viernes, 13 de diciembre de 2019

Lucía - Capítulo 11 - Seremos uno del otro

Fue un beso largo, profundo y apasionado como todos los suyos para Lucía.  La amaba tanto, y la había deseado tanto, que ahora que ella había aceptado ser su esposa, no se lo terminaba de creer. Era como un sueño, algo maravilloso que le desbordaba. Era una fuerza incontenible difícil de dominar.  Y ella se daba cuenta de ello, y le correspondía, porque algo nuevo corría por sus venas. La vida incontenible invadía todo su ser y un extraño deseo  nublaba su razón.  Quizá las palabras de Nancy, o la fuerza incontrolable de los sentimientos de Sean hacia ella, hacían que su  abrazo y sus besos tuvieran la misma fuerza que los de él, y por primera vez en su joven vida, sintió que deseaba pertenecer a aquel hombre, allí y ahora.  Su instinto se lo pedía a voces; ese instinto tanto tiempo reprimido por una educación obsoleta y por la pérdida de aquel primer amor a edad tan temprana.  Y recordó las palabras de Nancy: " acuéstate con él si le amas, si es lo que deseas ...". Y entonces de sus labios brotaron unas palabras que no reconocía fuesen pronunciadas por su boca, sino por un instinto natural y primitivo de su organismo reprimido hasta entonces, y locamente desbocado bajo las caricias de aquel hombre que estaba locamente enamorado de ella   ¿Podría compensarle de la misma forma ?
-Sean, Sean..., por favor - dijo temblorosa y jadeante acariciando el rostro del hombre- Por favor. Van a vernos
- No me importa. Que nos vean...  Así todos se enterarán que estoy loco por ti
- Vayamos a donde podamos estar solos.  Deseo recibir tus caricias, las necesito, pero no aquí
-¿ Qué quieres decir ? ¿ Deseas estar a solas conmigo ?
-Si.  Lo deseo más que nada.  Llévame a tu cabaña
-¿ A la cabaña ? ¿ Estás segura? ¿ Sabes lo que eso significa ?
-Si lo se´. No conoces mi vida.  No sabes que por la educación imperante en mi pais, era un pecado hasta besarte con tu novio.  Peter lo sabía, se lo dije, y él aceptó mis reglas. Pero... ha pasado el tiempo.  Ya no soy una niña, y ...  es difícil acallar las voces que en mi interior gritan que les de salida .  Que ya es hora de dar lo que la Naturaleza reclama, y deseo que seas tu mi primera vez

Sean la miraba atónito.  No podía creer lo que estaba viviendo y escuchando. ¿ Cómo era posible pasar en tan pocas horas, de una desesperación horrible al creer que no le amaba, a la proposición de matrimonio, y a la solicitud de hacerla suya, todo en unas horas?

- ¿ Eso es lo que quieres? ¿ No deseas esperar a que estemos casados ?
- No si a ti no te importa
-Lo he deseado desde que te conocí. El más liviano roce de una mano tuya, me provocaba tal excitación que tenía que irme de donde estuvieras. ¡ Cómo va a importarme, si vas a ser mia de todos modos !  Pero en la cabaña no
- ¿ Por qué en la cabaña no ?  Es tu casa
- Pero también han estado en mi cama otras mujeres. No allí no. Vayamos a otro sitio. Será nuevo para ambos, nuevo como lo que ocurrirá entre nosotros
- ¿A dónde iremos ?
- A un hotel.  Al más lujoso de la ciudad.  Allí nos perderemos el uno en el otro.  No importa el tiempo, no importa nada más que tú y yo. Así que anda, pon en un neceser lo que necesites para pasar la noche fuera de casa.  Mientras lo haces hablaré con mamá. Después pasaremos por la cabaña a recoger mis cosas.  Te quiero no sabes de qué manera-. Y besándola nuevamente se separaron .

