domingo, 2 de julio de 2017

Los errores que cometimos - Capítulo 5 - Buscando la vida

Maggie permaneció toda la noche en vela dándole vueltas a la cabeza con  lo sucedido a Emma ¿ qué es lo que la llevaría hasta allí, de quién se ocultaba? Nadie había preguntado por ella, no había recibido ninguna visita, nadie se interesó por su paradero. Estaba dispuesta a ayudarla y esperaba ganarse su confianza para que la confesara el origen de la niña y su viaje hasta aquel pueblo lejano, de todo y de todos.

A las seis de la mañana en punto Rosalyn dio el primer toque de atención y Emma se despertó inmediatamente para atender a su hija, al tiempo que Maggie se acercaba hasta su cama con la niña

--Ya va, comilona. Vamos con mamita, tesoro

Emma sonrió al ver el cariño con que Maggie hablaba con el bebe, con la inmensa ternura con que la acunaba. Ella se acomodó y destapó su pecho para poner a mamar a la chiquitina.

--Dios mio-  exclamó Maggie- es el mayor milagro que Dios ha hecho : la vida y el amor existente entre una madre y su hijo.

Mientras observaban a la pequeña comiendo, Maggie empezó a desgranar cómo ella con diecisiete años, se vio con un bebe en los brazos durante una hora, ya que su familia la obligó a darle en adopción.

--¡ Pero eras una cría ! ¿y el padre?

--El padre era tan crío como yo, se asustó y su familia se lo llevó lejos, no se a dónde, el caso es que nunca nos volvimos a ver.

Sin pensárselo dos veces, le preguntó a bocajarro:

--La niña¿ es hija de algún hombre casado?, ¿ qué ocurrió contigo?

Emma, sensible en grado sumo por el parto y por su situación, no se pudo contener y entre sollozos contó a Maggie todo lo ocurrido. No salía de su asombro ante lo que estaba escuchando. Era una hija legítima y sin embargo por tozudez las dos estaban allí en aquel lugar aburrido y el padre ignoraba que tenía una hija...!!

--Pero, tu no puedes hacer eso. El tiene que saber dónde estás y que es padre. Imagina que a ti te pasa algo...¿con quién se quedaría la niña? ¿prefieres a una guardería estatal antes que a su padre? ¡No me lo puedo creer.!
--Es que no puedo decírselo. El ya tiene otra mujer en su vida, a estas alturas seguro que es muy posible se haya casado con ella. ¿Cómo voy a decirle que me dejó embarazada aquella aciaga noche?
--Y ¿qué piensas hacer? ¿te parece bien tu proceder? El tiene derecho a saberlo, si no quiere veros, es su problema pero tú debes decírselo.
--Dame un respiro Maggie ¿crees que no lo he pensado? ¿Qué puedo hacer, qué puedo hacer?
--Llámale por teléfono ahora mismo y díselo

Magie le tendió el teléfono y con mano trémula marcó el número de James.

--Dígame, respondió una voz impersonal

--Por favor, ¿ está el señor O'Cleary?

--Lo siento, los señores están de viaje y tardarán una semana en volver. ¿Quién pregunta por el señor?


Pálida por la emoción contenida Emma colgó el aparato sin contestar la pregunta que le habian hecho. Dirigió su mirada hacia Maggie

--¿Y ?
--Los señores están de viaje, es lo que me han respondido. ¿Te das cuenta? ya ni se acuerda de mi, seguro que se ha olvidado.
--Bueno, bueno

Maggie abrazó a su amiga y ambas terminaron llorando

--Ya basta, la niña no debe mamar este disgusto o se nos pondrá enferma, así que pasemos al plan B
--¿Qué dices, el plan B. Qué significa eso?
--Pues que en cuanto puedas vas a ir a la peluquería, te vas a arreglar y vas a llamar a tu antiguo jefe y solicitar un trabajo. Mientras tanto trabajarás en mi restaurante. Acudirás al trabajo con tu niña y entre todas la atenderemos mientras atiendes las mesas. Tienes que salir de aqui, en casa y en la cama no vas a conseguir nada.  Dentro de unos días vuelves a llamar a tu marido y le informas de que es padre. Así que anda...

No sabía lo que hubiera hecho si no llega a tener a Maggie. Hizo lo que ella la indicó: trabajó como camarera en su restarante y se puso al habla con Robert, que después de tanto tiempo de no saber nada de ella, le dio una gran alegría.

--Naturalmente que tengo trabajo para tí, pero tendrás que volar hasta Chicago, pues la campaña se realizará allí.
--En ese caso, lo siento, Robert. La niña es muy pequeña y no puedo desplazarme hasta esa ciudad y dejarla en el hotel. No te preocupes, en otra ocasión será.

Maggie le escuchó hablar y despedirse de Robert. Al colgar le preguntó

--¿Qué es eso de tener que viajar hasta Chicago, por cuánto tiempo sería?
--Oh, los rodajes no son muy largos, supongo que al menos una semana
--Muy bien, hace tiempo que no tomo unas vacaciones, así que vuelve a llamarle y dile que vas
--¡ Estás loca !
--No, yo me voy contigo y me quedo en el hotel con la niña. Solucionado.
--¿Me lo estás diciendo en serio?
--¡ Naturalmente ! anda vuelve a llamar
--Robert, de acuerdo. Iré con mi pequeña familia. Dime fecha y dónde habré de hospedarme

Y hacia Chicago se dirigieron felices y esperanzadas. Se hospedaron en el hotel que les indicó Robert que era uno de los mejores de la ciudad.

