tenía en proyecto viajar hasta Bruselas para un simposio de escritores, aunque él no se consideraba como tal, pero se debatirían ideas muy interesantes.

Los jóvenes charlaban amigablemente.  Charles contaba los proyectos que tenía y quizá en un año ó dos, se tomaría un respiro para tratar de escribir el libro que tenía en mente, pero sin  tiempo para desarrollar y plasmarlo en una galerada

- Eres un cerebrito - comentó risueña Elise
- No ... qué va.  Soy normal, pero me esfuerzo en aquello que me interesa.  Mi trabajo de docente me gusta mucho, porque veo el interés que los chicos ponen en mis disertaciones, pero también me gusta escribir y,  eso hasta ahora, no he podido hacerlo. Y a propósito de escribir... Tia Agnes, ahora podrías realizar tu sueño..., tu libro
- Querido Charles ¿ cómo se te ocurre algo así? ¡ Si no veo casi !

- Pero ahora tienes a Elise. Díctala y ella lo escribe en el ordenador y te lo puede ir leyendo para hacer las correcciones

- ¡ Eso  sería estupendo ! - apostilló Elise -.  Además me vendrá muy bien como prácticas para cuando yo termine mis estudios
- ¿ Qué estás estudiando?
- Pues ahora la verdad es que nada.  He decidido tomarme un año sabático
- Pues eso no está bien. ¿ Cuánto te queda hasta terminar?
- Dos años... Eternos dos años
- Hazme caso. Empieza cuanto antes. No te arrepentirás..


Al terminar la comida, dejaron en su casa a Elise y se despidió de ella, puesto que saldría a la mañana siguiente a una hora muy temprana.  Posiblemente iría en el tren que atravesaba el Canal de La Mancha y así conocería ese trayecto, ó bien iría en avión,  por su rapidez.  Se dieron un beso en la mejilla y Elise se despidió de Agnes como tenía por costumbre, con un beso en la frente.

Y volvieron a quedarse solas. A esperar alguna llamada de Charles.  En la mente de Elise, había cuajado la idea que diera a Agnes,  su sobrino

- ¿ Por qué no? Cumplirías tu deseo sin esfuerzo alguno. Me dictas las ideas y yo las traslado al ordenador, y no te preocupes si nos equivocamos, el borrador se puede rectificar cuantas veces quieras. Anda, Agnes.  Anímate.  Sería estupendo y a mi me vendría muy bien.
- Tanto tú como Charles, estáis locos... Pero creo que vamos a  hacerlo. Total no perdemos nada por intentarlo.  He estado madurando la idea esta noche en que me desvelé y no podía dormir. ¡ Total va a quedar entre nosotros !
- Me alegro de ello, querida amiga. Nos lo vamos a pasar estupendamente  a la vez que aprenderé.

Y se pusieron manos a la obra.  Poco a poco y día tras día, iban cubriendo las hipotéticas hojas de un libro , en la pantalla del ordenador. Al día siguiente repasaban lo escrito con anterioridad y corregían lo que hubiera lugar.  Siempre había algún detalle que se les había escapado, lo que proporcionaba un momento de algarabía en las dos mujeres.  Su complicidad era patente. Estaban a gusto las dos, tanto es así, que planificaron sus vacaciones de verano juntas,  no se separarían.

Puntualmente, Charles llamaba y era puesto en antecedentes de los avances de la historia de Agnes. Elise hablaba con él brevemente, y le pedía orientación para dar más verisimilitud a la historia.  Había días en que la inspiración volaba de la cabeza de Agnes, y entonces era Elise la que aportaba las ideas, puliéndolas entre las dos.

En el libro, además de la ficción, miss Owen volcó parte de su propia historia y por ella, Elise, conoció  que en su juventud estuvo a punto de casarse, pero el enlace se frustró y desde entonces, ella guardó su recuerdo en el corazón y fue incapaz de amar a otro hombre.  Luego ocurrió el accidente y consagró su vida  al sobrino, al que adoraba y por él,  era correspondida de igual manera.