- Mamá - dijo Sean a su madre
- Dime hijo
-Nos vamos. Lucía no vendrá esta noche a dormir.  Vamos a hacer una excursión y a charlar detenidamente de nuestras cosas
- Entonces ¿ vais a casaros ?
- Si mama, ella me ha aceptado
- Me alegro, cielo. Es una buena chica y te necesita.  Se siente perdida y tu le darás seguridad. Me alegro. Papá está ocupado con un cliente. Hablaré con él a la hora de comer, pero debes comunicárselo tú
- Así lo haré, mamá. Hoy mismo
- Muy bien hijo

Sean salió en busca de su novia, y Nancy, sonriendo, movia la cabeza y decia bajito: " ¡Oh el amor! . Es un potro desbocado, incontenible. Bendita juventud "

Y se pararon delante del hotel más lujoso de Austin. Ella se merecía lo mejor, en una ocasión muy especial.  Ambos estaban nerviosos. Lucía aún no entendía cómo había tenido el valor suficiente para proponerle su primera experiencia amorosa .  Debía explicárselo primero. ¿Cómo  decírselo?  Era muy violento; le daba vergüenza hablar de esas cosas con él.  Otra muy distinta había sido hablar con Nancy.  Al tratarse de una mujer, sabría comprenderla, pero ¿ qué pensaría Sean, cómo abordar el tema ? ¿ Cómo debía comportarse ?  No era una situación fácil y la tenía nerviosa y sofocada . ¿ Cómo se le había ocurrido pedirle eso, sin haber tenido roce amoroso con él, más que un par de besos . ¡ Qué besos !, desde luego,..,  pero lo otro...  eran palabras mayores.  ¿ Sería lo bastante bonita para él?

- Vamos.  Nuestra habitación está lista- esas palabras la sacaron de su ensimismamiento, y tomada de su mano, la condujo hasta el ascensor con paso seguro y apresurado.  No se atrevía a mirarle de frente. La cara le ardía y se tocó la mejilla para comprobar que era real y no una apreciación suya. Sean la miraba intensamente, observando hasta el más mínimo detalle.  Sabía que ella estaba nerviosa, violenta, avergonzada. Su hermano le contó que era vírgen, por tanto sabía perfectamente lo que tenía que hacer, pero ella ignoraba que conocía ese secreto.  Habría de tener mucha cautela para no ahuyentarla.  Era muy sensible y vulnerable.  No deseaba que pasase mal rato, pero cómo explicarla que era la cosa más normal del mundo entre un hombre y una mujer que se amaban.Al verla tan excitada, la preguntó inquieto
- ¿ Qué te pasa? ¿ Te arrepientes de algo ?
- Todo el mundo se ha enterado a lo que venimos- le replicó avergonzada
- Ja, ja ,ja. ¡ Qué cosas se te ocurren ! ¿ Crees que somos los únicos que vienen a "eso "?
- Me da mucha vergüenza. No puedo evitarlo. Déjalo estar

Él la miraba entre divertido y asombrado. Aunque joven, era una mujer adulta.  Comprendía su nerviosismo y violencia. Y una ráfaga de ternura le invadió; tendría que ser su instructor hasta en lo más elemental.   ¿Cómo desechar la inhibición que por lógica habría de sentir en el primer momento?.  Él tampoco se había visto en una situación igual.  Todas las mujeres a las que había tratado, eran expertas, nunca tuvo que lidiar con ese aspecto. Pero ella, no era una mujer más; era el amor de su vida, la iba a poseer por primera vez y no quería herirla.  Sería tierno y tendría calma; confiaba en que todo viniera por su propio peso.  Era un examen para ambos, y de esa noche dependía  su futuro como pareja.


Antes de abrir la habitación, la preguntó nuevamente si estaba decidida a dar ese paso.  Ella movió su cabeza afirmativamente, sin levantar la vista del suelo.  La tomó por la cintura y entraron. Mientras él cerraba la habitación, ella recorría con la mirada el entorno de la misma.  Era una suite lujosa y confortable. Sobre una mesa baja, había depositada una cesta con frutas y bombones,  y en una bandeja una botella de champán con dos copas, que previamente Sean había encargado.