Apenas se habían instalado cuando Robert se presentó en el hotel para ver a su amiga. Se quedó maravillado al conocer a la niña

--¡ Pero, es preciosa !. seguro que tu de pequeña serías igual. Tiene tus mismos ojos y el color de tu cabello. Por cierto, James ¿lo sabe?
--No, aún no. Le llamé para decírselo y estaba de viaje con su esposa
--¿Se ha casado? No me puedo creer que aún no sepa nada. Emma tu sabes que siempre estaré de tu parte, pero esta vez no tienes razón. Tiene derecho a saber que tiene una hija, es lo que más deseaba. No puedes llevar tu venganza hasta ese extremo.
--¿Venganza? No, no lo es. Acaso ¿no pensáis que puede causarme tanto dolor volver a verle? yo también lo estoy pasando mal. Al menos él ha rehecho su vida, pero ¿ y la mia? ¿por qué nadie piensa en mi? Renuncié a mi trabajo, me enclaustre en un pueblo sin vida, he renunciado a todo...
-Bueno, ahora centrémonos en el trabajo que vamos a presentar... Comentó el publicista

Robert puso al corriente a Emma de qué se trataba la campaña y a pesar de no ser ella el artífice , si contaba con su opinión dado que era una experta, aunque simplemente estuviera presente como oyente.




Una vez terminada la exposición, Maggie hizo acto de presencia con Rosalyn en los brazos

--Siento interrumpir, pero tiene que comer
--Es cierto. Hay otro problema: estoy criando a la niña y cada tres horas reclama mi presencia...Lo siento Robert va a tener que ser todo a través del teléfono.
--No. Que se venga Maggie con nosotros. Se quedará en una habitación contigua y si para cuando el bebe tenga que comer no hemos terminado, que entre con ella, como acaba de hacer. El cliente es un padre de familia numerosa, y hasta será acertado. Le conmoverá ver a una madre joven que no renuncia a su trabajo y cria a su hija. ¡ Es perfecto! hasta va a ser conveniente.

Emma pidió disculpas y se retiró a otra habitación para dar de mamar a la niña..

Como habían supuesto, fue todo un éxito. La ternura de ver a la niña en brazos de su madre, afianzó el suculento contrato de la campaña publicitaria. De repente se acordó de un bello rostro que anunciaba un perfume

--¡ Es usted ! -dijo dirigiéndose a Emma
--¿ Cómo dice?
--Si,si. Usted, la de la campaña de perfume de ¿hace dos años? Fué fabulosa la repercusión que tuvo y es que no es para menos. Mi campaña quiero que la haga usted
--Pero no puedo, ya ve en lo que ando metida...Ha sido muy difícil llegar hasta aquí. Viajando con un bebe se puede suponer la incomodidad que supone para mi hija. No puede ser, lo siento.
--¿Dónde vive usted?
--En Belesfield. Seguro que no viene ni en el mapa. Es un pueblo muy pequeño de agricultores
--¿Se refugió allí para tener a su bebe?
--Desde luego, me pareció un lugar tranquilo y bueno para que ella creciese feliz
--Muy bien- dijo dirigiéndose a Crowford. - Trasladen los escenarios a ese lugar. Tendrá algún paisaje, algo bonito que no sean cultivos. O sino es igual, busquen otro cerca de donde ella vive
--Pero es absurdo. Hay miles de modelos preciosas, incluso más que yo que harían encantadas ese trabajo
--Pero yo la quiero a usted. No hay más que hablar
--Pero además saldrá más caro al tener que buscar nuevas localizaciones -  intervino Crowford
--No me importa, pero tiene que ser ella. El éxito con ese rostro está asegurado.

Firmaron el contrato y todo quedó encauzado para empezar en el más breve espacio de tiempo.

Al cabo de cuatro días regresaban de nuevo a su rutina diaria, pero venían satisfechas con lo conseguido.Deberían organizarse para afrontar todo el trabajo que se les venía encima. Maggie estaba encantada de la vida con la perspectiva del rodaje. Sería una gran novedad en la monotonía de sus vidas.
Y así comenzaron el rodaje de los anuncios en un pueblecito cercano a Belesfiield. Al terminar la grabación celebraron una barbacoa en el restaurante de Maggie. Conoció a un ayudante de cámara muy simpático y atractivo; ambos expresaron su deseo de volver a verse. ësto ilusionó a Maggie, pero al tiempo pensó: seguro que en cuanto enfile la carretera se olvida de mi..¡ Dios mio ! no escarmiento...

Esta vez la publicidad era más agresiva ya que se trataba de muebles de oficina, y ante unos objetos tan fríos había que darles calidez a base de la modelo. Cuando vieron la proyección final se quedaron todos expectantes averiguando la opinión del patrocinador

--¡ Es increible esta mujer! ¿Quién dice que está criando a un bebe de tan corta edad? Será fulgurante, estoy seguro



Y lo fué. De nuevo en las vallas apareció Emma, pero esta vez más sugerente. Había madurado su rostro, ya no tenía las facciones tan aniñadas, pero continuaba siendo hermosa: De nuevo al parar en un semáforo en Times Square, James pudo contemplar el rostro de Emma, y de nuevo algo se removió en su interior. Acababan de comunicarle que le habían concedido el premio Pritzker por la construcción de un moderno auditorium de música. Ya su estudio no se dedicaba a edificios sociales, sino a grandes construcciones que se encargó de promocionar Lissa en sus círculos de las altas finanzas. Deberían dárselo a finales de mes en San Francisco, pero ante la visión de la valla se le había borrado de la cabeza el premio. Sus ojos estaban llenos de la silueta de Emma; continuaba amándola aunque hubiera renunciado a ella desde hacía tiempo.

Emma pudo convenir con Crowford que hiciera su trabajo desde casa a través de ordenador, con lo cual podía atender a la pequeña Rosalyn y su trabajo. Los ahorros se le acababan pero con lo ganado en la publicidad podía resistir durante una larga temporada sin preocupaciones.

Maggie la sermoneaba constantemente por no haber aceptado la ayuda que su marido la ofreció con el divorcio, pero se había acostumbrado a sus regañinas y además sabia que lo hacía por cariño.