Pasaron el verano en las islas Canarias ." Tienen un clima estupendo. Aún recuerdo los veranos que pasé de pequeña", comentaba Agnes.  En Tenerife pasaron quince días maravillosos, no privándose de ninguna excursión. Elise era su lazarillo. Se tenían cariño y la muchacha veía en Agnes a esa madre que tanto echaba a faltar y que hacía tiempo,  no veía.

Los padres de Elise se habían divorciado hacía años, quedándose a vivir con su padre, ya que la madre, al poco tiempo, se había casado de nuevo y su padrastro no terminaba de caerle bien.  Pero echaba de menos los consejos maternos y las charlas que entre madre e hija suelen tener las mujeres.  Por eso se volcó en Agnes, además de que la señora era cariñosa y siempre le aconsejaba bien.

Y estuvieron de regreso.  Llegaron satisfechas, con un ligero color tostado por el sol y hasta rejuvenecidas.  Les había sentado bien el cambio de ambiente y venían con ideas renovadas para proseguir con su vida diaria.

Elise había tenido algún "moscón " a su alrededor, pero ella no había aceptado ninguna cita, en parte por no dejar sola a su amiga y en parte porque ningún chico de los que se le acercaron cubría sus expectativas.

-Aún no estoy preparada para ello - , es la respuesta que daba ante la insistencia de Agnes para que saliera alguna noche a divertirse.

Charles seguía en Paris.  Allí había establecido su cuartel general, y había viajado, además de a Bruselas, a Viena,  Budapest, Praga...,  y asistía a cuantos simposios se le ofrecía. También había conocido a Giselle, una vecina de apartamento, la clásica parisina coqueta, muy femenina  y muy voluble.  Le gustaba aquella chica, tan distinta de las exquisitas y rígidas muchachas inglesas.  Se lo comunicó a su tía

- Posiblemente vayamos a verte en un fin de semana
- Me gustaría mucho conocerla. Ya va siendo hora de que te asientes y crees una familia.
- ¡ Eh, eh...! no corras tanto.  Sólo es un ligue- respondía él riendo

Elise escuchaba la conversación con una sonrisa en los  labios, mientras corregía alguna página que comentaría con Agnes.

El siguiente curso se aproximaba y por fin volvió a matricularse en la universidad. Terminaría, esta vez,  si, su carrera. Lo había decidido: sería escritora. Agnes aplaudió su idea y apoyó cuanto pudo su decisión.  La propuso fuese a vivir con ella ya que pasaban juntas casi todo el día

- Me harás compañía y tendrás más tiempo para estudiar.

Y así lo hicieron.  Una tarde al regresar de la universidad encontró a Charles y a Giselle en el salón. Iban a pasar el fin de semana con ellas.  Aunque mostró su alegría, vio algo en Giselle que no terminaba de convencerla, sin embargo a Charles le vio más entusiasmado con la chica, de lo que él mismo creía.  Durante la cena estuvo silenciosa. Hablaba lo justo, dejando que los visitantes comentaran su vida en Paris.

Ella trabajaba en una multinacional como secretaria e indudablemente era muy bonita y simpática. " No me extraña que le haya vuelto loco", comentaba para sí.

Se retiró pronto a su habitación. Creía que tía y sobrino querrían hablar de los proyectos que tenía y si seguiría viviendo en Francia

- Te echo de menos, mi chico querido. Pero comprendo, que ahora será más difícil que vuelvas.  Tienes a alguien que te retendrá ¿ Vivís juntos?