- ¿ Está todo bien... a tu gusto ? - fue lo que la preguntó para de alguna manera romper el hielo

Lucía no pronunciaba palabra alguna, era como si hubieran huido de su cabeza.  Estaba algo pálida y creía arrepentirse de haber sido tan impulsiva. No estaban casados; si hubiera sido así, todo habría resultado más sencillo.Pero había sido ella la que tomó la iniciativa, y ahora estaban allí, los dos solos, en una habitación de hotel desconocido para ella, y Sean se aproximaba con muestras del profundo amor que sentía por Lucía.




Besaba suavemente sus sienes, sus ojos, sus mejillas, su cuello. Ella entornaba los ojos; le agradaba sentirse amada por aquel hombre tan tierno y dulce, y poco a poco se fue relajando, para dar paso a otro sentimiento hasta ahora nunca sentido.

La infiel - Capítulo 9 -La despedida

Y la respuesta llegó al cabo de dos meses.  Había sido aprobada su solicitud y el máster comenzaría a mediados de Septiembre.  Cuando leyó la respuesta, se sentó pensativo: ya era inevitable la partida.  Ese fin de semana lo tenía libre, de modo que iría a casa de sus padres para despedirse de ellos.  A su regreso hablaría con ella.  Aún estaba a tiempo de renunciar, de seguir como hasta ahora.  Dudó, pero su decisión era firme.  Cogió su chaqueta y fue hasta el banco para hacer la transferencia por la que abonaba su máster.

Paso a paso fue cumpliendo el plan que se había trazado.  Dejó para rl último trámite, su entrevista con Elva.  La vio en el jardín con un paciente.  paseaban, y desde lejos la contempló durante unos instantes, después se acercó a ellos y  de saludar al enfermo, pidió permiso un momento para hablarle a solas.  La tomó del brazo y la llevó aparte


- ¿ Ocurre algo ? - le preguntó ella
-Si...  Bueno no ocurre nada, sólo que me voy de viaje y quería que lo supieras.  Me has estado evitando durante todos los días, pero no quería irme sin decírtelo.  Va a ser un viaje largo, de tiempo

Ella guardó silencio.  Le miraba sin decir nada.  Sin preguntarle el motivo de su partida, ni a qué lugar del mundo se trasladaba.  No quería saber nada porque tenía miedo de, al saberlo, hacer un día las maletas e ir en su busca.-

- ¿ No dices nada? ¿ No deseas preguntarme nada?
- No.  Es tu decisión; sólo quiero saber si lo has tomado por lo nuestro
- Si, es por eso.  Porque es muy difícil nuestra situación, la tuya en particular. ¿ Puedo pedirte algo?
- Tu dirás
- Pasa al menos un día conmigo, por favor.  No quiero irme y que sea ésta nuestra despedida, tan fria ¿Podrás arreglarlo ?

Ella le miró largamente, al tiempo que pensaba que era lo que más necesitaba y deseaba del mundo. Su cabeza trabajaba buscando algún pretexto para estar con él, para decir algo que fuera congruente y no levantara sospechas de nada, porque si llegase a saberse, su sacrificio no habría servido de nada. Y respondió:

- Sí.  Ya me las arreglaré.  Encontraré alguna excusa  convincente.


La apartó detrás de unos setos y allí la besó largamente.

- ¿ Cuando ? - preguntó
- Mañana.  Será mañana. Esta noche no puede ser.  Tendría que haber avisado en casa de la señora para que me buscasen sustituta.  Lo diré esta noche y cuando salga por la mañana iré en tu busca ¿ Dónde nos vemos?
-Ve a mi apartamento.  Decidiremos  donde ir
- Está bien -  Ella se alzó para llegar hasta su boca, y le beso suavemente.  Después giró sobre sus pasos y fue a reunirse con el paciente.

Y ambos contaron los minutos, los segundos.  Y ambos desearon que aquella noche terminase pronto.  Y ella se arregló con esmero y al mirarse en el espejo comprobó lo desmejorado que tenía el rostro.  Que era más delgado de lo acostumbrado, pero nada de eso importaba ahora.  Iba a reunirse con él, con su amor y sería su despedida, y probablemente no volverían a verse jamás.