Era media mañana y estaba dando el pecho a la niña, cuando una alterada Maggie se presentó en su casa dando risotadas

--¿Quién dirás que me ha llamado y me ha pedido una cita?

--No tengo ni idea, pero me vas a sacar de dudas ahora mismo ¿verdad?

--Lewis, dijo Maggie

--Lewis, ¿y quién es?

--Hija , pues el ayudante de cámara

--¡¡¡Ah!!! no me acordaba- rió Emma

--Está en San Francisco y me ha pedido que vaya. Estará por una semana por no sé qué evento que tiene que filmar, creo que es un premio o algo así. Le he dicho que si

--¿Cuándo te vas?

--No, cuando nos vamos...

--¿Qué dices? No, ve tu sola. La niña no puede hacer ese viaje tan largo y además, ¿qué voy hacer yo con una niña tan pequeña en San Francisco? Tu debes ir sin mi. Sé que ese hombre te gusta, así que aprovecha la oportunidad

--Pero, es que yo quiero que vengas conmigo

--No seas absurda ¿cómo voy a ir contigo si lo que él quiere es estar a solas los dos juntos? Quizá sea el hombre de tu vida, aprovéchalo. Además estoy en pleno trabajo para la próxima campaña.
¿Cuando te marchas?

--Pues pasado mañana. Estoy contenta ¿sabes? Congeniamos muy bien y es muy atractivo ¿no te parece?

--Si, si lo es. Por lo que yo le conozco también es buena persona. Haréis buena pareja, y ahora vete y déjame . Mira la niña se ha dormido y no ha terminado de comer.

--Deberías retirarle el pecho, poco a poco y empezar con los purés. Tendrías más tiempo libre.




Al aeropuerto fue a recibirla Lewis, estaba nervioso. Aquella mujer le había impresionado cuando la conoció en la barbacoa. Era decidida, extrovertida y tenía la edad justa para él. Ya no eran jovencitos, pero todavía tenían mucha vida por delante.

Se hospedó en un lujoso hotel, en donde él también lo estaba. En ese hotel se iba a celebrar el evento en el que tenía que trabajar. Era la entrega del premio al mejor arquitecto, el Premio Pritzker, y se lo habían concedido a uno de Nueva York.

Cuando Maggie supo la noticia, le dio un vuelco el corazón

--No puede ser. Sería mucha casualidad que se tratase de la misma persona, imposible, ¡ con lo grande que es el mundo !

Lewis interrumpió sus reflexiones, pero algo la decía que no estaba muy descaminada. El evento se celebraría dos días después, así que tendrían tiempo de divertirse antes de tener que asistir a ello.

Salieron como dos jovencitos cogidos de la mano a conocer la gran ciudad y a divertirse todo lo que pudieran.


El gran vestíbulo del hotel estaba lleno de gente ataviada para las grandes ocasiones. Las damas con traje largo de noche y ellos con smoking. En un lado del mismo había un corrillo de gente en torno a un hombre alto, guapo y que parecía ser el merecedor de tanta expectación. Le acompañaba una mujer de edad mediana muy atractiva que se encargaba de presentarle a todas las personalidades asistentes a la reunión.

De frente al grupo, Maggie observaba a las personalidades. Lewis no podía acompañarla puesto que era el encargado de filmar el video del acto, pero ella con traje largo , también pensaba asistir a la entrega con la mayor curiosidad. No se equivocaba, aquel rostro lo había visto antes en casa de Emma: se trataba de James.

Se dirigió a recepción y pidió le facilitaran el número de habitación, cosa que no hicieron. Entonces ella se dirigió a las cabinas de teléfono y pidió avisaran al arquitecto galardonado, por nombre James...

Un botones voceó el nombre al que respondió el interesado y se dirigió al teléfono que tenían en recepción

--Si, dígame

--Usted no me conoce, pero me urge hablar con usted



--Lo siento, si es una periodista hablaré con todos ustedes en la conferencia de prensa de mañana
Siento me interprete mal , pero no puedo atenderle ahora. Como puede comprender tengo que atender a todas las personas que han venido, y me parecería una descortesía ausentarme

--Le aseguro que se trata de algo que le interesa mucho

--Por favor no insista. Mi mujer me está llamando; va a comenzar el acto, perdóneme

--Emma, ¿ le suena de algo?

--¿ Cómo dice? repita ese nombre

--Creo que será mejor que hablemos personalmente. Estoy en la 510. Creo que deberá hablar conmigo lo antes posible. De verdad que le interesa.


Maggie


James terminó la recepción feliz por el reconocimiento demostrado. Lissa estaba radiante de felicidad y de orgullo. No le había defraudado, toda la confianza depositada en James la había sobrepasado. Había alcanzado el máximo galardón en su profesión. Ellos estaban felices, a pesar de la cara melancólica que durante toda la noche había podido observar en el rostro de James

--Deben ser los nervios y la emoción- pensó

Nuca imaginó el motivo real de esa impaciencia. Se acostaron muy tarde, pero a pesar de ello James no pudo conciliar el sueño. Deseaba con todas sus fuerzas que amaneciera pronto para poder hablar con aquella misteriosa y desconocida mujer que le hablaría de Emma, ¿de qué? Hacía mucho tiempo que ni siquiera habían cruzado una palabra, no se habían visto desde que salieran del despacho del juez y por ello no podía imaginar lo que le diría.

Después de desayunar James se excusó con Lissa argumentando que querían hacerle una entrevista

--Pero ¿ tan pronto?...

--Vuelve a dormir, espero terminar rápido

La besó en la frente y ella volvió a quedarse dormida. James se dirigió a recepción y solicitó la comunicación con la habitación 510. No tuvo necesidad, Maggie se aproximó a él presentándose.