- Si, tía.  Somos pareja, aunque ello no significa que de momento pensemos en casarnos.  No es necesario firmar unos papeles para tener una familia. No, de momento estamos bien así.
- Ella ¿ sabe lo que piensas?
- Desde luego. Es algo que planteamos desde un principio.  Son de ideas muy avanzadas y lo encuentra normal.
- ¿ Tú la quieres?
- Si tía.  De lo contrario no viviría con ella
- Bien, hijo. Si eso te hace feliz, yo también lo soy. Y ahora si me perdonas, voy a retirarme. Ha sido un día muy emocionante y estoy algo cansada. Ya tenéis preparado vuestro cuarto
- Descansa tía. Nosotros también vamos a acostarnos.  También estamos cansados. Buenas noches
- Buenas noches, querido chico.  Hasta mañana

Y cada uno, tras despedirse, se dirigió a sus aposentos. A Charles le aguardaba Giselle. A Agnes, las dudas, y a Elise, la sorpresa por lo imprevisto.

martes, 11 de julio de 2017

Cuando no lo esperaba - Capítulo 3 - El comienzo de una amistad

Los días transcurrían lentamente en la vida de Agnes y Elise, y poco a poco fueron ampliando su horario de trabajo, fomentándose al mismo tiempo una amistad. Agnes era muy cariñosa con ella y comenzaron a dar largos paseos, cuando el tiempo era favorable.  Caminaban hasta el parque y allí Elise leia algunas páginas ó simplemente charlaban de los avatares de la vida diaria.  Miss Owen se interesaba por ella y poco a poco Elise la abrió su corazón confiándole el motivo de su abandono de la carrera que había iniciado con tanto entusiasmo.

- Querida niña, la vida es así.  Cuando menos lo esperamos nos presenta al cobro unas facturas muy duras, y que algunas veces no entendemos, pero que hemos de pagar. No es que justifique la actitud de tu novio, pero piensa que a veces los sentimientos no los controlamos y pueden surgir situaciones  que no podemos evitar
- Pero yo no le reprocho que se enamorara de Margaret, eso es algo que escapa a nuestros sentimientos.  Lo que no le perdono es que diera lugar a consolidar nuestra relación.  Me hizo un daño increíble, porque de verdad,  le quería, y posiblemente aún le quiera.  Aunque, claro, el paso del tiempo va aplacando el dolor y el desencanto.
- Te dije en una ocasión que te contaría una parte de mi vida, y creo que el momento ha llegado.  Mi chico querido, Charles, es hijo de mi hermano, de mi único hermano. Está conmigo desde los ocho años de edad, y eso fue posible por un desgraciado accidente de coche en el que murieron sus padres y por el que  yo ...  me he quedado ciega.

"  Todo ocurrió una mañana en que decidimos ir a visitar a un familiar enfermo y que vivía a las afueras de Warwick, aprovechando que Charles estaba en el colegio.  Pensábamos regresar pronto, pero el caso es que alguien se cruzó en nuestro camino... Chocamos de frente, y el golpe fue tan brutal que mis hermanos murieron en el acto y yo sufrí varias heridas, principalmente en la cabeza.    Durante muchos días, los médicos pensaron que no lograría sobrevivir, pero lo logré, aunque las secuelas, ya las conoces. Me hice cargo de mi sobrino, y se convirtió en mi chico querido, es como un hijo para mi.  El también tuvo secuelas importantes anímicamente.  El perder a sus padres de repente, era algo que una mente infantil tan pequeña, no termina de entender. "

"Pero. . . ,  ya ves,  salimos a flote y,  lo hicimos los dos juntos.  El,   porque los niños son capaces de asimilar mejor que los adultos, las cosas que ocurren a su alrededor, aún sin comprenderlas.  Y yo, porque tenía que hacerme cargo de mi sobrino, al carecer de familia directa. Mi cuñada era hija única y con sus padres ya fallecidos. "

"Charles fue  mi refugió y me ayudó a superar todo lo ocurrido.  ´Volví gracias a él a recuperar las ganas de vivir, a pesar de mi deficiencia, y de que mi mundo se había hundido definitivamente.  El me recompensó con creces. Me dio cariño a raudales y satisfacciones. Era un alumno ejemplar y fue el primero de su promoción en la carrera que eligió: Literatura.  Enseguida comenzó a dar clases en la universidad y ahora da conferencias en otras facultades. Hasta tiene un libro empezado ni se sabe desde cuándo, pero la realidad es que no tiene tiempo para concentrarse,  y acabarlo."