Tomó el autobús y después otro, hasta llegar al domicilio de James, que la aguardaba con impaciencia.  Su encuentro fue desesperado; sabían lo que representaba aquel encuentro y la frustración  de los días no vividos.  Pero ahora todo quedo relegado, y no desperdiciaron ni un segundo. Durante ese día y su noche, se acariciaron, se besaron, se tocaron, se miraron y se poseyeron con locura, como si fuese el último día de sus vidas, y en realidad así sería.  Pero, aunque todo ese tiempo lo vivieron con intensidad, había sido demasiado corto, y llegaba a su final.  Debía regresar a hospital, a su casa y enfrentarse a la rutina y al trabajo.  La tregua había terminado.  Por eso el último beso, la última caricia, el último abrazo, fue desgarrador para ambos, y ambos lloraron juntos su gran amor vivido y su separación.

James no quería que fuese al aeropuerto a despedirle, por eso no le dijo a dónde se dirigía; de este modo no averiguaría la hora del vuelo.  Hubiera sido demasiado doloroso el decir adiós.  Lo que no sabía es que, Elva a cada avión que escuchaba en el aire, pensaba que quizá,  en ese,  iba él, y no podía evitar que un estremecimiento sacudiera su cuerpo.



Cuando llegó a su casa, después de estar ausente ese día por estar con James, fue recibida con acritud por su hija, pero no tanto por Frederick, que se mostraba últimamente un poco más cariñoso con ella.  Se mostraba más considerado.  No sabía si porque al final se había dado cuenta de su proceder o porque las fuerzas le iban faltando.  La dio lástima y hasta, por una fracción de segundo, se arrepintió de su aventura, aquella noche con James. Y de nuevo su recuerdo, su tortura en el último momento al decirse adiós.   Había dejado marchar al amor de su vida, al único hombre al que había amado sin reservas. Al que vio partir sin que supiera que por un instante,  pensara en hacer su equipaje y huir con él a donde quiera que fuera su destino..

La dijo que no la escribiría, que no la llamaría, que no sabría nada de él, aunque James sí tendría noticias  de ella., quedando encargado su amigo, el doctor Foster en comunicarle todo referente a Elva. No deseaba perturbarla más de lo necesario, y al menos de momento sería mejor así , para que sus sentimientos no la traicionasen.

Y así pasaron dos meses y Elva sabía lo que estaba ocurriendo en su organismo, en su cuerpo.  James había dejado su semilla, y que poco a poco fructificaba dentro de su vientre.  Aún no se notaba nada, pero pronto tendría que decir cómo había sucedido.  Y el problema no era su marido, que la mayoría del tiempo permanecía medio dormido por los calmantes aplicados, sino  Olivia.  Temía su reacción, y buscaba sin cesar una respuesta a la pregunta que haría.  Tampoco podía contar con James; no sabía donde estaba, a qué pais había marchado, cuál era su teléfono. Nada, no sabía nada de él.  Y sus amigos más íntimos decían que tampoco, aunque lo dudaba.  Debía enfrentarse ella sola, una vez más a lo que ocurriera.

Y a los cinco meses, su cuerpo comenzó a cambiar, y las muestras exteriores comenzaron a hacerse patentes, aunque trataba de vestir con trajes holgados, pero Olivia sospechó que algo había pasado para ese cambio en su madre.  Comenzó a hacer cábalas y a pensar.  No había faltado de casa, a no ser que el trabajo que decía desarrollar fuese mentira.  Con excusas llamó a casa de la señora de por las noches, y le confirmaron su asistencia. Se puso en contacto con Sheryl y por ella supo que estaba con pacientes como voluntaria.  Luego entonces era verdad lo que ella decía, pero ¿ entonces? ¿ su padre ?  No podía ser, estaba inmovilizado de medio cuerpo hacia abajo, y "eso " también estaba inmovilizado.  ¡ Tenía un amante! . Pero ... ¿ quién ?  ¿ cómo ?  ¿ desde cuando ?   esperó al día siguiente, cuando Elva regresó de su trabajo nocturno, para llevarla aparte y abordar el tema directamente.  Pillándola por sorpresa respondería con la verdad.  No quería darle tiempo para urdir una mentira.