--Creo que debemos ir a un rincón tranquilo en donde podamos hablar sosegadamente. Es muy importante lo que tengo que decirle

--Como quiera, me tiene en ascuas¿Le ha pasado algo?

--Quiero advertirle que ella no sabe ni que usted está aquí, ni que voy a contarle algo que ella no me ha autorizado, pero creo que estoy obrando correctamente

--Si no le importa no ande con tantos preambulos, por favor. Como puede comprender estoy impaciente.

Primero, para llegar al día de hoy, tenga paciencia y le explicaré cómo llegué a conocer a Emma.

Maggie hizo un relato pormenorizado de cómo llegó hasta el pueblo que ahora era su hogar. Por fin llegó al momento en que ambas mujeres establecieron su entrable amistad:

--Emma llegó al pueblo embarazada y quiso tener a su hijo en un lugar en donde nadie pudiera localizarla, no por vergüenza porque ella no había tenido la culpa de que usted en determinado momento ejerciera violencia contra ella. Se enteró del embarazo después de que se divorciaran, y a pesar de que la insistimos para que se lo comunicara, ella no cedió. Una vez le llamó por teléfono delante de mi a instancias mias, fué justo el día que salió de la clínica después de dar a luz. La persona que cogió el teléfono le anuncio "que los señores" habían salido de viaje, por lo que ella interpretó que se había casado, y no quiso mezclarse en su matrimonio.
Tiene una hija preciosa de nombre Rosalyn y se parece a su madre.

La palidez del rostro de James era alarmante. No podía ser verdad lo que quella mujer le estaba contando. No podía ser verdad que la crueldad de Emma hubiera llegado al extremo de ocultarle que era padre, sabiendo que era lo que más ambicionaba, no podía ser verdad.

Estalló en una cólera contenida y sujetando fuertemente el brazo de Maggie, le suplico:

--No me mienta, no puede ser verdad. Ella sabe que todo empezó precisamente...

--Si, porque ella quería que esperasen para ser padres. Si también lo sé. También la he dicho que cometió el error más grande de su vida y que había perdido al hombre que amaba, pero ella no quería destruir su vida con esa confesión. Piense cree que usted la ha rehecho y está felizmente casado.

--Dígame cómo se llama ese lugar, por favor. Tengo que ir a verla, tengo que ver a mi hija. Pero no puedo perdonarla que me lo haya ocultado, no debió hacerlo aunque estuviese casado. ¿Lleva alguna foto de la niña?

--Si, desde luego. Tómela

--¿Qué tiempo tiene?

--Seis meses, le dijo Maggie mientras sacaba el pequeño álbum que llevaba en el bolsillo.

Ante él estaba aquella carita igual a la de su madre, con sus mismos ojos, su mismo cabello. Era un bebé precioso y era su hija.



Dos lágrimas resabalaban por sus mejillas. La emoción más grande le embargaba y no podía articular palabra.

--Apúnteme por favor la dirección. Iré a verla lo ates posible. ¿Debo decirle que usted me ha informado?

--Haga lo que crea oportuno, de todas maneras ella va a saber que he sido yo la persona que le ha contado todo. Nadie más que yo sabe lo ocurrido, ni siquiera Crowford, que goza de toda su confianza.

Se despidió de Maggie agradeciéndole la noticia. Ella,  al ver alejarse a James exhaló un suspiro profundo de alivio. Sabía que había obrado como debía, aunque le costase un disgusto con Emma.

sábado, 1 de julio de 2017

Los errores que cometimos - Capítulo 4 - Publicidad

Decidió saltar de la cama, estaba harta de dar vueltas y no hallar ni tranquilidad ni sueño. En lugar de una ducha se dió un baño caliente, relajante, que le amortiguara el terrible dolor de cabeza que tenía. Todo el tiempo del mundo era suyo, ahora, y no sabía qué hacer con él. No sabría precisar el tiempo que estuvo sumergida en la bañera, únicamente cuando el agua estaba casi fría, se dio cuenta de ello. Salió del baño y envuelta en el albornoz se puso delante del espejo, tenía un aspecto deprimente: las ojeras eran muy azuladas y profundas, su rictus amargo y su ánimo por los suelos.

Salió a dar una vuelta; necesitaba salir del apartamento y con un poco de suerte se distraería viendo a la gente que presurosa acudía a sus trabajos.

No sabia por dónde ir, se dejaría llevar. Se paró delante de una cafetería y decidió entrar a tomar café y una aspirina, a ver si así conseguía centrarse en lo que debía hacer en adelante. Pidió un café fuerte y una tostada, a pesar de que no tenía ni pizca de apetito. Se sentó en una mesa junto a un ventanal. Una figura de hombre se puso a su lado llamándole:

--Emma, Emma ¿ qué haces aquí y con esta pinta?
--¿ Cómo estaré?-  se preguntó porque ni siquiera se había mirado al espejo para vestirse.
-- ¡ Robert ! ¿ Cómo estoy? ni siquiera me he mirado en el espejo. No me encuentro muy bien ¿sabes?, tengo un espantoso dolor de cabeza que me tiene loca.
--Ya, ya,-dijo su antiguo jefe- No pareces sentirte muy bien, pero creo que no es el dolor de cabeza, sino otra cosa El haber dejado el trabajo ¿quizá?

Emma necesitaba algún amigo en el que desahogar la angustia que sentía y Crowford lo era, lo había demostrado en infinidad de ocasiones.