Agnes, con una mano sobre las de Elise, había narrado el episodio más amargo de su vida con una sonrisa en los labios.  Quería infundirle ánimo  y hacerla comprender que sólo es cuestión de tiempo que su desengaño amoroso, cicatrice, volviendo a llevar la vida,  que por su juventud,   la corresponde.

Elise la escuchó con atención y congoja , y hasta se le escaparon algunas lágrimas que Agnes no pudo ver.  Comprendió perfectamente  el mensaje que la estaba dando, pero, al menos de momento, no sabía cómo podría olvidar la humillación sufrida

- Niña mía, da tiempo al tiempo - fue lo que, para finalizar su charla, la recomendó Agnes. - Nuevamente emprendieron el regreso hasta la casa.
- Quédate a comer conmigo - la pidió Agnes-.  En realidad no sé porqué no lo haces a diario.  Me agradaría mucho seguir nuestras charlas en la sobremesa
- Acepto encantada. Su compañía me hace mucho bien. Gracias.  Me quedo - fue la respuesta de Elise

 Y  se convirtió en la acompañante casi permanente de Agnes, y lo que en un principio fue un acuerdo laboral por horas, fue  una compañía casi permanente.  La acompañaba a la peluquería, iban de compras, paseaban ... y sobretodo se reían juntas.

    Una mañana decidió que tenía que cambiar de imagen, y quizá con ello cambiaría también de actitud respecto a Stephan. Sin darse cuenta, había pasado de ser un episodio lamentable, a anécdota desagradable, ante la aceptación y beneplácito de Agnes que veía como su inestimable amiga resurgía como el Ave Fénix.

- Señora Owen ¿ qué hacemos hoy? - la preguntó Nelly al atenderla en el salón de belleza
- Creo que lo de siempre, pero mi amiga desea la aconsejes.  Quiere hacer cambios en su imagen

Y el cambio fue radical:  se tiñó de rubia, a pesar de que no terminaba de "verse". Se cortó el cabello y lo tiñó de color claro.

- Estás espectacular - es el comentario que la dedicó la esteticista- Si. Estás preciosa. Ya te acostumbrarás- ,  Narrando a Agnes el resultado final de su cambio de imagen.

Cogidas del brazo y riendo, se encaminaron a una cafetería.  Tomarían el aperitivo y a continuación se encaminarían a su domicilio para almorzar.  Allí les aguardaba una gran sorpresa.

Había un coche aparcado frente a la entrada del domicilio. Agnes vio la silueta del coche y pidió a Elise  la describiera cómo era. Hecho esto, el gesto de alegría de Agnes, extrañó a la muchacha

- ¡ Es Charles ! ¡ Por fin ha venido !
- ¿ Tu sobrino ?
-- ¡ Si !. Tendrás oportunidad de conocerle. Verás como te gusta

Rápidamente entraron en la vivienda. Agnes se dirigió al salón  y, efectivamente, allí estaba Charles, que al ver a las mujeres se levantó de un salto yendo a  abrazar a Agnes, que fue tomada en volandas haciéndola girar entre los brazos del chico que al mismo tiempo besaba sus mejillas.  Complacida ante esa explosión de cariño, Elise miraba la escena riendo.

- Tu debes ser Elise ¿ no es cierto? - la preguntó una vez hubiera dejado de abrazar a Agnes- Tenía ganas de conocer a la acompañante de mi tia.
- Encantada, y si soy Elise. - Dirigiéndose a Agnes, dijo:
- Tenéis muchas cosas de la que hablar, así que por hoy suspenderemos mi compañía en el almuerzo. Debo irme. Nos vemos mañana Agnes
- No, no te vayas- dijo miss Owen
- No me sentiría cómoda, perdóname.  Tendréis miles de cosas de las que hablar, puesto que hace tiempo que no os veis. Creo que es lo mejor.  Mucho gusto en haberte conocido, Charles
- Lo mismo digo, Elise. Nos vemos mañana


Dio un beso a Agnes en la frente, estrechó la mano de Charles y abandonó el domicilio.

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