Pero Elva no mintió, no buscó excusas.  Estaba preparada para ello, durante más de dos meses lo había pensado, y tomó la decisión de no esconderse en una mentira, sino escudarse en la verdad, pero lo que no confesaría sería el nombre, ni el lugar, ni cómo se fraguó ese amor incondicional, asumiendo el riesgo que corría de quedarse embarazada.  No se desharía de la criatura, sería su compensación, sería carne de su carne. Un ser que le recordaría día a día que todo fue verdad, que no fue un sueño de una mujer desesperada, sino que fue un amor verdadero y sacrificado.

Y así se lo comunicó.  Y los gritos de Olivia se escucharon en toda la casa. Y los insultos, y los desprecios, fueron los que más la dolieron porque no estaba preparada.  Sabía que sería difícil y que no lo aplaudiría, pero la llamó adúltera, infiel y otra palabra más gruesa que no quería ni escuchar, porque no era cierto y era hiriente, además en boca de su hija.  Sabía que todo eso ocurriría y asumió el riesgo.  Y sería ella misma la que se lo confesase a su marido. Y habló con él, mientras su hija encerrada en su habitación no quería estar en el mismo lugar que ella.

La infiel - Capítulo 15 y último - Reencuentro

A penas había dejado la bandeja con el té encima de la mesa, cuando se oyó una voz alterada que llamaba a su madre con desesperación.  James presentía que algo malo la había ocurrido.  A grandes zancadas subió hasta su dormitorio buscándola; el padre lívido iba tras él, pero allí no había nadie.  Volvieron al piso de abajo, y volvió a llamarla a voces.

En la sala, al escuchar los gritos,  Sarah se despertó llorando y Elva acudió a su lado.  Se había despertado sobresaltada por las voces. La madre de James, salió para avisarle que estaba en la sala y que no gritara.  El corrió a su lado y la abrazó, seguida del padre que estaba pálido y asustado



- ¡ Qué susto nos has dado ! ¿ Qué ocurre con tanta urgencia?  ¿ Qué es ese llanto ?
-Ven, entra en la sala - Le tomó de la mano y le condujo hacia donde Elva trataba de calmar a la niña.

James no podía creer lo que estaba viendo.  La niña cobijada en el pecho de su madre, y ésta de rodillas acariciando su cara y secando su llanto.  No podía moverse.  pareciera que le habían clavado en el suelo. Elva no quería levantar la vista hacia él, la daba miedo y al mismo tiempo deseaba ver su reacción.

Y James acudió a su lado abrazando a la madre y a la hija.  Ambas cabían en ese abrazo. ¡ Estaban allí ! ¿Pero cómo, desde cuándo, por qué ?  Las preguntas se sucedían en su cabeza al mismo tiempo.  Besaba el rostro de ella, acariciaba la cabeza de su hija, que por fin se había calmado.   Sus ojos comenzaban a empañarse.  La ayudó a levantarse del suelo y, una vez de pié. tomó la cara entre sus manos y la dio un beso largo, interminable, ante la emocionada mirada de sus padres, que discretamente salieron de la habitación dejándolos solos.

- Pero... ¿ Cómo estás aquí ? Me he vuelto loco tratando de localizarte. ¿ Cuándo has llegado?
- Esta mañana. No se me había ocurrido antes, pero... Ahora que Olivia va a casarse y va a formar su familia, pensé que Sarah, si me ocurriera algo, se quedaría sola sin saber ni conocer a su familia.  Busqué la dirección de tus padres y pensé que debían saber que eran abuelos.  No tenía ni idea de que habías regresado.