Emma le contó su divorcio alegando que no terminaban de entenderse, ocultó la realidad. Entonces él le hizo una proposición:

--No puedo ofrecerte el mismo puesto que tenías antes de irte, porque a pesar de haber pasado poco tiempo había mucha gente esperando esa oportunidad, y claro, tu plaza ya está cubierta; pero se me ocurre que la campaña de cosméticos está pendiente. Se quedó paralizada pues tu sabes que el cliente te quería a tí como modelo ¿ Por qué no la haces? Ya sabes en que consiste: televisión, revistas,..., en fin todo eso.
--Robert, no creo estar en el mejor momento físico para hacer publicidad
--¡ Claro que si ! no hay nada que el maquillaje no remedie. Además no se hará mañana mismo. Hay que buscar escenarios y ponernos en contacto de nuevo con el cliente, pues le he estado dando largas diciéndole que trataba de convencerte. Hazlo, no te vas a arrepentir y lo paga muy bien. -Emma se le quedó mirando y dijo:

- ¡ Adelante lo haré !.

James se entrevistó con Emily Clarsson para mostrarle los planos que había diseñado para su mansión y acudió a su casa antes del mediodía porque ella no estaría disponible antes de esa hora. tenía al masajista y eso era imprescindible para ella.


Llegó a la hora acordada. Vivía en una casa típica del sur de los Estados Unidos, quizá demasiado ostentosa y grande para una persona sola y que además viajaba constantemente. Ella era una mujer de edad mediana muy atractiva , y de mundo. No en vano conocía el mundo entero en sus interminables viajes.

La dama apareció mientras James examinaba la habitación en donde la doncella le había dejado. Le había parecido atractiva en su primera entrevista, pero hoy le encontraba hasta hermosa. Era distinguida y segura de sí misma, sabiendo el terreno que pisaba.

A Emily le gustó James a primera vista. Era bastante más joven que ella, pero le impactaron sus bonitos ojos verde-azulados, sus pecas y su pelo medio rizado. Era alto, de cuerpo esbelto. Le gustó. Era un hombre guapo e inteligente; la perspectiva de una conquista la lleno de alegriía::  iba a tener un flirt con James, seguro.  Lo que menos le gustaba era el semblante ceñudo que él tenía, era como si estuviera enfadado

--Será hasta que tengamos confianza-  Pensó Emily segura de su seducción.


Emily no desperdició ninguna ocasión para establecer contacto con James, cuyas visitas ora a casa de la dama, ora al estudio se hicieron cada vez más frecuentes. Emily cada vez se le ocurria una cosa distinta que variar, motivado porque no quería dejar de ver a James.

Tantos fueron sus contactos que terminaron por verse a diario. Ella se había ¿encaprichado? de James, o quizá se había enamorado de él. A James no le disgustaba el trato de aquella sofisticada mujer, experimentada y de mundo, por lo que sus salidas nocturnas se hicieron cada vez más frecuentes.

La campaña estaba en pleno apogeo y proyectaban su lanzamiento a bombo y platillo en breves días. Robert y Emma estaban muy satisfechos con el resultado, a pesar de seguir teniendo ese aire de melancolía que la hacía más interesante

--Has quedado espectacular, vas a ser la sensación,-comentó Robert a Emma.  Ella  sonrió levemente, como si no le importara el resultado, pero para sus adentros pensó:

-Desearía que James me encontrara espectacular.

Decidieron ir a comer a un restaurante cerca de la oficina Crowford.   Robert,  desde  siempre se había sentido atraído por la joven, aunque nunca le hubiese dicho nada respetando su matrimonio, pero ahora ella era libre...¿Tendría alguna esperanza? De repente el rostro de Emma cambió, palideciendo levemente.

--¿Qué te ocurre? ¿Estás enferma?
--No, no solo que acabo de ver a James con una mujer
--Eso no tiene nada de particular, estáis divorciados y tenéis que organizar vuestras vidas...
--Se están besando, se están besando.¿Te das cuenta?
--Emma, tienes que aceptarlo y tú deberías hacer lo mismo. No es un momento muy oportuno para hacerlo, pero sabes que me gustas mucho y...
--Por favor, Robert. Sabes que no puedo, yo amo a mi marido, aunque ya no lo sea. Deseo que me vea en los murales, en los autobuses, en la televisión. Deseo que me vea en todas partes, que mi imagen le torture. Será mi venganza. ¡ Dios mio ! ¿qué es lo que estoy diciendo? - James y Emiliy7 salieron del restaurante sin ver a Emma, y esta miró su reloj, e impaciente dijo a Robert

--Lo siento te tengo que dejar. Voy al médico y se me hace tarde.
--¿Te ocurre algo?
--No, deben ser nervios, pero últimamente no me encuentro muy bien. me he hecho un chequeo y hoy me dan los resultados. Perdóname, no tiene nada que ver ni con tu declaración,  ni el haber visto a James. Ha sido pura casualidad.

lió deprisa del restaurante y tomando un taxi se trasladó hasta la clínica en donde le dirían la causa del malestar que sentía desde hacía algún tiempo.

--Señora O'Cleary,.  Solicitó su presencia la enfermera ayudante del ginecólogo que le atendería
--Si, soy yo-  respondió Emma.

El médico le tendió la mano con una sonrisa, al tiempo que le indicaba una butaca frente a él

--Vamos a ver, dígame qué es lo que le ocurre
--Eso quiero que me lo diga usted. Creo que tengo una idea, pero no quiero ni pensar que sea lo que pienso
--¿Y qué es lo que piensa?
--Me preocupa tener un tumor. Siento algo muy extraño .
--Señora O'Cleary, le ocurre lo más normal en una mujer casada: está usted embarazada
--¡ No es posible !, no puede ser...
--Pero ..¿ de qué se extraña ?, perdóneme a no ser que el bebe no sea de su esposo
--Si, si lo es pero ocurre que nos hemos divorciado no hace mucho, y...
--Bueno, ustedes sabrán cuando ha sido la última vez que tuvieron relaciones sexuales. Eso es algo que les pertenece. Yo solamente le digo que esté tranquila que todo va bien y que va a tener una criatura preciosa, fuerte y sana. Dígaselo a su esposo y verá como todo se arregla.
--Doctor lo nuestro no tiene arreglo, él ya tiene otra vida con otra mujer. Lo tendré yo sola.
-- Lo siento, pero debería decírselo. Tiene derecho a saberlo incluso teniendo otra relación, se trata de un hijo y ese niño merece que tenga a su padre y a su madre al lado, dándole su cariño, aunque cada uno tengan su vida por separado; pero yo no puedo imponer mi opinión.
Deberá venir todos los meses para controlar el embarazo ¿ de acuerdo?, pues entonces hasta el mes que viene. No fume, nada de alcohol, ni de café, ni fiambres, ni carne cruda. ¿Tiene alguna pregunta que hacerme?
--Tengo miles, pero ahora no me acuerdo de ninguna. Creo que no estoy preparada para ser madre, y  la ironía de la vida, : uno de los motivos del divorcio fue que él quería tener hijos y yo le decía que esperase. La vida gasta bromas muy pesadas, doctor. Pero ¿sabe una cosa?, deseo tener este hijo, será una continuación de su padre al que amo profundamente.

Salió de la clínica perpleja, confusa. Necesitaba hablar con alguien, contarle lo que acababa de saber y desaparecer, irse lejos, no saber nada de nada ni de nadie. Empezaría una nueva vida su bebe y ella, en un lugar donde nadie les conociese, donde James ignorase su destino.-  En su imaginación se perfilaba a un James feliz, sosteniendo entre sus brazos a ese bebe tan deseado por él. Y precisamente por su concepción es que habían perdido todo.


Guardó silencio, no le dijo nada a nadie y acudió a la presentación de la campaña como si nada ocurriera.
Estaba radiante en los carteles publicitarios. El cliente estaba muy satisfecho del resultado y se enorgullecía de haber tenido "buen ojo" para elegir a la modelo.

Por ironías del destino, James había pasado la noche junto a Emily. Se despidieron en la puerta: ella debía recibir a su masajista y él acudiría a su estudio para seguir trabajando en el larguísimo proyecto de la casa de ella. Giró el coche en la rotonda y al enfilar la carretera que le conduciría a la ciudad, se topo de bruces con una valla publicitaria de una bellísima mujer anunciando algo. Frenó el coche de golpe y se quedó mirando aquel cartel con aquella mujer que le resultaba tan familiar.

--Pero... Dios mio Emma...Por si ya era dificil olvidarte, ahora te veo en todos sitios. ¿es que no voy a encontrar la paz nunca, es que me vas a perseguir toda mi vida?


Tuvo la necesidad imperiosa de ir hasta la casa que había construido para ella y que no llego a regalarle. Volvió a vivir todo lo pasado, los buenos y los malos momentos, pero el último episodio le dolía tanto, tanto que no podía ni respirar. Plantado frente a la casa imaginó cómo habrían sido sus vidas de no haber ocurrido aquello. Seguirían juntos e incluso posiblemente habrían encargado un bebe. Un sollozo ahogado se le escapó de la garganta y decidió marcharse de allí.

Emma se contemplaba en los anuncios y no creía ser ella. Verdaderamente había salido preciosa, pero qué más daba. Ahora tenía otras cosas en qué pensar. Con lo ganado en la publicidad le permitiría vivir desahogadamente en un lugar tranquilo hasta la llegada del bebe y después buscaría trabajo en lo que fuera y sacaría adelante a su hijo. Pero pensaba en todo, y también en que si a ella le ocurriera algo esa criatura quedaría desamparada, por lo tanto decidió acudir a un notario:

--El padre no debe saber que este niño ha nacido, únicamente si a mi me ocurriera algo, deberá comunicárselo para que no quede desamparada.
--Pero ¿ no le parece que eso es cruel?. Tiene derecho a saber que va a tener un hijo, y si le ocurriera algo, cómo puede pensar que de la noche a la mañana iba a aceptar a una criatura que ignoraba su existencia. Hasta puede que tenga hijos de otra mujer y ésta se vea relegada. Está cometiendo un grave error.
--Lo se, lo se. Pero él ahora tiene otra relación . Por Dios santo ¿ cómo le voy a decir que estoy esperando un hijo?
--Debe decírselo, es su derecho. Luego él que proceda como quiera , pero usted tiene esa obligación y no sólo por usted, sino por el bebe que no tiene culpa de los errores de sus padres.

No supo lo qué hacer. Sentía que el notario tenía razón, pero por otra parte quería herir a James, sabiendo que eso justamente era lo que más le dolería, porque lo había deseado con todas sus fuerzas. En realidad le costaba admitir que no fuera la única en la vida de James, que otra mujer la había desbancado y seguramente ya ni pensaría en ella.

--Me voy a volver loca..Qué hago; siento que tiene razón, pero mi orgullo, en la forma que este bebe ha sido concebido, me duele, me duelo muchísimo y que él ame a otra mujer no puedo soportarlo.

De momento pensaría a dónde ir y después cuando naciese el niño sabría  lo que hacer. A Robert le diría su situación y también le expondría su huida, a sabiendas que no lo aprobaría,,  como así fue.

Y encontró el lugar ideal para cuidar a su bebe. Un pueblecito pequeño, tranquilo y acogedor. Había un solo inconveniente: tenía pocos habitantes y la distracción primordial era saber de la vida de todos.  Paró el coche en la gasolinera anexa a una  cafetería.  Entró.  Sentía malestar, y es que no había probado bocado alguno desde el día anterior.  Se sentó en la barra, y enseguida fue atendida por una mujer de unos cuarenta años, muy atractiva y simpática.

Enseguida entabló conversación con ella interesándose de dónde venía, y miles de preguntas más referente  al lugar de donde procedía.

- Perdona que sea tan cotilla, pero aquí,  como verás,  hay poco de lo que hablar- Emma miró alrededor, y comprobó que sólo una mesa estaba ocupada por unos forasteros, y dos más, por hombres mayores que discutían acaloradamente sobre el último partido de rugby.