- Llevo buscándote mucho tiempo, demasiado para mi impaciencia.  Pero ya estás aquí. Y ahora dime ¿ por qué has pensado en una cosa así? ¿ Es que estás enferma?
- No, no lo estoy, pero las cosas con Olivia siguen igual,  aunque adora a su hermana.  Pensé que ya que tú eres su padre, debías al menos conocer la verdad.  No pido nada James, no quiero nada.  No lo he hecho por nada más que por poner en claro la situación de ella.
- Pero mis sentimientos no han cambiado, Elva.  Supe de la muerte de tu esposo, pero no hubo forma de averiguar tu nuevo domicilio, y los detectives no tienen mejor suerte.  Pero eso ya no importa. ¿ Me sigues queriendo?
- ¿ Cómo te atreves a formularme esa pregunta? Mis sentimientos no han cambiado nada, James.
- Pues entonces, ya está: casémonos y vivamos en paz de una vez.  ¿ Por qué saliste de estampida cuando nos vimos?
- Sheryl me dijo que estabas prometido. ¿ Cómo iba a decirte que tenías una hija?
- Pero eso no era cierto. Fueron apreciaciones de Sheryl
- Lo sé. Me lo ha aclarado tu madre.
- ¿ Quieres darme un abrazo?, por favor
- ¡ Oh James ! No he deseado otra cosa más,  en mi vida.

Insistieron en que se quedasen a comer:  Más tarde James las llevaría a casa y  regresaría   al día siguiente a casa de sus padres....   posiblemente  .  Tenía que ayudarla a reorganizar su vida y su futuro.  Olivia se casaría en unos días y ellos no tardarían mucho en hacerlo.

Mientras tanto Sarah, se acostumbraría a verle  y a sentir el cariño que correspondía entre un padre y su hijo.  Todo parecía, al fin arreglarse, y la hora de ser felices y en paz,  se acercaba.  Pero aún tenían algo que arreglar:  asunto  Olivia. Ni Elva ni James, querían formalizar su relación sin antes hablar con ella y explicarle todo lo que les movió a estar juntos.  Quizá ni siquiera querría recibirles, pero al menos tendrían que intentarlo, y para ello irían hasta el lugar en donde ella estaba preparando su próxima boda.

Recibió a su madre con extrema frialdad, pero no quiso saber nada de James.  Madre e hija sostuvieron una tensa conversación, pero Olivia se reafirmaba: no quería saber nada de casamientos, ni de cerrar página con su padre.  No la perdonaría nunca que le fuese infiel mientras él estaba inmovilizado.  No le parecía justo.  Ignoraba todo lo referente a ese matrimonio, y las circunstancias que la empujaron a refugiarse en los brazos de James, pero no sería Elva quién dejase al descubierto lo ocurrido entre Frederick  y ella.

- Nos veremos en la boda -.  Fue la despedida hacia su madre.


Y Olivia contrajo matrimonio, y fue un día triste para Elva, que acudió con la sola compañía de Sarah, que portó los anillos, mientras James las esperaba en el hotel.

Un mes después James y Elva, se convirtieron en marido y mujer.  Olivia era una espina en sus corazones, pero ahora el tiempo era suyo.  Les tocaba ser felices.  Hicieron un corto viaje a Irlanda, como luna de miel. Los padres de James, adoraban a Elva; comprobaban día a día la firmeza de su amor y la paz y armonía que reinaba en ese hogar.  Olivia de vez en cuando llamaba por teléfono a su madre, en horas que comprendía que no estuviera James.

Una mañana recibieron la gran sorpresa y su confirmación:  la cigüeña les visitaría de nuevo.  Elva se sentía mayor para ser de nuevo madre, pero lo deseaba más que nada.

- Te cuidaremos, no te preocupes.  Todo saldrá bien; en definitiva no eres tan mayor.  Tendremos ese hijo con todo el amor del mundo, sin ocultarlo,, a la plena luz del día. Y Sarah adorará a su hermano o hermana. ¿ Se lo dirás a Olivia?
- Naturalmente que se lo diré.  No tengo porqué ocultar nada.  Ella tiene su vida y nosotros la nuestra.