- Este lugar parece muy tranquilo- comentó

- Créeme, demasiado tranquilo. Te puedes morir de aburrimiento.  Por cierto, mi nombre es Maggie.  Llevo tanto tiempo aquí, conociendo a tan poca gente, que he olvidado hasta mis buenos modales.

- Encantada.  Yo soy Emma  O'Cleary
- ¿ Eres escritora y has venido buscando silencio ?  Te aseguro que aquí vas a encontrarlo en demasía
 -No, no soy escritora.  Soy publicista, pero me he tomado un tiempo sabático y he decidido buscar un lugar tranquilo...  para cargar pilas... ya sabes.
- Pues no, no ,lo sé. ¿ Te gusta este lugar ?.  Tiene unos alrededores bonitos, y la gente es buena, pero cotilla.
- No estaría mal. Es posible que me quede. ¿ Hay algún motel cerca ó algún hotel ?



- ¡ Ay criatura ! No hay motel, sólo está mi pensión u hotel, como quieras llamarlo. Es limpio y formal.  Yo lo regento.  En realidad soy la dueña de la pensión y de la cafetería
-Pues no lo pensaré más.  Aquí me quedo


Y de esta forma, riendo, Maggie la acompañó hasta el hotel y le dio la mejor habitación que tenía, aunque como le advirtió sería por unos días, hasta que ella se orientara y si decidía echar el ancla, buscaría una casita, no muy grande para vivir alli.

Se quedó, y su amistad con Maggie se hizo fuerte. Emma buscaba compañía y confidente, y Maggie alguien con quién hablar de cosas que no fueran sólo las cosechas y el tiempo.  Al cabo de dos meses, Emma contó  a su amiga, lo que en realidad le había llevado hasta allí.  Maggie la escuchaba con atención, y al final la abrazó como si fuera una hermana pequeña

- No estás sola. Maggie está aquí y te ayudará en todo lo que necesites.  Ten a tu hijo con tranquilidad y sin sobresaltos. Cuenta conmigo.¿ Él sabe que va a ser padre? - la respuesta de Emma fuew negativa

- Pues, mal hecho. Tienes que decírselo.  Tiene derecho a saberlo, aunque no lo desees. ¿ Has pensado, que si por casualidad se entera, puede demandarte y tú perder a tu hijo?
- No, naturalmente que so. Ni se le ocurra
- Pero cariño, no depende de lo que quieras tú, sino de lo que dicte un juez.  Piensatelo. Y ahora me voy que tengo el "negocio" solo -. Ambas amigas se abrazaron y se despidieron hasta el día siguiente.

Y pasó el tiempo y su embarazo ya era notorio.  Soportó las habladurías y las opiniones de sus vecinos, no le importó que cada uno pensara lo que quisiera. Y así llegó el nacimiento de su hija, fue niña y ´la hizo llamar Rosalyn .

Fue sola al paritorio y sola dio a luz. No tuvo ni unas humildes flores en su habitación. Nunca se sintió tan sola y tan alejada de todo lo que quería. Se abrazó fuertemente a su niñita y salió en silla de ruedas hasta la puerta de la clínica en donde la niña había venido al mundo. Allí en la puerta miró entorno a ella tratando de localizar algún medio de locomoción que las llevase hasta su hogar, pero no había nada ni nadie.
Emprendió el regreso al pueblo con su niña en brazos portando el bolsón en el que llevaba la ropa de ambas.

Iban caminando lentamente, pues Emma se sentía algo cansada y  débil, cuando un coche destartalado comenzó a tocar la bocina. Ella se apartó pensando que querían pasar, , pero de repente un frenazo la sobresaltó, era Maggie que venía en su busca

--¿Cómo es que no me has avisado? Para que crees que están las amigas.
--Maggie, Maggie.-  Emma se derrumbó y se abrazó a su amiga cuando ésta tomó entre sus brazos a la pequeña Rosalyn-  Me he sentido¡ tan sola...!
--No seas tonta, no estás sola. Tienes a tia Maggie. Recuerda querida que yo he pasado por ésto hace muchos años y también estuve sola, y creéme se sale adelante.

La metió en la cama, la ayudó a amamantar a la pequeña y se acomodó en una mecedora dispuesta a pasar la noche junto a Emma. Le recordaba a esa hija que tuvo cuando apenas había pasado la adolescncia y que perdió al dar en adopción. Había tomado cariño a esa mujer joven decidida, pero tan perdida en la nueva faceta que le había tocado vivir.  Emma se había dormido hacía rato, la pequeña estaba limpia y comida y ella se había puesto una taza de café dispuesta a cuidar del tranquilo sueño de Emma. Se arropó las piernas con una manta y se dispuso a ver una revista. Al abrir una de sus páginas los ojos los abrió desmesuradamente:

--¡ Dios mio, pero si es..!



Miraba la revista y a Emma que dormía tranquila. Nunca hubiera imaginado que aquella impresionante mujer que deslumbraba desde la revista, fuese la misma joven que se había abrazado a ella al encontrarla en la carretera:

--¿ Qué ha ocurrido en tu vida para venir a parar a este pueblo de cotillas? ¿Qué te ha ocurrido?, no te dejaré sola, ni hablar.  Dalo por hecho.

Los errores que cometimos - Capítulo 3 - Caminos separados

Apenas había pasado una semana desde la separación . Emma ya había encontrado un apartamento y estaba preparando su traslado. Había elegido para ello el mediodía, cuando James no estuviera en casa. El momento era tremendamente doloroso y no lo quería acrecentar más. Durante esos días la situación había sido tensa entre los esposos. James había tratado por todos los medios que rectificara su actitud, y al no conseguirlo, optó por estar en casa lo menos posible. El cruzarse con Emma era demasiado doloroso, más de lo que él podía soportar.

Al finalizar el día,  Emma ya estaría instalada en su nuevo hogar. En un hogar frío y desolador, carente de todo amor familiar, carente de lo que ella había sentido mientras vivió con James. Conectó la televisión y alzó su volumen; quizá para no escuchar el denso silencio que reinaba en esa casa, o quizá para ahogar sus propios sollozos. James la había suplicado que no se fuera de casa, que en todo caso él se iría, pero ella no quiso aceptar: le era insoportable seguir viviendo en el lugar en donde había recibido tanto amor y había sido tan feliz.

El nuevo día la sorprendió despierta, no había podido dormir en toda la noche. Recordaba sus tiempos felices: "Estoy pagando mi tributo a la felicidad,,  pensó. No paraba de llorar. Echaba de menos a su marido y empezó a pensar que quizá hubiera sido demasiado dura, porque en parte él tenía razón, pero las cosas se habían ido de las manos y ya no había vuelta atrás.

Pensaba en qué iba a trabajar¿Debía hablar con su antiguo jefe para tratar de incorporarse de nuevo? Sabía que el puesto que ella había ocupado estaba en manos de otro profesional. No la importaba empezar de cero o quizá fuera mejor intentarlo en otra agencia. Eso de momento no la preocupaba, tenía el suficiente dinero para resistir una temporada. No quería nada de James, no aceptaría nada.

James había ido escalando peldaño a peldaño su prestigio como arquitecto. Le empezaban a llegar contratos sustanciosos, de los que dejan dinero y fama.

Aquella mañana Emilie Clarson se presentó en el estudio de James . Quería construirse una nueva casa a las afueras de Nueva York y le habían recomendado a James O'Cleary, el joven arquitecto irlandés innovador y talentoso.

James la recibió advirtiéndole que tenía poco tiempo pues debía atender un asunto importante, pero quedó con ella en entrevistarse al día siguiente en la mansión de la dama. La cita era con los abogados y la firma del divorcio.

Cuando Emma llegó al bufette, James ya estaba allí. Acodado sobre una ventana miraba sin ver lo que ocurría en la calle. Estaba triste, muy triste y tenía una rabia que quería contener a toda costa. Del ascensor salió Emma acompañada por su abogado y ambos se dirigieron a la estancia en donde aguardaba James con su letrado.

Se miraron sin apenas dirigirse la palabra, pero sus miradas fueron profundas, de reproche que cada uno le hacía al otro. La puerta se abrió y una secretaria les condujo a la presencia del juez de turno. Se sentaron uno frente al otro, al lado de sus respectivos abogados y al frente el juez, mayor en edad pero de aspecto bonachón. Comenzó su disertación recomendando a los esposos comprensión y les conminó  que sería mejor pensar lo que iban a hacer. Había leído el informe de los abogados y le costaba dar el beneplácito para disolver aquella unión de unas personas que tanto se querían, "pero el alma humana es insondable", pensó para sí.

Ambos abogados argumentaron que la situación planteada estaba muy pensada y que por el bien de ellos rogaban se acelerase el trámite para evitar mayores tensiones. Y el juez dio comienzo a la lectura del documento de disolución del matrimonio.  Al llegar a las cláusulas Emma objetó en la que se reflejaba los bienes gananciales:

--No, no quiero nada. No necesito nada. Tengo mi trabajo y no considero justo que me asignen una pensión, no la necesito. El se ha ganado su bienestar a fuerza de trabajo, lo mismo que el mio. No admitiré esa cláusula, de ninguna manera. No quiero ni dinero ni posesión inmobiliaria. Tengo mi casa, sólo quiero que ésto termine de una vez, por favor señoría. Es bastante triste, por favor que sea breve.

--Pero Emma, yo no quiero terminar así ¿ por qué no aceptas lo que te ofrezco de corazón?, eres, bueno has sido mi esposa hasta ahora y nuestros comienzos no fueron fáciles.Parte del bienestar del que ahora gozamos es tuyo, con tu trabajo aliviastes los gastos hasta que yo me situé. No es justo que ahora no obtengas tu tributo.
--¡ Mi tributo !¿ recuerdas lo que te dije ? ahora lo estoy pagando...No James, no quiero nada, y es mi última palabra, de lo contrario no firmaré y se quedará todo en suspenso indefinidamente, y creo que ésto no es conveniente para nadie. Tenemos que organizar nuestras vidas, bueno tu ya la tienes encauzada, pero sabes que cuando tomo una decisión es firme.
--Ya lo se, ya lo se. Está bien se hará como quieras. Ya no puedo discutir más, ya basta.

Firmaron el documento y tristemente se fue cada uno por su lado. Tardarían mucho tiempo en volverse a ver, sus caminos se habían separado definitivamente.

James marchó a su trabajo aunque no estaba en la mejor disposición de crear edificios, pero tenía que olvidarse de todo y centrarse en los planos.

Emma se dirigió hacia su casa. Era el día más triste de su vida y no quería ver a nadie ni hablar con nadie,n i siquiera a la gente con quién se cruzaba por la calle.

El apartamento se le antojó más frio y silencioso que nunca. Al entrar se quedó en la puerta mirando a su alrededor no sabía muy bien qué es lo que buscaba. Tiró el bolso encima del sillón y quitándose los zapatos se dirigió al dormitorio y se tumbó en la cama mirando al techo de la habitación, lloraba silenciosamente repitiendo un nombre: James, James, James...

Perdió la noción del tiempo. Recorría con la imaginación todo lo vivido junto a él desde que se conocieron siendo niños, pero la imagen que predominaba en su cabeza, era la vivida esa mañana en el despacho del juez. Se golpeaba en la frente como queriendo borrarla sin dejar de gemir. Ya todo había acabado y de la peor manera posible.

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