Olivia tenía una caja en un rincón de su armario, en el que guardaba recuerdos de su padre.  Aún no se había atrevido a verlos, a pesar del tiempo transcurrido desde su fallecimiento.  Pero ese día, en el que supo que iba a ser madre, se acordó de Frederick y también de Elva.   A solas en su dormitorio, tomó la caja, y fue revisando uno por uno, los recuerdos que allí atesoraba.  Al final, debajo de todos ellos, había un sobre que ni siquiera recordaba estuviera allí.  Iba dirigida a ella, con una letra conocida: de su padre.  Y vagamente recordó que cuando hicieron la mudanza la puso en el fondo y no quiso abrirla:  no se sentía con fuerzas para leer lo que allí Frederick escribiera para ella.

La tomó entre sus manos y procedió a abrir el sobre con manos temblorosas.

"Mi adorada hija Olivia:

Sé que el final se acerca, y sé también que la relación con mamá no es buena.  No la culpes, no tienes razón para hacerlo.  He sido yo el único culpable, y deseo conozcas toda la verdad de cómo ocurrió todo.  Cuando la leas, ya no estaré aquí, así que no podrás descargar tu rabia contra mi, pero conocerás la verdad  referente a Elva, una buena mujer que tuve la suerte de hacerla mía, pero que no supe apreciar la calidad humana de la que era portadora.  No cometas el mismo error, porque ella renunció a todo por ti,.  Y no quiso abandonarme al sufrir el accidente a pesar de que tenía motivos fundados para hacerlo.  Considera esta carta como una confesión, y que deposito en ella, las pocas fuerzas que aún me quedan , aunque será por poco tiempo.

Y todo comenzó así...... "


Y poco a poco Frederick, relató a su hija su fracasado matrimonio por interés y con quién iba en el momento del accidente.  Toda la verdad de su vida estaba plasmada en esa larga carta de despedida.  El llanto no cesaba en Olivia.  La leyó y releyó varias veces, y cuando llegó su marido, al encontrarla en ese estado de desánimo, decidió que él también debería saber todo.

Lo primero que hizo, fue descolgar el teléfono y llamar a Elva.  La comunicación la atendió James que acababa de llegar de su consulta. En un principio estuvo indecisa de si seguir hablando o cortar, pero al final decidió que James también fue víctima de unos hechos, y merecía una explicación de todo ello.  Y con voz trémula preguntó:

- ¿ Eres James ?
- Si, soy yo. ¿ Quién llama?
- Soy Olivia
- ¡ Ah ya ! .  Llamaré a tu madre
- No, no, por favor.  Quiero hablar primero contigo; después me pasarás con ella.
- Está biien. Pues tú dirás
- ¡ Oh James ! - rompió en un sollozo que alarmó tanto a James como al marido de Olivia que permanecía a su lado infundiendola valor.
- ¿ Qué ocurre Olivia, estás bien, estáis bien?
- Si, si. Todos estamos bien. ¿ Mamá te ha dicho que váis a ser abuelos? - De momento James no podía reaccionar.  Estaba perplejo, sin saber a dónde conducía todo lo que estaba escuchando, y decidió seguir la conversación rebajando un poco la tensión
-Olivia, ha sido fantástico porque tú también tendrás un hermano de nuevo. ¿ Te lo ha anunciado mamá ?


Olivia, se quedó callada por unos instantes, y abrió el manos libres para que su marido también siguiera la conversación con James, y sonrió emocionada
- ¡ James ! ¿ Podréis perdonarme algún día?
- Olivia ¿ crees en serio que tu madre tiene algo que perdonarte, en serio lo crees? Su alma es generosa en extremo, con una gran capacidad de amar a su familia, a todos sin excepción.  No sé lo que te ha movido a hacer esta llamada, pero bendita seas por el bien que vas a hacerle.  Y créeme que te adora y vas a hacerla muy feliz.
- James...-.  No pudo seguir hablando, porque el llanto se lo impedía.  Y fue su marido el que tomó la palabra.
- James, no me conoces.  Soy el marido de Olivia, y creo que esta situación ha durado demasiado.  El próximo fin de semana os haremos una visita y en persona, hablaremos todo lo que sea necesario, y por favor vivamos la vida con normalidad, como una familia que se quiere, y cerremos de una vez esas páginas que tanto daño nos han hecho  todos.
- Estoy de acuerdo.  ¿ Olivia piensa lo mismo?
- Desde luego.  La tengo a mi lado y está diciendo que si con la cabeza.  Ella también desea poner punto y final a todo esto.  Vosotros vais a ser padres, nosotros también, eso es lo que tenemos que celebrar, nada más y nada menos-.  Ambos hombres rompieron a reir y quedaron en que ese mismo sábado se desplazarían para visitarles y darles un abrazo.

Y fieles a la cita, Olivia y su marido, se presentaron en casa de Elva y James.  El encuentro entre madre e hija fue elocuente, y ellas se fundieron en un abrazo, mientras ambos maridos las observaban con satisfacción.  Sarah se abrazó a las piernas de su hermana , lo que hizo que la joven rompiera a llorar pidiendo perdón.  Al cabo de un momento, y tras calmarse, Olivia tendió la mano a James y le pidió un aparte.

- James, te ruego me perdones.  No conocía la verdad de todo lo ocurrido en vuestras, en nuestras vidas . No supe nada, hasta hace unos días en que descubrí una carta en la que mi padre me explicaba todo. Lamento  lo que he hecho sufrir a mi madre, y por consecuencia a tí. Ahora, con el niño que llevo dentro, al fin, he comprendido lo que una madre puede hacer por un hijo, y yo a la mía la he tenido demasiado relegada.  Nunca compensaré el daño que os he hecho.  Querré a ese hermano que me anunciáis con todo el alma, al igual que he amado a Sarah. - El llanto comenzó de nuevo, lo que alarmó a Elva que no dejaba de observar a su hija.



- Eh, eh...-decía James abrazando a su hijastra.- Debes querer a tus padres por encima de todo.  Son seres humanos y como tales cometieron errores.  Uno ya no puede defenderse, sólo guardar su recuerdo con cariño, pero la otra la puedes tener siempre que quieras, porque ella siempre acudirá cada vez que la necesites.  Y ahora, demos por zanjado este asunto. Ambas seréis madres a un tiempo, y yo el pediatra de tu hijo y del mio. Bueno, es un decir, porque no sabemos si serán niños o niñas.

Olivia dio un abrazo a James, y los cuatro comenzaron a charlar como si nada hubiera ocurrido.  Y disfrutaron de una preciosa comida familiar, en la que no se habló de problemas, sino que los chistes sobre ellos mismos fue el tema de conversación.  Al despedirse, madre e hija se fundieron en un abrazo y Olivia abrazó nuevamente a James, le dio un beso en la mejilla, y muy bajito,  que sólo él escucho,  le dijo:

- Gracias. La has hecho la mujer más feliz del mundo. Gracias, de nuevo, Jimmy.

Y quedaron en verse en el fin de semana siguiente, pero ésta vez, Serían Elva, James y Sarah, quienes les visitarían en su casa, aunque la reunión se ampliaría a los suegros de Olivia.  Deseaba que conocieran a su madre y a su marido.

Y llegó el feliz día . Habían concebido al mismo tiempo , y al mismo tiempo dieron a luz. Olivia tuvo una niña y Elva un niño, y James sería quién examinara a ambos.  Mientras ambas mujeres eran atendidas, los dos padres rendidos por los nervios, se dieron un abrazo en la antesala del paritorio.  Durante un instante se miraron sin decir nada, y a renglón seguido rompieron en una carcajada, por la coincidencia de ambos partos.





Hoy día forman una familia querida y feliz.  Olvidadas ya las desavenencias que todos tuvieron. Decidieron pasar página y abrir otro libro en el que sólo hubiera amor entre ellos, con discusiones, con desacuerdos, pero unidos ante lo bueno y lo malo que la vida les pidiera.

                                                         F    I    N

Autora:  1996rosafermu
Editada:  Enero 2017
Ilustraciones  Internet
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